Uno de cada cuatro adolescentes de Jujuy no habla con nadie cuando algo grave le pasa
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Uno de cada cuatro adolescentes de Jujuy no habla con nadie cuando algo grave le pasa

El tabaco venía segundo detrás del alcohol y el vaper lo descolocó: quién regula la nicotina ahora, según el informe escolar que encendió las alarmas en Jujuy.

El consumo de vapers y bebidas energéticas crece entre los adolescentes de Jujuy, según el último relevamiento que se hizo en escuelas de la provincia. La advertencia la hizo el secretario de Salud Mental, Agustín Yécora, quien remarcó que, aunque los indicadores generales de consumo de sustancias no suben, los nuevos hábitos y la edad cada vez más temprana en la que arrancan preocupan al área.

El estudio se hizo en 2024 y se comparó con trabajos anteriores de 2004, 2007, 2011 y 2017. La encuesta alcanzó a estudiantes de primero, tercero y quinto año de distintas escuelas jujeñas.

El vaper, un riesgo que no se controla

Yécora puso el foco en los cigarrillos electrónicos: “Lo que nos mostró el último estudio que hicimos en los niveles escolares es que hay un aumento importante del consumo de vapers. El tabaco siempre fue la segunda sustancia después del alcohol en prevalencia, pero el vaper aumenta ese riesgo porque es no controlado”.

El funcionario explicó por qué eso complica el panorama: “Uno autorregula el nivel de nicotina que tiene y eso es complejo, y además muchas veces también se mezcla con otras sustancias”.

Energéticas y alcohol, una combinación riesgosa

El alerta también abarcó a las bebidas energéticas, por sus altas concentraciones de cafeína y por los peligros de mezclarlas con alcohol. “Pueden ser muy nocivas, con mayor riesgo de deshidratación y de tener episodios con consecuencias más graves para la salud”, señaló.

El dato que más inquieta: el silencio

Uno de los hallazgos que más preocupó al secretario fue otro: uno de cada cuatro adolescentes dijo que, cuando atraviesa un problema grave, no habla con nadie. “No ve en otro la posibilidad de contar lo que le pasa”, describió Yécora, que remarcó la necesidad de fortalecer los vínculos familiares y sociales.

Pantallas: cinco u ocho horas conectados

Por primera vez, el relevamiento incluyó el análisis de los consumos digitales y el uso excesivo de dispositivos. “Nos llama la atención que nuestros hijos y nosotros mismos tengamos cinco u ocho horas promedio conectados. Es tiempo que perdemos de vínculos”, reflexionó.

El estigma, una barrera para pedir ayuda

Por último, el funcionario advirtió que los prejuicios y el estigma dificultan que las personas con consumos problemáticos se acerquen a pedir ayuda. “Muchas veces se esconden y cuando se animan a decir que tienen un problema, lo hacen con mucho miedo, con mucha vergüenza y tarde”, concluyó.

Agustín Yécora, secretario de Salud Mental del Ministerio de Salud de Jujuy

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