Ravier y Altolaguirre salieron a decir que el frente opositor no es antiperonista. El detalle que usaron para justificarlo generó más ruido que la propia aclaración.
Los principales referentes del frente opositor en La Pampa salieron a marcar distancia de una etiqueta que los acompañó desde el primer día: el antiperonismo. Tras la segunda reunión de las fuerzas que buscan un armado grande para 2027, el vocero presidencial Adrián Ravier y el radical Poli Altolaguirre coincidieron en un mensaje que busca desactivar esa definición.
La jugada no es ingenua. Según el análisis, el nuevo disfraz tiene un objetivo concreto: aprovechar las desinteligencias del PJ pampeano y captar los votos que hagan la diferencia en una elección que se perfila polarizada.
Ravier, del "se acaba el peronismo" al "no es antiperonista"
El vocero presidencial y aspirante a la gobernación por La Libertad Avanza fue el más enfático en esta estrategia. El fin de semana afirmó que "claramente no es un frente antiperonista". La frase contrasta con la que él mismo lanzó apenas quince días antes: "si la oposición se une, se acaba el peronismo en La Pampa, y hasta ellos lo saben".
En esa misma nota, Ravier dejó en claro sus aspiraciones: "No vamos a ceder el lugar de gobernador", aclaró.
Para justificar que no son antiperonistas, el libertario apeló a un aliado: Juan Carlos Tierno, un dirigente que supo militar en el Partido Justicialista. La referencia, sin embargo, resulta por demás pobre. El artículo la compara con la frase "tengo un amigo judío", ese recurso defensivo que suelen usar los racistas para disimular prejuicios, estereotipos o posturas xenófobas.
Y si el único peronista que el frente opositor puede mostrar es Tierno, la publicidad no parece la mejor. Lo echaron de las tres gestiones que tuvo —intendente de Santa Rosa y dos veces ministro de Seguridad de la provincia— y no podría pasar una ficha limpia porque fue condenado por abuso de autoridad.
El kirchnerismo como comodín
Ravier sumó otro argumento habitual en los libertarios: que el peronismo está dividido por culpa del kirchnerismo. El recurso, sin embargo, no se sostiene en La Pampa. Si algo no se puede decir del peronismo pampeano es que sea kirchnerista: ese sector es parte del armado, pero como una línea minoritaria.
La estrategia tampoco le ha servido a la oposición en otras campañas.
Altolaguirre y la contradicción radical
El libertario no fue el único en sumarse a esta ofensiva por maquillar la condición del frente opositor. El radical Poli Altolaguirre, principal armador de la UCR, afirmó por su lado: "esto no es un frente antiperonista, esto no es un frente antinadie".
Sin embargo, en marzo de este año, cuando la alianza empezaba a tomar forma, el propio Altolaguirre había dicho que el objetivo de los radicales era "sacar al peronismo de La Pampa por fin".
Los dos planteos conviven y se contradicen en el discurso de Ravier y Altolaguirre: por un lado, promueven un frente electoral cuyo objetivo es desplazar al peronismo del gobierno provincial; por otro, rechazan que ese armado sea definido como antiperonista y sostienen que buscan incluir a todos los sectores.
El objetivo detrás de la voltereta
La voltereta discursiva tiene un objetivo claro. Intentar captar votos del peronismo para, en una votación tan polarizada como se vislumbra en La Pampa, sacarle diferencia al PJ y ganar las elecciones. Sobre todo cuando del otro lado observan las divisiones y las desinteligencias en la búsqueda del candidato para la sucesión del gobernador Sergio Ziliotto.
Esto ya no es culpa de la oposición: un sector del peronismo está haciendo todo lo posible para que el "frente de todos" asuma que puede ganarles.
La nueva estrategia es disimular lo indisimulable. El antiperonismo es la identidad política más fuerte en la Argentina, desde el nacimiento mismo del peronismo. Eso los define. Habrá dirigentes con amigos peronistas y relaciones cercanas de gestión con el PJ, pero si se escarba un poco la superficie, aflora su resistencia.
Como dice Pablo Sandoval en la película El secreto de sus ojos: "El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios… pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín: no puede cambiar de pasión". Y aunque se trate de esconder, el antiperonismo es una pasión bien profunda en buena parte de la oposición.