Lo buscaban por el femicidio de su pareja, pero lo que llevaba puesto lo delató en el camino
El femicida de Clodomira sigue prófugo y la Policía no descarta que haya cruzado a Tucumán. Una pista clave apareció en el camino: un conocido lo vio y contó qué llevaba puesto. ¿Qué le pidió antes de desaparecer?
Julio Tejeda está prófugo desde el martes, acusado de matar a puñaladas a María Eugenia Galván en Clodomira. La Policía de Santiago del Estero sigue sus pasos y no descarta que haya cruzado hacia Tucumán.
El femicidio ocurrió alrededor de las 13 en una vivienda del barrio Fátima, donde la víctima se había refugiado tras una discusión con su pareja. Galván recibió cinco heridas de arma blanca, tres de ellas de gravedad, que le provocaron la muerte.
La búsqueda del sospechoso se intensificó en las últimas horas. Los investigadores desplegaron rastrillajes en zonas rurales de Santiago del Estero y analizan distintas hipótesis sobre su paradero. Una de ellas es que haya salido de la provincia con destino a Tucumán, aunque no hay confirmación de que haya ingresado a ese territorio.
El mensaje que encendió la alarma
Según los testimonios incorporados a la causa, el conflicto comenzó durante la mañana, cuando Tejeda habría descubierto intercambios de mensajes entre Galván y un hombre identificado como Roy, residente en Huyamampa.
Los investigadores sostienen que el acusado le quitó el teléfono celular a su pareja y la obligó a abandonar la vivienda que compartían. La mujer se dirigió entonces a la Comisaría 16, donde dejó constancia de que se retiraba del domicilio.
Mientras tanto, Tejeda habría revisado las conversaciones almacenadas en el teléfono y enviado mensajes al otro hombre haciéndose pasar por Galván. Según la reconstrucción policial, las respuestas recibidas incrementaron sus sospechas y desencadenaron una reacción violenta.
Después de realizar la exposición policial, la víctima buscó refugio en la casa de su hermana, ubicada a pocos metros de su domicilio.
El ataque
Cerca de las 13, Tejeda llegó al lugar en una motocicleta y comenzó a insultarla. El acusado llevaba un cuchillo y, según los testimonios, amenazó también a su cuñada, de 20 años, cuando intentó intervenir para detener la agresión.
La joven relató que el hombre intentó atacarla con el arma blanca, pero consiguió esquivar la puñalada. Inmediatamente salió de la vivienda junto con uno de los hijos pequeños de la pareja para ponerlo a salvo.
En esas circunstancias, Tejeda habría atacado a Galván y le provocó las heridas mortales. La agresión se desarrolló en pocos segundos y el sospechoso escapó antes de la llegada de la Policía.
La fuga y el pedido de un cuchillo
Los testimonios recogidos posteriormente permitieron reconstruir parte de los movimientos del acusado después del asesinato.
Según la investigación, Tejeda había publicado previamente un mensaje en su estado de WhatsApp en el que amenazaba a su pareja y al hombre identificado como Roy.
Tras el crimen, habría conducido su motocicleta hacia Huyamampa. Durante el trayecto, un conocido lo encontró con la ropa cubierta de sangre y le preguntó qué le había ocurrido.
El testigo declaró que Tejeda manifestó su intención de matar al hombre al que consideraba responsable de una supuesta infidelidad. Incluso le habría solicitado un cuchillo, pedido que fue rechazado.
Los investigadores establecieron que el sospechoso llegó a Huyamampa y habría concurrido a una escuela donde trabajaría la pareja del hombre al que buscaba. Allí habría protagonizado una situación de tensión antes de desaparecer.
Para entonces, Roy ya habría abandonado la localidad después de recibir advertencias sobre las amenazas que pesaban en su contra.
Rastrillajes y una provincia en alerta
La Policía realizó operativos de búsqueda en sectores de monte cercanos a Clodomira y Huyamampa, además de extender las averiguaciones hacia el paraje Palmares.
Los investigadores también contemplaban la posibilidad de que Tejeda hubiera salido de Santiago del Estero. Entre los destinos mencionados figuraba Tucumán, aunque no se había confirmado que el sospechoso hubiera ingresado a esa provincia.
En paralelo, los testimonios comenzaron a aportar información sobre la convivencia de la pareja. Si bien los investigadores señalaron que no se conocían denuncias anteriores por violencia familiar contra Tejeda, algunos vecinos aseguraron que Galván vivía con temor.
El acusado era conocido en Clodomira, donde realizaba distintas actividades laborales pese a haber perdido un brazo en un accidente de tránsito ocurrido más de una década atrás.
El dolor de una familia
Mientras continuaba la búsqueda, familiares, amigos y vecinos comenzaron a despedir los restos de María Eugenia Galván. Según la información difundida, la comuna de Clodomira colaboró con la provisión del féretro y el servicio funerario.
El sepelio estaba previsto para la mañana siguiente, luego de una ceremonia religiosa, en el cementerio La Esperanza de esa localidad.
El crimen dejó además una situación de profunda vulnerabilidad familiar. La víctima y el acusado tenían tres hijos, de 6, 8 y 12 años, que quedaron sin su madre mientras su padre permanecía prófugo y era buscado por la Justicia.
La investigación continuaba con la recepción de testimonios y las tareas destinadas a localizar al principal sospechoso, esclarecer completamente la secuencia del femicidio y determinar las circunstancias de su posterior fuga.