El gobernador y los industriales llevaron a la Rosada el pedido de garantizar por contrato las obras de los ramales C14 y C15. La resolución que llegó después dejó esos corredores en el mismo lugar donde estaban: en el aire.
La pelea por el futuro del tren de cargas en el norte sumó un capítulo que cayó como un balde de agua fría en Salta. El Gobierno nacional ratificó una prórroga hasta diciembre de 2026 para la licitación del Belgrano Cargas y, en esa misma resolución, dejó afuera las obras que la Provincia venía reclamando para los ramales C14 y C15.
La decisión no es un detalle administrativo: para el sector productivo salteño, esos corredores son la llave para sacar la producción hacia el Pacífico sin depender de los costos del transporte terrestre.
El pedido que quedó en la puerta de la Casa Rosada
Las gestiones habían sido formales y de alto nivel. El gobernador Gustavo Sáenz, junto a referentes de la industria, llevó a la Casa Rosada la urgencia de que el financiamiento internacional y la obligatoriedad de las obras para ambos ramales quedaran garantizados por contrato.
La expectativa era concreta: que los pliegos de la licitación incluyeran esas inversiones como condición, no como promesa. Sin embargo, la resolución ministerial que se conoció en las últimas horas mantuvo los plazos y las condiciones financieras sin incorporar las exigencias que Salta había puesto sobre la mesa.
Desde la Unión Industrial de Salta (UIS) fueron duros al cuestionar que la administración central no haya asegurado por escrito las inversiones ferroviarias indispensables para los ramales C14 y C15.
Qué se pierde si el tren no llega
El argumento industrial excede la cuestión ferroviaria. Con una salida eficiente hacia el Pacífico, el norte argentino podría consolidar el corredor bioceánico y bajar de forma drástica los costos logísticos para la minería y el agro, dos actividades que hoy reclaman previsibilidad para exportar.
La omisión, advierten desde el sector, equivale a perder una oportunidad histórica para consolidar el perfil exportador de la región y para cambiar el eje tradicional norte-sur por un sistema este-oeste más competitivo.
Mientras el proceso licitatorio se estira, en Salta crece la preocupación de que el corredor ferroviario quede en meras promesas y que el potencial productivo de toda la región se diluya en el calendario.