Flor bailaba flamenco y Hernán estudiaba medicina: el mensaje de MSN que lo cambió todo
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Flor bailaba flamenco y Hernán estudiaba medicina: el mensaje de MSN que lo cambió todo

Flor y Hernán se conocieron por MSN mientras ella estaba internada por una infección cardíaca. Años después, un desmayo de ella en Comodoro volvió a poner todo en riesgo: lo que hizo él para no perder tiempo.

Hernán Barreda Correia y Flor Campano crecieron en Comodoro Rivadavia sin cruzarse. Él se fue a La Plata a estudiar medicina; ella soñaba con ser actriz en Buenos Aires. Ninguno imaginaba que un mensaje de MSN, en medio de una internación, iba a unir sus vidas para siempre.

Hoy, 14 años después, comparten un tablao de flamenco en el sur, una casa y una historia que atravesó cirugías a corazón abierto, una pandemia y hasta un accidente en Brasil.

Dos infancias en Comodoro, dos caminos distintos

Hernán creció con la figura de un padre ausente desde los 3 años. Su madre, profesora de literatura, le contaba relatos de aquel médico fantasma cuya biblioteca nada ortodoxa él heredó en la adolescencia. Cuando decidió anotarse en medicina, eligió el barrio Mondongo y La Plata antes que Buenos Aires.

Flor, en cambio, venía de una familia de artistas: padres y abuelos entre el flamenco y el folklore. Su cuerpo siempre estaba listo para el escenario, la música o el teatro. Al terminar el secundario pensó en dejar Comodoro para formarse como actriz.

La enfermedad y el mensaje que lo cambió todo

En 2010, Flor había arrancado Trabajo Social y hacía todos los talleres culturales gratuitos que encontraba. Cuando le dijo a su papá que quería dedicarse al arte, la respuesta fue dura: "Me dijo: ¿Estás loca? ¡Te vas a morir de hambre! Nos dejamos de hablar y fue el año en el que me enfermé, me agarró endocarditis".

Tenía 18 años cuando empezó con dolores en las articulaciones y una fiebre baja pero constante. Los análisis revelaron una endocarditis infecciosa: meses internada con antibióticos. En julio, sus padrinos le prestaron una notebook.

"Un día me conecto y abro el MSN. Y justo una persona me dice: 'Hola, ¿quién sos?' Yo, qué tupé: hola, ¿quién sos vos?", recuerda Flor. Así, sin buscarse, se encontraron en la prehistoria de las redes sociales. Se presentaron y descubrieron que compartían la ciudad y que Flor conocía a la profesora de literatura, que hablaba maravillas de su hijo.

La charla fluyó de lo banal a los gustos en común. Después llegaron los mails, que se volvieron cartas: "Ahí es donde empezó la parte más romántica. Fue un sistema de cartas, porque entre la internación y la falta de internet realmente eran cartas por mail".

Para Hernán fue un amor decimonónico. "Yo tuve que leer mucho para levantar semejante mujer. Me robé un CD de Gipsy King para hacerme el entendido en el flamenco. Y después poesía, cuento", cuenta entre risas. Hablaban todos los días, conectaban en las formas de ver la vida.

Un día, algo drogada por la medicación, a Flor se le escapó una videollamada. "Yo con el oxígeno acá atrás, en ningún buen plan: pijama, rodete, y ahí quedamos como en jaque de que empezamos a habilitar un paso más".

La cirugía y el primer "te amo"

A finales de julio los médicos decidieron trasladarla en avión ambulancia a Buenos Aires. La infección le había destruido algunas válvulas del corazón y la cirugía era inevitable.

El primer encuentro cara a cara fue con alta ambulatoria, en un departamento de Parque Patricios. "Cada 12 horas venía una enfermera a ponerme antibióticos. Vos le diste una mano a la enfermera", le dice Flor a Hernán. Para él fue una explosión: "Fue extrañísimo y fue un golpe de ariete desde las primeras líneas de chat. A mí me dio vuelta la vida".

El segundo encuentro fue de despedida. El lunes 13 de septiembre estaba planeada la operación, así que se vieron el día anterior y ella lo acompañó hasta la línea H del subte. Frente a la incertidumbre, el primer "te amo" y un beso de película. "Era ese momento o tal vez nunca. Y se vivía como desbordados de alegría y del enamoramiento nivel 1000".

El día de la cirugía, Hernán faltó al seminario en La Plata. Llovía a cántaros. "Cuando llego recontra nervioso, empapado, aprieto el botón del ascensor, salgo a Terapia Intensiva y cuando se abre la puerta toda la familia de ella se da vuelta y se larga a llorar. Viene una tía de Flor, me abraza y me dice: 'Salió todo bien'".

