Una receta de cuatro ingredientes cocinada a leña terminó en la Legislatura misionera: la fiesta que la reivindica cumple 38 años y este noviembre vuelve a encender las pailas en Montecarlo.
El reviro no se explica con una receta: se entiende mirando el fuego. Harina, agua, sal y grasa en una olla de hierro, con paciencia de leña, es la combinación que sostuvo al mensú en lo profundo del monte misionero y que hoy tiene su propia fiesta provincial. Montecarlo volverá a ser el epicentro de esa memoria el sábado 7 de noviembre, con la sexta edición provincial y la 38ª histórica de la celebración.
Alrededor de esos fogones no solo se doró la masa: también se cruzaron relatos, música, acentos y costumbres que terminaron de definir el ser regional. Por eso la Fiesta Provincial del Reviro y la Cultura Popular no es apenas una feria gastronómica, sino un homenaje al esfuerzo del trabajador rural y al aroma que identifica a la provincia.
De los patios escolares a la Legislatura
La historia arrancó hace más de tres décadas como una iniciativa escolar en los patios de la Escuela Normal Superior Nº 2 Manuel Belgrano. Docentes, alumnos y familias empujaron aquellos festivales que fueron creciendo hasta superar los límites del municipio.
El reconocimiento formal llegó en mayo de 2021, cuando la Cámara de Representantes de Misiones sancionó la ley impulsada por el entonces diputado provincial y exintendente Julio Cesar Barreto. Esa norma instituyó a Montecarlo como sede permanente de la Fiesta Provincial del Reviro y la Cultura Popular.
Una tradición que se renueva cada noviembre
El escenario será el Playón Deportivo de la Escuela Normal Nº 2, el mismo espacio donde la celebración dio sus primeros pasos. Allí se encenderán las pailas para una nueva edición que combina competencia, cocina y tradición.
La fiesta del reviro se sostiene sobre una idea simple: lo que se cocina despacio, a fuego de leña, también se transmite despacio, de generación en generación. Ese es el legado que Montecarlo reivindica cada noviembre.
La otra fiesta que se apagó
No todas las tradiciones misioneras corrieron la misma suerte. Alba Posse tuvo uno de sus grandes atractivos en la Fiesta Provincial del Carro, una competencia que se realizaba en Barreriño, a pocos kilómetros de la frontera con Brasil.
Si bien Alba Posse dio origen al evento, con el tiempo la celebración se trasladó a 25 de Mayo. La tradición se recreó durante años hasta la llegada de la pandemia. Desde entonces, y sumado a la falta de recursos, la organización quedó en pausa: desde la comuna señalaron que el alto costo de llevar adelante la fiesta fue determinante.
Cómo nació la carrera de carros
El antecedente de esa competencia se remonta a 1989. Por idea de los vecinos y con el impulso del director de la escuela 394 Florcita de Guayubira, se gestó una carrera de carros como entretenimiento para un día de campo.
El éxito fue tal que la propuesta creció año tras año. En la pista se destacaba quien tuviera destreza y habilidad para manejar el transporte: el encargado guiaba a los animales solo con las riendas y la voz. El uso del látigo o cualquier otro tipo de maltrato estaba prohibido.
Dos historias, la del reviro y la del carro, muestran lo mismo desde ángulos distintos: cómo las costumbres del monte y del campo misionero se transforman en identidad colectiva, y cómo algunas logran institucionalizarse mientras otras quedan esperando la próxima edición.