Lo citó en su casa por la deuda de 300 mil pesos: lo que pasó adentro terminó con la policía en la puerta
Un hombre pidió un préstamo informal de 300 mil pesos. Más de un año después, lo citaron en una casa de calle Ruperto Godoy al 2000 para hablar de la deuda. Lo que la fiscalía dice que pasó adentro de esa vivienda terminó con un detenido.
Un prestamista de la ciudad de Santa Fe quedó imputado por la Justicia provincial en una causa que lo coloca como autor de amenazas coactivas calificadas por el uso de arma y usura, según le atribuyó formalmente la fiscal Gabriela Arri. El hombre, identificado como Gonzalo Rodrigo P., habría sometido a un deudor a golpes y amenazas para cobrar un préstamo informal de 300 mil pesos.
La detención se concretó el 22 de octubre durante un allanamiento en una vivienda de calle Ruperto Godoy al 2000. Del operativo participaron la Policía de Investigaciones (PDI) y el Grupo de Operaciones Tácticas (GOT) de la Unidad Regional IV. En el lugar se secuestraron tres teléfonos celulares y una réplica de arma de fuego, piezas que la fiscalía considera relevantes para la causa.
La tarde del 26 de septiembre
De acuerdo con la acusación, el episodio más grave ocurrió la tarde del 26 de septiembre, cuando el imputado citó a la víctima en su domicilio de Ruperto Godoy al 2000. Allí lo atacó a golpes y lo amenazó verbalmente, según la denuncia judicial.
El hostigamiento, siempre según la fiscalía, se extendía desde hacía más de un año y tenía un objetivo claro: imponerle al deudor un incremento abusivo en los montos que le exigía. En medio de la agresión, el prestamista le habría recriminado: “¿Querés que te meta un cañazo?”. Y agregó una advertencia que no dejaba margen: “Me pagás vos, tu mamá o tu papá, pero me pagás”.
Qué pidió la fiscalía
Tras formalizarse la imputación este martes, el Ministerio Público de la Acusación solicitó una nueva audiencia para pedir la prisión preventiva del acusado. La cita quedó fijada para el próximo jueves en los tribunales locales.
El expediente aborda un caso puntual de violencia y extorsión, pero el contexto en el que aparece no es menor. La situación se da en un escenario de fuerte estrés financiero en los hogares argentinos: la tasa de morosidad bancaria por familia llegó al 13%, el registro más alto de los últimos 20 años en el país.