Rodrigo Álvez, programador de ITTI, no cobró octubre y le suspendieron el sueldo por 30 días. La empresa culpa al congelamiento de Ueno Bank, pero él denuncia que la medida es ilegal y que nadie les garantiza cuándo volverán a cobrar.
Rodrigo Álvez, oriundo de Santo Tomé y empleado de la tecnológica ITTI, denunció que la crisis de Ueno Bank en Paraguay lo dejó sin salario de octubre y con una suspensión de 30 días sin goce de sueldo. El trabajador advirtió que unos 900 empleados argentinos de la firma quedaron en la misma situación de incertidumbre.
Álvez es programador, egresado de la Universidad Nacional del Litoral, y vive en Santa Fe con su esposa y su hija de tres años. Su caso expone el impacto que la debacle del banco paraguayo tuvo sobre los trabajadores argentinos de ITTI, una empresa tecnológica vinculada al Grupo Vázquez.
La compañía tendría alrededor de 900 empleados en el país, distribuidos en provincias como Santa Fe, Buenos Aires, Mendoza y Córdoba. Según el testimonio del programador, ninguno tiene certezas sobre cuándo cobrará ni sobre la continuidad de su puesto.
“No tenemos garantías de que después de esos 30 días vaya a haber algún tipo de pago”
Álvez describió la situación en diálogo con Sol Play 91.5: “Estamos en una situación bastante complicada porque en el lugar donde trabajamos, que era una filial de una empresa afín a Ueno Bank, no se nos pagó el mes de octubre, se nos suspendió 30 días y no tenemos garantías de que después de esos 30 días vaya a haber algún tipo de pago”.
De acuerdo con su relato, desde la empresa argumentaron que el congelamiento de los fondos de Ueno Bank les impedía afrontar las obligaciones económicas con sus empleados. También les comunicaron que no podían avanzar con despidos e indemnizaciones.
“El despido efectivo y la indemnización correspondiente y demás, nos dijeron que como el banco tiene los fondos congelados ellos no tienen cómo pagarnos directamente”, sostuvo.
El trabajador cuestionó la decisión de suspender al personal sin garantizar el pago de los salarios. “Legalmente es un mamarracho suspender sin abonar los sueldos, que es algo que no está permitido tampoco”, afirmó.
“Laboralmente estamos todos paralizados, sin cobrar y sin garantías de nada”, resumió Álvez.
La alerta de madrugada que anticipó el colapso
El santotomesino reconstruyó cómo se enteró de la intervención de la entidad financiera paraguaya. Todo comenzó durante la madrugada del martes, cuando una alerta de los sistemas informáticos lo despertó y advirtió que los servicios habían dejado de funcionar.
“Me levanto a las 5 de la mañana por una alerta que sonó y, cuando miro qué está pasando, veo que están todas las alertas suprimidas, todas desactivadas y que no estaba funcionando nada”, recordó.
Ante esa situación, comenzó a buscar información y encontró en las redes sociales los comunicados de Ueno Bank y del Banco Central del Paraguay. “Ahí me termino de desayunar que el Banco Central, a las tres de la mañana en Paraguay, había pedido que se congelen todos los fondos”, explicó.
Además, señaló que integrantes de la conducción del grupo fueron detenidos en Paraguay. Destacó la dimensión que había alcanzado la entidad financiera, que, según indicó, en apenas tres años se convirtió en el quinto banco más grande de ese país y concentraba las cuentas de cerca de tres millones de personas.
Denuncia de salarios en negro y demanda colectiva en marcha
Álvez aseguró que antes de que estallara el conflicto no habían advertido movimientos internos que anticiparan una crisis de semejante magnitud. “Nunca hubo algún movimiento raro a nivel empresarial en el que nosotros tuviésemos afectación directa o tuviésemos conocimiento”, manifestó.
A su vez, denunció presuntas irregularidades en las condiciones de contratación y liquidación de haberes. “Teníamos medio salario en negro porque la empresa estaba evadiendo impuestos acá”, afirmó, en referencia a una situación que podría incorporarse a los reclamos laborales.
Frente a la falta de respuestas sobre los salarios adeudados, las indemnizaciones y la continuidad de los puestos de trabajo, los empleados comenzaron a organizarse para avanzar con una demanda colectiva.
“La idea es simplemente ir por ese lado, porque ya básicamente no hay mucho que esperar”, concluyó el trabajador santotomesino.
Foto: Juan Pablo Pino/EFE