Rodrigo Buteler contrató a una de las calificadoras de riesgo más grandes del mundo para que revisara las cuentas de Cipolletti. El informe llegó, trajo una categoría BBB.ar y una explicación que el intendente no dudó en mostrar: qué encontró Moody's en las arcas del municipio.
El municipio de Cipolletti abrió sus números a una auditoría externa y el veredicto llegó desde una de las calificadoras de riesgo más grandes del mundo. Moody's le asignó la categoría de emisor en moneda local de BBB.ar con perspectiva estable, lo que implica que no se anticipan cambios relevantes en el perfil crediticio del municipio en el corto y mediano plazo.
La consultora fundó su decisión en dos rasgos que, según su análisis, distinguen a la comuna rionegrina: márgenes operativos positivos sostenidos en el tiempo y niveles de endeudamiento bajos si se los compara con otras jurisdicciones subnacionales.
El intendente Rodrigo Buteler contó que fue el propio Gobierno municipal el que contrató a la calificadora. Para el jefe comunal, el diagnóstico representa “un salto de calidad en la transparencia para que las empresas y las inversiones nos vean”.
«Un municipio sano, pero auditado»
“Esto pone muy arriba de la mesa que es un municipio sano, pero sano auditado por un organismo externo de renombre”, sostuvo Buteler al referirse a Moody's, una de las principales firmas del rubro a nivel mundial.
El informe también subrayó que Cipolletti mostró “una evolución favorable de sus métricas fiscales hacia el cierre de 2025 respecto de ejercicios anteriores”, un comportamiento que la calificadora contrastó con el de otros gobiernos municipales.
¿A qué atribuye Moody's esa mejora? En parte, a la ubicación: “Este aspecto se vincula, en parte, con la cercanía del municipio a la zona de Vaca Muerta en Neuquén, cuya expansión ha favorecido a determinadas actividades económicas a las que Cipolletti está expuesto”, indicó la firma.
El otro componente es de gestión interna. Según la calificadora, la evolución responde además a “esfuerzos por parte de la municipalidad que fortalecieron los mecanismos de recaudación y racionalizaron la evolución del gasto, entre otras medidas de eficiencia administrativa”.
De un superávit casi nulo a uno de dos dígitos
El cambio en las cuentas públicas cipoleñas se ve con claridad en la comparación entre ejercicios. Al cierre de 2025 el municipio registró un superávit financiero equivalente al 23% de los ingresos totales, unos $ 13.960 millones. En 2022 ese mismo indicador era apenas del 0,9%, es decir, $ 48 millones.
La mejora empezó a tomar fuerza en 2024, impulsada por la recaudación local y por el dinamismo económico que tracciona la proximidad con Vaca Muerta.
La tendencia se mantuvo en el ejercicio en curso: al segundo trimestre de 2026 el resultado financiero superavitario trepó al 30,2%, con $ 12.869 millones acumulados.
A eso se suma un endeudamiento mínimo, que representa apenas el 1,3% de los ingresos operativos anualizados al primer semestre de 2026. Para Moody's, ese combo le da a la administración local una posición sólida de liquidez y autonomía financiera frente al promedio de los gobiernos subnacionales.
El salto del resultado operativo
Entre los números que la calificadora puso bajo la lupa, el resultado operativo mostró una mejora sustancial gracias al aumento de los ingresos propios y a una contención relativa de los gastos. Pasó de apenas $ 214 millones en 2022 a un superávit operativo de $ 17.913 millones en 2025, y de $ 17.289 millones en el acumulado de los primeros dos trimestres de 2026.
Los ingresos de origen propio ganaron peso en la estructura fiscal: escalaron de $ 1.552 millones en 2022 a $ 25.500 millones al terminar 2025.
Un dato llamativo del último año fue la composición de esa recaudación. Los ingresos no tributarios —multas y derechos, entre otros conceptos— llegaron a $ 13.175 millones y superaron levemente a los recursos tributarios tradicionales, que sumaron $ 12.325 millones.
Ese rubro no tributario explicó el 52% de los ingresos propios en 2025, por encima del 37% al 45% de los años previos, y se convirtió en un factor clave del crecimiento de la recaudación local.
En qué se gasta
Del lado de las erogaciones, el gasto en personal concentra la mayor porción de los gastos corrientes: $ 24.703 millones en 2025, cerca del 52,9% del gasto total.
Los gastos de capital, es decir inversión real y obras, crecieron de forma notable hacia 2025 hasta alcanzar los $ 6.849 millones, y ya registraban $ 5.100 millones en el segundo trimestre de 2026.
Con información de Río Negro.