En su encierro en San José 1111, Cristina sumó dos idiomas y una rutina que sorprende
Cristina Kirchner cumple su condena en San José 1111 y reveló cómo son sus días puertas adentro: ejercicio, idiomas y un consejo de Lula que todavía la acompaña. Lo que más le cuesta, según contó, no es la rutina.
Cristina Fernández de Kirchner cumple su condena domiciliaria en el departamento de San José 1111 y, en una entrevista exclusiva con The Washington Post, reveló cómo organiza sus días. La periodista Marina Dias describe una rutina que combina actividad física, estudio de idiomas y lectura.
Según el relato de Dias, la ex presidenta —de 73 años— mantiene una alimentación saludable y realiza ejercicio cuatro o cinco veces por semana con cinta de correr, plataforma de step y pesas. A eso le suma clases de inglés y chino, con un objetivo claro: "evitar que sus neuronas envejezcan".
El entorno de Cristina Kirchner se reduce, por ahora, a los aproximadamente 200 metros cuadrados de su apartamento. Allí pasa las tardes leyendo y siguiendo la actualidad política mundial por televisión, de acuerdo con lo que ella misma contó a la periodista.
El costo anímico del aislamiento
Lo que más le pesa, confió, es no poder compartir su día a día y sus reflexiones con amigos y aliados. Esa dificultad para mantener el contacto cotidiano aparece como el aspecto más duro de su nueva vida.
Las clases de chino, además, le abrieron una nueva perspectiva para pensar su futuro político. "En Occidente la política ha estado marcada durante mucho tiempo por la expectativa de que un bando debe derrotar al otro", dijo Fernández de Kirchner. Y agregó: "En la filosofía china, en cambio, las fuerzas opuestas del yin y el yang coexisten, en lugar de intentar eliminarse mutuamente".
El consejo de Lula que todavía resuena
Entre los datos hasta ahora desconocidos que surgieron de la entrevista está el consejo que le dio su viejo amigo Lula da Silva cuando la visitó en 2025, poco después de ser reelecto como presidente de Brasil. "Me dijo: ‘Hacé ejercicio y no te deprimas’", relató Cristina.
Lejos de tomarlo como una simple recomendación, la ex mandataria lo conectó con su situación personal: "Pero no tengo derecho a deprimirme ni a atormentarme ante el sufrimiento ajeno. Sé por qué estoy acá: por lo que represento, por el gobierno que construimos y por mi negativa a someterme a los poderes establecidos", le dijo a Dias.
El consejo no es casual: Lula pasó 580 días en prisión bajo acusaciones de corrupción antes de ser liberado en 2019 y de que sus condenas fueran anuladas.