Lo descubrieron manejando su Cruze y el juez hizo caer una pena que tenía en suspenso
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Lo descubrieron manejando su Cruze y el juez hizo caer una pena que tenía en suspenso

Tenía la pena en suspenso y la inhabilitación vigente, pero igual se subió al auto para un viaje de ida y vuelta. Cuando la policía lo siguió hasta la puerta de su casa, la excusa que dio terminó de hundirlo.

Un hombre de 35 años que ya había sido condenado por provocar un choque con tres heridos volvió a ser visto al volante pese a estar inhabilitado. La Justicia de General Pico no le creyó a la excusa y ahora deberá cumplir tres años de prisión efectiva.

Se trata de Jorge David Maier, quien manejó su Chevrolet Cruze desde Colonia Barón hasta General Pico y emprendió el regreso. En el trayecto de vuelta fue divisado a la altura de Villa Mirasol y, ya en su localidad, la policía lo siguió por las calles Don Bosco, Leandro Alem, 4 de Febrero y Colón hasta que estacionó frente a su casa y bajó del lado del conductor.

La condena que tenía atada

El 21 de marzo del año pasado, Maier había recibido una pena de tres años de prisión de ejecución condicional y dos años de inhabilitación para conducir cualquier vehículo a motor que requiera autorización de autoridad competente. La sentencia lo declaró autor de lesiones graves, gravísimas y leves culposas por manejar de manera negligente, imprudente y antirreglamentaria, en perjuicio de tres personas.

En aquella oportunidad también se le impusieron reglas de conducta: fijar residencia, someterse al control del Ente de Políticas Socializadoras, presentarse una vez por mes y completar el curso de rehabilitación vial de la Agencia Nacional de Seguridad Vial.

El choque que originó todo

En ese expediente quedó probado que Maier, al hacer una maniobra de sobrepaso en el kilómetro 594 de la ruta nacional 5, cerca de Santa Rosa, golpeó con el vértice delantero derecho de su Cruze a otro auto similar. El impacto hizo que el otro conductor perdiera el control y terminara contra dos árboles de gran porte.

Los tres ocupantes de ese vehículo sufrieron heridas de distinta gravedad. El chofer Aníbal Gerardo Rossetti y el subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana, Néstor Idiart, padecieron politraumatismos y fracturas que exigieron internación en terapia intensiva; Rossetti incluso fue operado varias veces. El subsecretario de Tecnologías, Comunicaciones e Infraestructura, Lucas Ceferino Gaggioli, presentó heridas cortantes y una fractura del hueso frontal del cráneo.

Esa causa se resolvió por juicio abreviado. Ahora, con otro procedimiento abreviado, el juez de control de General Pico, Heber Pregno, lo condenó a dos meses de prisión efectiva por quebrantamiento de inhabilitación judicial, dejó sin efecto la condicionalidad de la pena anterior dictada por la jueza santarroseña María Elena Grégoire y unificó ambas en una pena única de tres años de prisión efectiva.

La excusa que no alcanzó

Pregno homologó el acuerdo que presentaron el fiscal Juan Ignacio Pellegrino, el defensor particular Jerónimo Altamirano y el propio imputado, quien reconoció su culpabilidad.

Una de las pruebas centrales fue el patrullaje preventivo de la policía de Colonia Barón, que lo vio al volante en la esquina de Don Bosco y 4 de Febrero. El acusado se tapó la cara para no ser identificado, pero igual lo siguieron hasta su vivienda, donde descendió y fue entrevistado. Con otros elementos probatorios se estableció que había viajado a General Pico presuntamente para llevar a un hijo a una consulta médica, aunque la situación no revestía carácter de urgencia.

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