Un cura y dos jóvenes sanjuaninas compusieron la canción que responde a la convocatoria de la Iglesia para la llegada del Papa. ¿Qué versículo de la encíclica les dio el puntapié para el estribillo?
El padre Martín Nacusi y las jóvenes Sofía Lozano y Candela Estévez crearon "Edificar el mañana", la obra sanjuanina que respondió a la convocatoria nacional de la Iglesia y que ya resuena en todo el país de cara a la visita del Papa León XIV.
La expectativa por la llegada del Santo Padre crece en cada rincón de la Argentina y trasciende lo institucional: se vive como un latido comunitario que busca transformar la realidad a través de la fe y la esperanza. En San Juan, ese fervor encontró un cauce sonoro tras el llamado que hizo la Iglesia a artistas de todo el país.
Entre las propuestas nacidas en suelo cuyano, la pieza concebida por Nacusi junto a sus amigas Sofía Lozano y Candela Estévez se distingue por su intención: darle voz y rostro al Pueblo de Dios en un tiempo histórico.
Cómo nació la canción
El origen de la obra combina la inspiración pastoral con la fuerza de la amistad comunitaria. Según detalló el propio sacerdote, la melodía y la letra no brotaron de manera lineal: el estribillo apareció primero, como un destello de certeza, y después se le sumaron las estrofas.
Al convocar a Sofía y Candela, Nacusi buscó que la composición no fuera una creación solitaria, sino una construcción colectiva donde la juventud expresara la vitalidad de la fe.
El texto que inspira el himno
El resultado es un himno cálido que se apoya en el párrafo 16 de la carta encíclica Magnifica Humanitas, promulgada por Su Santidad el 15 de mayo de 2026. Allí el Santo Padre lanza un llamamiento a no temer "ensuciarse las manos" y a erigirse como verdaderos constructores de comunión.
Frente a los desafíos del mundo contemporáneo y el avance vertiginoso de tecnologías como la inteligencia artificial, la canción defiende la dignidad y la belleza intrínseca del ser humano. En un contexto global donde existe el peligro de relegar al hombre a un costado o medir su valor únicamente por la productividad, el mensaje del tema y de la encíclica recuerda que cada persona es la obra más magnífica de la creación divina.
La composición invita a ensanchar el corazón y reafirma que la Iglesia mantiene sus puertas abiertas de par en par, recordando que cada individuo, sin excepción, posee un don único e irremplazable para aportar en su vida.
Las vigas del amor y la verdad
La metáfora arquitectónica atraviesa el corazón del tema musical y traza un contraste entre la edificación de la Jerusalén Celestial y las efímeras torres de Babel que el orgullo humano insiste en levantar. Tomando la figura bíblica de Nehemías, el texto llama a detener la construcción de barreras que dividen para dar paso a un hogar común sólido y hospitalario.
Con versos que imploran "Ayúdanos, Padre, a edificar el mañana con las vigas del amor y la verdad", la melodía muestra la firmeza de la estructura y las vigas que sostienen a la Iglesia, proponiendo un espacio donde la justicia y la paz se encuentren para cobijar a todos.
En sintonía con las palabras de León XIV, la propuesta lírica enfatiza que las piedras descartadas por la indiferencia —los pobres, los enfermos, los migrantes y los más pequeños— están llamadas a convertirse en las verdaderas piedras angulares del Reino de Dios.
"Edificar el mañana" no solo refleja el talento musical sanjuanino en el marco de la preparación nacional, sino que se transforma en una oración cantada que abraza la visita papal: un testimonio de que la humanidad aún puede reconocer en el corazón del hombre el lugar sagrado donde Dios anhela habitar.