La Cámara de Rafaela destrabó la licitación de SanCor, pero la marca que todos daban por segura quedó en la mira: el dinero de Mendicrim y Santa Brígida irá a una cuenta judicial hasta que se resuelvan los litigios. ¿Quién se queda con el resto?
La Cámara de Apelaciones de Rafaela habilitó el avance del proceso de licitación para vender los activos centrales de SanCor, la cooperativa láctea que atraviesa una quiebra declarada en abril de 2026. La decisión judicial destraba meses de freno por planteos legales y abre la puerta a la subasta de seis plantas industriales y un paquete de marcas emblemáticas del mercado alimenticio.
Qué se pone en venta
El esquema aprobado divide la operación en siete lotes: seis corresponden a las unidades productivas y uno agrupa los activos intangibles y las marcas comerciales. Las plantas se reparten entre Santa Fe —Sunchales, Gálvez y San Guillermo— y Córdoba —Devoto, Balnearia y La Carlota—.
El lote de marcas incluye insignias tradicionales como SanCor, Mendicrim, Santa Brígida, Tholem y Quesabores. La tasación inicial del conjunto fue de 52,1 millones de dólares: 28 millones por la infraestructura productiva y 24,7 millones por el activo comercial, con la marca SanCor valuada en 18,7 millones. Sin embargo, el tribunal dispuso actualizar esas cifras al mercado actual e incorporar el impacto del incendio ocurrido en la planta de Sunchales a mediados del año pasado.
Los requisitos para los compradores
El fallo establece que la adjudicación no se definirá solo por la oferta económica. Los pliegos exigirán a los interesados presentar un plan de negocios que detalle el compromiso de continuidad operativa y la absorción del personal. La evaluación se hará con una grilla objetiva de puntuación para garantizar transparencia.
Además, se habilitó a los inversores a ofertar y pagar en pesos, tomando como referencia el tipo de cambio oficial vendedor del Banco Nación. Las propuestas globales por el paquete completo se compararán con las posturas individuales por plantas o marcas, priorizando la opción que reporte mayor valor para saldar las deudas con los acreedores.
Un punto clave: el dinero obtenido por la planta de Sunchales y por las marcas Mendicrim y Santa Brígida quedará depositado en una cuenta judicial reservada hasta que se resuelvan litigios pendientes sobre fideicomisos vinculados a su titularidad.
Las empresas interesadas
Antes de la suspensión temporal del trámite, diez firmas del sector agroindustrial y alimenticio adquirieron los pliegos para evaluar la compra. Entre ellas se cuentan L3N (vinculada a Adecoagro), Milkaut, Elcor (fabricante de La Tonadita), Punta del Agua, Failar (propietaria de La Tarantela), Fidulac, SanCor Seguros, Jewell Especialidades, Finanzas y Gestión y Alimentos Fransro.
Muchas de estas compañías mantienen antecedentes comerciales o alianzas operativas previas con la cooperativa, lo que anticipa un proceso competitivo entre firmas que buscan ampliar su capacidad de procesamiento e inversores focalizados en potenciar las marcas.
El contexto de la crisis
La licitación busca destrabar una parálisis institucional severa. SanCor ingresó en concurso preventivo en febrero de 2025 y su quiebra fue declarada en abril de 2026. En los meses previos a la liquidación, el procesamiento operaba a una fracción de su capacidad instalada: la planta principal de Sunchales funcionaba por debajo del 10%. La empresa acumulaba un pasivo verificado superior a los 86 millones de dólares y deudas salariales millonarias con su personal.
El juez a cargo del concurso, Marcelo Gelcich, debe adecuar los pliegos a las pautas fijadas por la Cámara antes de reestablecer los plazos para la presentación de ofertas. La reapertura del cronograma aún no tiene fecha definida. La resolución de esta licitación será decisiva para redefinir el mapa de la industria láctea nacional y el destino de sus instalaciones productivas.