El fondo que se quedó con el 55% de AySA tiene dueño desconocido y una sede en Londres que ya apareció en Panamá Papers
El consorcio que se quedó con AySA tiene un socio mayoritario que controla el 55% de las acciones, pero nadie sabe quién está detrás. La sociedad se creó un mes antes de la licitación y su sede en Londres ya apareció en los Panamá Papers.
La privatización del 90% de Aguas y Saneamiento Argentinos (AySA) dejó al descubierto un interrogante que nadie termina de responder: quién maneja el fondo PHX, el socio mayoritario del consorcio que se quedó con la empresa. La sociedad, creada un mes antes de la licitación, controla el 55% de las acciones y no está obligada a revelar a sus inversores.
Un consorcio con nombre y apellido, pero con un socio opaco
Del lado visible del consorcio ganador están Rowing S.A. (Grupo Román), la brasileña Arcos Saneamento e Participações S.A. y Transclor, de Mauricio Filiberti. El cuarto integrante es PHX, un fondo de inversión del que no se conocen sus dueños. No es un dato menor: esa sociedad pasó a quedarse con más de la mitad del paquete accionario de la hasta ahora empresa estatal.
Los registros británicos de Companies House muestran que PHX Acqua Limited se constituyó el 18 de agosto, apenas un mes antes de presentarse en la puja por AySA. La firma integra el grupo Phoenix Global Investment Fund B.V., con residencia en Curazao.
Una dirección que ya sonó en los Panamá Papers
La sede social de PHX Acqua Limited está en el 5 de Lloyds Avenue, tercer piso, Londres. Esa misma dirección figura en la base de datos de los Panamá Papers y también está adjudicada a la firma neerlandesa Stichting Administration New World (STAK). En 2023, el medio holandés Follow the Money identificó más de 50 STAK, entre ellas la que comparte domicilio con PHX. Se trata de estructuras legales que se usan para ocultar activos y esquivar controles.
La descripción que hizo el consorcio internacional ICIJ encaja con el caso: en las últimas dos décadas, los proveedores de servicios financieros de todo el mundo promovieron cada vez más el uso de fundaciones fiduciarias, o STAK, que solo revelan los nombres de los directores de la empresa, pero esconden a los verdaderos accionistas y sus bienes.
Sobre PHX Acqua Limited no trasciende nada más que un dato: está presidida por el consultor financiero holandés Willem Anton Smit, que a su vez aparece como director en otras 27 firmas. Su designación más reciente es, justamente, la de la sociedad creada para participar en la licitación por AySA.
En los Países Bajos se estima que hay 21 mil STAK registradas. Follow the Money usó la filtración de los Pandora Papers del ICIJ —casi 12 millones de documentos de 14 empresas de servicios offshore— para identificar más de 50 de estas entidades secretas utilizadas en estructuras corporativas internacionales.
La pregunta que flota: ¿quién está detrás de PHX?
Fuentes consultadas por Ámbito se hacen esa pregunta y no encuentran respuesta. PHX no tiene obligación de contestarla porque se trata de un fondo de colocación privada. En el terreno de las especulaciones aparece el Grupo Neuss, que ya fue señalado como socio encubierto del Grupo Román durante la licitación para operar la Hidrovía.
El 3 de septiembre se creó en el país PHX Holding Argentina S.A., controlada completamente por el Grupo Román. Según la información a la que accedió este medio, la firma local está presidida por Sebastián Pablo Repetto, un hombre de confianza de Walter Román. También figuran como socios Carla Pia Casali y Luis Alberto Espósito, gerente de Abastecimiento en Rowing SA.
El consorcio ganador deberá garantizar inversiones por u$s2.000 millones durante los próximos cinco años para apuntalar la expansión de AySA y mejorar la calidad del servicio.
Los registros británicos indican que PHX Acqua Limited tiene un balance inferior a u$s600 mil y una facturación menor a u$s1 millón. Su director, Smit, no es un especialista en la materia: es consultor financiero y representa a AMICORP, una firma con presencia en Argentina que se especializa en crear fideicomisos. En varios países de la región, AMICORP fue cuestionada por haberse convertido en el instrumento preferido para abrir sociedades en paraísos fiscales. Desde la empresa se defendieron diciendo que cuentan con un departamento global de Compliance que se encarga de toda la información sobre un potencial nuevo cliente.
El antecedente venezolano que complica a Phoenix Global
La opacidad del fondo Phoenix Global ya había quedado en el centro de la escena en otras operaciones controversiales. En 2020, tras 34 años de actividad en Venezuela, Cargill vendió sus activos con el visto bueno del entonces presidente Nicolás Maduro. La decisión de la corporación alimentaria estadounidense se interpretó como una muestra más de las dificultades para hacer negocios en el país caribeño.
En ese momento, la aparición de Phoenix Global fue cuestionada por el hermetismo que rodeó la operación. Los críticos subrayaron que el fondo de Curazao sirvió como pantalla de confidencialidad para ocultar a los verdaderos capitalistas detrás de la compra, en un contexto en el que muchas empresas industriales pasaban a manos de empresarios vinculados al gobierno venezolano bajo el amparo de la Ley Antibloqueo.
AySA, bajo la lupa de la Auditoría General de la Nación
Como anticipó Ámbito, la empresa también está en el centro de todas las miradas después de que la Auditoría General de la Nación emitiera una opinión adversa sobre los estados financieros del préstamo BIRF 9252. El organismo detectó falta de documentación e “inversiones no registradas” por más de $42.935 millones para 2025, equivalentes a unos u$s30 millones, “lo que generó una subvaluación de las inversiones del 66,57%”, según el documento.
En la mira quedaron el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente de AySA, Alejo Maxit.
La auditoría señala que “estos fondos fueron anticipados por la Tesorería General de la Nación (TGN) para que AySA pudiera efectuar los pagos correspondientes a las obras y otras erogaciones. Como corresponde al convenio de préstamo, el proyecto debía reembolsar esos fondos a la TGN utilizando recursos provenientes del préstamo. Sin embargo, al cierre del ejercicio 2025, el reembolso se encontraba pendiente y las inversiones no habían sido incorporadas correctamente en los estados financieros”. Y agrega: “El auditor indica que el programa ya se encuentra ejecutado en casi el 100% de los fondos externos, por tanto no habría forma de realizar este pago”.