Viajar de Quijano a Salta les cuesta menos de la mitad que en colectivo, pero el tren no los espera: los vecinos del valle ya pidieron una reunión clave para torcer los horarios, y hay tres paradas nuevas en danza.
Los pasajeros del tren del Valle de Lerma no se quedan quietos. Usuarios de Campo Quijano, Cerrillos y Rosario de Lerma siguen esperando que Trenes Argentinos responda a un reclamo que ya lleva tiempo: horarios que les permitan viajar en horas pico y más frecuencias, aunque sea un servicio los fines de semana.
La Junta Promotora del Tren del Valle de Lerma, que habla en nombre de los usuarios, acaba de reunirse y definió un paso concreto: enviarle una nota al gobernador Gustavo Sáenz para que interceda ante la empresa estatal.
El pedido que ya tiene destino
El fundador de la Junta, Luis Borelli, explicó el alcance del planteo: "se resolvió dirigirnos al gobernador Gustavo Sáenz por nota solicitando su mediación por el tema de los horarios y la complementación entre los trenes y los colectivos como se hace en Buenos Aires, a fin de brindar el servicio que todos esperan desde que volvió el tren en 2021".
La idea de fondo es que el tren y los colectivos funcionen como un sistema y no como dos opciones que compiten. El modelo al que apuntan es el del área metropolitana bonaerense, donde la combinación entre ambos medios es parte de la vida diaria.
Tres apeaderos nuevos sobre la mesa
Además del reclamo por horarios, los miembros de la Junta propusieron sumar tres paradas en puntos estratégicos del recorrido: sobre ruta 24 camino a Colón; en Santa Ana 1, en el control de Saeta del corredor 5 B; y entre los barrios Solís Pizarro y San Rafael, en el control de Saeta del corredor 4 C.
La propuesta busca que más vecinos queden cerca de una parada y no tengan que trasladarse hasta las estaciones actuales para tomar el servicio.
Los horarios que piden
Borelli detalló qué modificación consideran clave: "Si logramos un cambio de horario a las 13.30 y otra frecuencia a las 18.30 sería muy positivo. Además de tener un recorrido al menos los fines de semana".
El planteo responde a una necesidad concreta de quienes trabajan o estudian: hoy el tren no les sirve para los momentos de mayor movimiento, y por eso muchos vuelven al colectivo.
El argumento que pesa: el bolsillo
El tren del Valle de Lerma no es solo una cuestión de comodidad. Cubrir el tramo más largo, de Quijano a Salta, cuesta 700 pesos, frente a los 1.450 pesos del pasaje general de colectivo. Desde Cerrillos hasta la capital salteña, en tanto, el viaje sale 500 pesos.
Para abordar solo hace falta la tarjeta de Saeta, sin reserva previa. En tiempos en que la economía familiar aprieta, la diferencia de precio es un argumento difícil de ignorar.
Un servicio que volvió después de medio siglo
El ramal C-13 estuvo ausente de las vías durante 50 años. Regresó en 2021 tras la lucha de la Junta Promotora, con el respaldo de las autoridades provinciales, y desde entonces se consolidó como una alternativa económica para viajar entre las localidades del valle.
En lo que va del año, el servicio sufrió dos suspensiones por el "reperfilado de las ruedas". Aun así, los vecinos lo valoran y no quieren perderlo.
El contexto: la privatización en marcha
Mientras los usuarios reclaman mejoras, el Gobierno nacional avanza con la privatización de los trenes. La licitación pública internacional se convocó a fines de agosto pasado y plantea entregar el control de la infraestructura ferroviaria bajo un modelo de acceso abierto por medio siglo.
El plazo máximo para presentar ofertas es el 11 de este mes. La nueva concesión del sistema del Belgrano Cargas incluye al Ramal C-13 en sus tramos operativos de la provincia, por lo que el futuro del servicio que usan los vecinos del valle queda atado a ese proceso.