Un viaducto por el que pasan miles de vehículos por día tiene el proyecto terminado y una cifra que llama la atención. Pero hay una condición que podría dejar a la zona norte sin su principal acceso durante meses.
El proyecto para ampliar el puente de avenida Sarmiento está terminado y guardado en un cajón. El número que lo acompaña, actualizado a abril de este año, asciende a 2.500 millones de pesos, una cifra que, según la nota, resulta exigua frente a la relevancia urbana de la obra: equivale al 0,7% del presupuesto municipal de 2026.
Un cuello de botella que cumple medio siglo
La advertencia sobre la necesidad de ensanchar ese viaducto viene de lejos. Ya en los años 70 se hablaba del tema, cuando ni siquiera existían los túneles de Mendoza y Córdoba. El debate se reactivó en los 90 con el desguace de los ferrocarriles y volvió a la superficie tras la demolición parcial del asentamiento en Marco Avellaneda y Sarmiento.
A comienzos de los 2000, con la construcción de un supermercado en Catamarca al 1.100, la empresa se comprometió a ensanchar el puente. Pasaron las gestiones y el problema siguió sin resolverse.
Tres pasos y ninguno confiable
Hoy por el puente Sarmiento circulan miles de vehículos por día en ambos sentidos: autos particulares, motos, colectivos, camiones de gran porte, además de ciclistas y peatones. Es una de las tres únicas puertas de entrada a la zona norte de la ciudad, entre 24 de Septiembre y avenida Sarmiento.
Las alternativas tampoco ofrecen garantías. El túnel de calle Mendoza, entre Suipacha y Marco Avellaneda, queda fuera de servicio varias veces al año por tormentas severas que desbordan los drenajes, por fallas mecánicas o eléctricas del sistema de bombeo o por vandalismo, como el robo de cables de cobre. La tercera opción es la congestionada calle San Juan en su tramo más céntrico, muy deteriorada en su paso a nivel por las vías.
Con el parque automotor creciendo sin pausa, ese embudo se agravó y fue tema de discusión en todas las gestiones municipales.
De los anuncios a los proyectos
En junio de 2022, el entonces ministro de Obras Públicas de la Provincia, Fabián Soria, y el ex secretario de Obras Públicas de la capital, Alfredo Toscano, anunciaron un acuerdo para ampliar el puente. “Vimos que una de las necesidades que tiene la ciudad es mejorar el paso en el puente de la vía ubicada en la avenida Sarmiento, un proyecto que ya presentó el Municipio y lo vamos a apoyar desde la provincia para que se pueda llevar a cabo”, afirmó Soria en ese momento.
Con la reapertura del ex Mercado Sarmiento —hoy Mercado de la Ciudad— y la remodelación prevista para la plazoleta Mitre, las propuestas volvieron a aparecer. Los legisladores José Seleme y Manuel Courel presentaron un proyecto de intervención integral de la avenida Sarmiento entre Catamarca y la plazoleta, que incluye la ampliación del paso elevado. La idea también fue impulsada por el diputado nacional Mariano Campero, que publicó videos recorriendo el puente en bicicleta y mostrando el caos del tránsito.
En paralelo, el concejal Federico Romano Norri presentó este año un proyecto de ordenanza en el Concejo que plantea la remodelación completa de la zona, no solo para resolver la congestión y la siniestralidad actual, sino pensando en el crecimiento vehicular de las próximas décadas.
El compromiso de Chahla y las opciones sobre la mesa
El 13 de agosto pasado, durante la inauguración del Mercado de la Ciudad, la intendenta Rossana Chahla tomó el micrófono y comprometió públicamente al gobernador Osvaldo Jaldo a que la Provincia ayude al municipio a destrabar el problema. La carpeta con el proyecto terminado ya está en su escritorio.
En las audiencias por el nuevo Código de Planeamiento Urbano (CPU) se plantearon los serios problemas de conectividad que afectan a la ciudad y al área metropolitana. Sobre el puente se barajaron varias alternativas: demolerlo y crear un paso a nivel, construir pasarelas paralelas para ciclistas y peatones o levantar un puente nuevo.
El ex secretario de Obras Públicas del municipio, Luis Lobo Chaklián, hoy a cargo de la confección del nuevo CPU, consideró que un paso a nivel sería un gran retroceso para la ciudad, además de las “monstruosas exigencias” que demanda esa idea. Tampoco ve solución en las pasarelas paralelas: el puente solo ganaría en ancho lo que hoy tienen sus angostas veredas.
El arquitecto opinó que la nueva estructura debería tener como mínimo seis carriles amplios, tres por sentido, y anticipó que el proyecto de la intendenta plantea una estructura premoldeada. La obra, advirtió, demandaría estar más de cuatro meses sin el puente Sarmiento.