El Colegio de Martilleros de Rosario activó un plan que cambia el futuro laboral de sus 428 matriculados: la subasta privada empieza a jugar en la misma cancha que la judicial, y la cifra que manejan puertas adentro deja en claro por qué.
El Colegio de Martilleros de Rosario puso en marcha un plan para reposicionar la profesión y abrirle a sus matriculados un mercado que hasta ahora casi no explotaban: las subastas privadas. La entidad, que nuclea a 428 profesionales de la Segunda Circunscripción de Santa Fe, apunta a que los remates judiciales convivan con un circuito de subastas al estilo de las grandes casas internacionales.
El presidente del Colegio, Pablo Porta, dialogó con Negocios de La Capital y explicó el rumbo que tomó la conducción que asumió junto a un nuevo equipo en octubre de 2025. La sede de Moreno al 1500 fue el punto de partida de las inversiones.
"Estamos en un momento en el que el Colegio retomó su dinamismo y vuelve a estar posicionado dentro del contexto del Poder Judicial como auxiliar de la justicia. Eso es muy importante. Pero queremos ampliar el mercado de acción del martillero, aumentar sus posibilidades de gestión dentro de su profesión y por eso hemos llevado adelante distintas inversiones en las instalaciones del Colegio", describió Porta.
De los sorteos judiciales a la subasta digital
El grueso del trabajo de los martilleros rosarinos depende hoy del Poder Judicial, que es el que reparte los sorteos entre los 428 matriculados. En la actualidad esos remates son presenciales, pero en el corto plazo deberían empezar a convivir con las subastas digitales, una vez que se defina la plataforma que se va a utilizar.
"Seguramente con esta tecnología habrá más remates y más ágiles, por lo cual esto les sumará a los profesionales una herramienta que les permitirá generarse trabajo propio", señaló Porta, que ve en ese cambio el puntapié para que cada martillero organice sus propias subastas privadas.
El modelo Sotheby's como espejo
El eje del oficio sigue atado a lo judicial, con unos 400 sorteos anuales, pero el presidente de la entidad quiere ampliar el abanico. El dato que lo empuja es contundente: solo el 10% de los martilleros vive al 100% de esta profesión.
Por eso propone mirar de cerca a las compañías de subastas internacionales que lograron instalarse con fuerza en el terreno privado, como Sotheby's. "Las subastas privadas en el mundo existen más que las judiciales. Se rematan cuadros, colecciones, muebles, autos, muchísimos bienes", describió.
Para llevarlas adelante hace falta un espacio adecuado, y ahí está puesta la inversión del Colegio: poner a punto su sala de remates para que quede a disposición de quien la necesite. En el salón principal de la planta baja ya colocaron un escenario con atril y compraron un equipo de sonido con micrófono corbatero, para que el martillero trabaje con comodidad y libertad de movimiento. Además, proyectan sumar pantallas para que los oferentes vean en buena calidad los productos que se subastan.
"Al tener mejor tecnología, el martillero puede aprovechar su relacionamiento, sus contactos y organizar su subasta privada", propuso Porta.
Consultado sobre cuántos remates buscan concretar, el presidente no dudó: "Todo lo que se pueda, porque una vez que el martillero tiene una estructura e institución sólida y, por su parte, él está capacitado y actualizado, dependerá de él lo que pueda gestionar. Estamos armando el espacio para que sea un gran salón de subastas, para que el martillero tenga todo el soporte técnico y tecnológico para subastar con solvencia, tranquilidad y prestigio".
Capacitación y acuerdos, los otros pilares
La jerarquización del rol también pasa por la formación. El Colegio realizó capacitaciones con el Centro de Mediación del Poder Judicial, porque, según Porta, "para el martillero la resolución de conflictos es fundamental en el manejo de la gente que pueden tener delante en un salón". En noviembre se sumará otra instancia junto al Centro de Capacitación del Poder Judicial.
"Es fundamental la relación entre el Colegio y el Poder Judicial, porque es el corazón de donde sale el trabajo del martillero", definió.
El otro eje es tejer vínculos que generen más trabajo. Ahí entran los convenios con municipios y comunas: la entidad tiene acuerdos con la Municipalidad de Rosario, la de Granadero Baigorria y otras comunas de la región, además de un entendimiento con el Banco Municipal, que también requiere martilleros para sus subastas.
Con todas esas acciones sobre la mesa, la meta de la gestión es dar un salto en cantidad y calidad. "Mientras hoy se sortean unas 400 subastas, la idea es poder llegar a 700 al año con todas estas acciones", cerró Porta.
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