Se amaron en Buenos Aires y tomaron mate en El Calafate: la historia de la pareja que murió con sus dos hijos en un avión en Florida
Un posteo de 2018 lo muestra tomando mate; en otro, ella le responde “mi amor” desde El Calafate. La pareja que se conoció en Buenos Aires murió junto a sus dos hijos en el avión que cayó en Florida, y el homenaje de su entorno reveló el detalle que los une a la Argentina.
Helen Sharp y Adam Robinson se conocieron en la Argentina, compartieron años de mate y aventuras, y este domingo perdieron la vida junto a Emma y Charlie cuando el Learjet 60 en el que viajaban se estrelló en un barrio de Palm Beach. La noticia conmocionó a sus seres queridos en Estados Unidos y también a los amigos que dejaron en el país.
El avión privado había despegado del Aeropuerto Internacional de Austin-Bergstrom con rumbo a North Eleuthera, en Bahamas. Nunca llegó: la aeronave cayó en una zona residencial de Florida y se cobró la vida de nueve personas.
Un amor que empezó en Buenos Aires
Helen, ceramista y empresaria, había pasado varios años viviendo en el exterior. Fue en Buenos Aires donde conoció al que sería su esposo, el empresario tecnológico Adam Robinson. Así lo recordó su emprendimiento, Helen Sharp Ceramics, en un homenaje público: “Pasó varios años viviendo en el extranjero, en Buenos Aires, Argentina, donde conoció al amor de su vida, Adam”.
Durante esa etapa, Helen fundó su propia agencia de prensa, Influential PR. “Juntos, construyeron una vida basada en la familia, la aventura y el amor”, agregaron desde el entorno de la pareja.
Los rastros de esa vida argentina quedaron en las redes. Un posteo de Robinson de 2018 lo muestra tomando mate. En otra publicación aparecen los dos en El Calafate, y ella le responde en castellano: “Mi amor”.
El comunicado de las familias
Tras el accidente, las familias de Sharp y Robinson difundieron un mensaje para despedir a los suyos: “Con el corazón roto, nuestras familias compartimos que Adam Robinson y Helen Sharp, sus hijos Emma y Charlie, Rachael Reed y Charmi Fehr, y Anita Maria Cetina estaban entre quienes perdieron la vida en el vuelo que cayó cerca de Greenacres, Florida, el 1 de noviembre”.
En el texto destacaron la dedicación de la pareja a sus hijos y definieron su historia como “un amor que durará para siempre”.
El legado de Helen
Quienes la conocieron la describieron como una artista talentosa, creativa y generosa, con una energía que irradiaba. “Si conocías a Helen, sabías cuánta vida irradiaba. Simplemente brillaba”, expresaron sus allegados.
Su lugar más feliz, contaron, era junto a Adam, sus hijos y la perra de la familia, Bonnie. “Helen vivió intensamente, creó cosas hermosas, forjó relaciones duraderas y amó con fuerza a los suyos”, señalaron en el comunicado. Y aseguraron que su luz seguirá presente en su obra artística y en quienes la conocieron.
La artista conservaba lazos con amigos de todas las etapas de su vida: desde Houston, donde creció, hasta la Universidad de Arizona, y también de sus años en el exterior y su tiempo en Austin y Aspen. “La cantidad de personas que lloran a Helen y Adam es prueba de cuántos tuvieron la suerte de tenerlos en sus vidas”, agregaron.
Quiénes eran las otras víctimas
Junto a Sharp, Robinson y sus hijos murieron la niñera de la familia, Anita María Cetina; una pareja de amigos, Rachel Reed y Charmi Fehr; y los dos pilotos: Jeff Gregory, de 55 años, y Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20.
Cómo fue el accidente
El Learjet 60 volaba a unos 35.000 pies cuando la tripulación reportó condiciones de hielo y turbulencia, consideradas moderadas pero manejables. La situación se agravó rápido: los pilotos pidieron autorización para ascender en busca de mejores condiciones meteorológicas.
Poco después, el avión comenzó a perder altura de manera abrupta. La tripulación emitió una llamada de emergencia e informó una caída vertiginosa: primero a 10.000 pies por minuto y luego a 20.000, hasta el impacto.
Los registros muestran que la aeronave entró en una caída prácticamente vertical, mientras sus ocupantes intentaban recuperar el control. En medio de esa secuencia, la copiloto pronunció las palabras que anticiparon el desenlace: “Nos vamos a estrellar. Se nos acaba el tiempo”.