Un video, un casco y una denuncia: el policía que la Justicia ahora quiere identificar
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Un video, un casco y una denuncia: el policía que la Justicia ahora quiere identificar

Un video, un casco y una denuncia que llegó antes de la viralización: lo que el fiscal Paulucci confirmó sobre la imputación que se formaliza este miércoles.

El fiscal general de la Primera Circunscripción Judicial de La Pampa, Máximo Paulucci, confirmó que este miércoles al mediodía se formaliza la imputación contra el efectivo que aparece en las imágenes viralizadas agrediendo a una joven y a su hermano frente a la catedral de Santa Rosa.

El hecho ocurrió el domingo 1 de noviembre por la mañana y la denuncia se presentó al día siguiente. El médico forense constató lesiones en ambas víctimas.

De la viralización a la causa judicial

En diálogo con InfoPico Radio, Paulucci reconstruyó la secuencia. Todo comenzó en pleno centro de la capital pampeana y quedó filmado en imágenes que se multiplicaron en redes y medios. La joven radicó la denuncia en el Ministerio Público Fiscal el lunes 2 de noviembre al mediodía, junto con el material fílmico, incluso antes de que se hiciera viral.

A partir de allí, la Fiscalía desplegó varias medidas: pidió cámaras de seguridad públicas y privadas —entre ellas las del SECOM—, tomó testimonios de personas que estaban en el lugar, requirió documentación e información a la Jefatura de Unidad Regional para establecer qué efectivos intervinieron y recabó las declaraciones de la joven, su hermano y una tercera persona que también habría resultado lesionada.

«No lo teníamos identificado en ese momento, ahora sí», señaló el fiscal respecto del presunto agresor, un efectivo masculino motorista que en las imágenes aparece con casco.

Qué se le reprocha al uniformado

Paulucci delimitó con precisión la conducta que se investiga: el empujón, las patadas —más de una— a la joven cuando ya estaba en el suelo y reducida por personal policial femenino, y los golpes posteriores en el rostro de su hermano, que estaba de pie y esposado con las manos hacia atrás.

«Es un ejercicio de la fuerza ilegítimo. No está autorizada la policía en esa secuencia, aun cuando tenga un genuino fundamento para detener a las personas. Cuando ya están detenidas y reducidas, no es un uso de la fuerza que esté legalmente autorizado», sostuvo.

El fiscal aclaró que no se cuestiona la legalidad de la presencia policial ni de las detenciones, sino el exceso posterior. «Esto es por exceso de ese permiso y por eso consideramos que es delictivo en términos de lesiones», explicó, y agregó la figura de los actos vejatorios, previstos en el Código Penal.

Un imputado y el resto como testigos

Por ahora hay un solo imputado. Los demás efectivos que aparecen en la filmación serán citados como testigos, con la obligación legal de decir verdad.

En paralelo, sigue bajo análisis lo que habría pasado durante el traslado y la estadía en la seccional. La denunciante relató cuestiones vinculadas a su requisa y a una revisación médica. «Nosotros estamos corroborando eso, si fue así o no, o si pudo haber sido de otra manera», indicó Paulucci, que remarcó que esa parte del relato aún no tiene el mismo nivel de corroboración que lo registrado en video.

El origen del conflicto y el informe policial

Según la investigación, antes de las imágenes difundidas hubo un altercado físico: el hermano de la joven estaba peleando con otra persona, situación confirmada por testigos y por las cámaras del SECOM. Eso motivó la intervención policial, que la Fiscalía considera legítima en su origen.

La joven reconoció además haberse ofuscado por la presión que el efectivo ejercía sobre la cabeza de su hermano durante la detención. Por ese punto se conformó un sumario por eventual resistencia a la autoridad. El propio policía imputado volcó su versión en un informe, que ahora será contrastado con las imágenes.

«Ese informe donde dio cuenta de qué habría ocurrido, nosotros lo vamos a cotejar con el dato de la realidad viendo el video, a ver si eso coincide o no», anticipó.

«No lo veo como una falla de la institución»

Consultado por la sucesión de hechos que involucran a efectivos de la fuerza —entre ellos los siete policías formalizados que pasaron a situación pasiva y el robo de un gato hidráulico en una gomería de General Pico por parte de dos uniformados—, Paulucci pidió prudencia antes de sacar conclusiones generales.

«Obviamente que esto repercute negativamente, es un hecho de trascendencia social negativamente valorado y que lastima a la institución», admitió. Pero sostuvo su confianza en la fuerza provincial: «Sigo confiando en que la Policía de La Pampa es una policía de excelencia, lo digo como institución y en general».

El fiscal general cerró con una reflexión sobre el rol de los servidores públicos: «Que un funcionario público haga las cosas bien no es noticia, porque es el cumplimiento del deber. Estas cosas negativas obviamente trascienden y tienen que trascender. No estoy en contra de eso».

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