Flor despertó confundida por las drogas de la cirugía y supo que él estaba al lado. De la hora de visita, 50 minutos fueron para ese novio recién estrenado, ante la mirada juzgadora de la familia. A dos meses de la operación, en diciembre, volvió a bailar en una muestra de danza y conquistó el sí paterno.

Brasil, el COVID y la decisión en la playa

La pareja se consolidó entre la medicina, la literatura y el flamenco. La conciencia del límite entre la vida y la muerte los marcó como un tatuaje, y volvió a ponerse a prueba en un accidente en Brasil. "Se prendió fuego la lancha en la que estábamos y quedamos la mitad flotando, con gente muriéndose alrededor", recuerda Hernán.

Después llegó el COVID. Flor era persona de riesgo; Hernán trabajaba en el shockroom de un sanatorio y coordinaba una unidad de cuidados intermedios COVID en otro. Volvía cada tres días a su casa y estudiaba obsesionado con la investigación. "Tenía un temor terrible de contagiar a Flor". Ella daba clases de flamenco online en el monoambiente que habitaban.

En el verano de 2022, en Comodoro, decidieron cambiar de vida. Las opciones eran España o volver al sur. Hernán lo rememora: "Estábamos en la playa. Uno de esos atardeceres prendidos fuego de punta a punta. Flor se puso a bailar sola, 30 minutos, no había nadie. Llegó a donde nosotros seguíamos tirando palos al fuego, nos miró y nos dijo: 'Nos volvemos'".

Ya en el sur, Hernán entró a un sanatorio. Flor había bailado en los mejores tablaos de Buenos Aires y tenía su academia en Almagro. No quería encasillarse en un espacio ajeno, así que armó uno propio desde cero: transformó un garaje herrumbroso de la casa en la que viven en "Mar de Jondo", uno de los tablaos más prolíficos de Argentina. También produjo y dirigió una obra de comedia que llenó un teatro con 800 personas.

El desmayo que volvió a poner todo en riesgo

En enero de 2025, una nueva emergencia puso la vida de Flor en riesgo. "Me despierto un domingo de esos con mucha tierra y calor, con mucho dolor de panza. Yo tengo un umbral de dolor alto", cuenta la bailaora. Hernán también lo recuerda: "La segunda vez que me dijo que le dolía, que le recete algo, ya me extrañó porque Flor no es así".

Sabía que un domingo en Comodoro iba a ser difícil conseguir algo. "Flor se para enfrente mío, la empiezo a acompañar al baño y se cae como un sachet de leche". Con la ambulancia en camino, llamó a un amigo cirujano: no había tiempo que perder.

"Era muy difícil luchar contra la sensación de que me dormía y Hernán me pedía, por favor, que no", dice Flor. Hernán lo explica: "Paco, el cirujano de Flor, dijo que nunca había visto algo así. En la ovulación se rompe un poquito el ovocito del ovario y esta vez se rompió y se llevó puesto una pequeña arteriola. Lo que vimos fueron 5 litros que estaban en la panza".

Al tratar a tiempo y cauterizar, fue una cirugía sencilla, "en las manos del mejor". Flor despertó sabiendo que había sido una hemorragia interna y que tenía todos los órganos. Hernán comprendió que, aun siendo una ciudad grande, Comodoro tiene una estructura de salud pequeña, y respiró tranquilo cuando vio que su amigo lo estaba resolviendo.

La propuesta "épica" y el casamiento

Durante años Hernán sintió la presión de planear una propuesta "épica" a la altura de ellos. Habían pasado 14 años juntos, compartido lo mejor y lo peor, y tenían ganas de celebrarlo con los suyos.

La propuesta llegó cuando menos la esperaba. "Fue un pálpito. Fue un sábado, me acuerdo patente, dije: 'Es hoy'". Salió a buscar un anillo medido a ojo, con uno de ella pero de otro dedo. En una función con familias y amigos, le propuso a Flor tomarse un momento para agradecer. Ella le cedió la palabra: "Vos sos el poeta".

"En un momento el hombre dice: 'Voy a aprovechar esta ocasión para hacerte una pregunta muy especial', y se agacha. Ahí quedé en shock. Nada me calla a mí en la vida, prácticamente solo él. Me quedé pasmada. No lo vi venir", relata Flor.

El casamiento por civil, en febrero de 2026, fue en el espacio cultural, con una jueza de paz que se contagió de la energía del lugar. Hubo otra ceremonia íntima en la playa. "Fue en un salón súper hermoso durante el verano, al atardecer. Nos dijimos nuestros votos, fue un sueño". Los casaron sus amigos, con un fuego prendido y elementos de la naturaleza que representaban el agua de mar dentro de un caracol. "Hubo fiesta, se bailó, se bebió, hubo luna. La verdad fue una noche soñada".

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