El ajo mendocino atraviesa un momento crítico: la caída de los precios y los problemas climáticos ponen en jaque a miles de productores. Un proyecto de ley busca sostenerlos con un precio de referencia y compensaciones, pero hay un detalle clave que define quiénes podrán acceder.
Un proyecto de ley en la Legislatura de Mendoza busca contener a los productores de ajo ante la caída de los precios y las dificultades climáticas. La iniciativa del diputado Germán Gómez (PJ) propone un precio de referencia, compensaciones económicas e incentivos para los compradores.
El problema que describe el proyecto es concreto: hay productores que logran levantar una cosecha en condiciones comerciales, pero no encuentran compradores dispuestos a pagar un precio que cubra sus costos. Las herramientas de emergencia agropecuaria vigentes, según los fundamentos, no alcanzan para dar respuesta.
Por eso la propuesta crea el Programa Provincial de Sostenimiento del Productor de Ajo, destinado a compensar a quienes trabajan hasta 20 hectáreas cuando el precio de venta no alcance a cubrir los costos de producción. La cobertura alcanza a propietarios, arrendatarios, porcentajeros, medieros y contratistas que asuman el riesgo del cultivo.
La situación del ajo mendocino
El ajo es la hortaliza que ocupa la mayor superficie en Mendoza. De acuerdo con el relevamiento 2023/2024 del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), se extiende sobre 13.841 hectáreas, de las cuales el 56% se concentra en San Carlos, Tunuyán y Tupungato. En el sur provincial, entre San Rafael, General Alvear y Malargüe, se registraron otras 971 hectáreas.
El texto identifica a los productores que alquilan la tierra como uno de los sectores más expuestos, porque tienen menos margen para absorber una caída de los precios. A eso se suma el deterioro del mercado brasileño, uno de los principales destinos del ajo mendocino, que en 2025 habilitó el ingreso de ajo de cuatro empresas chinas a precios inferiores.
El contexto climático de esta primavera complica aún más el panorama: heladas tardías, granizo y lluvias durante la cosecha que dificultan el ingreso a los lotes y el curado del ajo. En San Rafael, según señaló Gómez, la Cámara de Comercio, Industria y Agropecuaria advirtió que no había un piso adecuado para cosechar.
Qué compensaciones se proponen para los productores de ajo
El programa reúne varias herramientas:
Registro provincial: crear un registro gratuito de productores de ajo, en el que deberán declarar la superficie cultivada, la ubicación de las parcelas y el tipo comercial.
Precio de referencia: establecer y publicar anualmente el costo de producción por hectárea y kilogramo, y un precio mínimo de referencia para el productor, según la zona, la variedad, la calidad y el calibre.
Compensaciones económicas: otorgar una compensación directa a los productores cuando el precio promedio de venta quede por debajo del valor de referencia, con prioridad para quienes cultiven hasta 10 hectáreas.
Incentivos a compradores: ofrecer un premio por kilogramo a quienes paguen al productor el precio de referencia. Además, condicionar determinados beneficios promocionales provinciales al cumplimiento de ese valor.
Compras públicas: destinar una parte de las compras de ajo del Estado a productores inscriptos, para abastecer comedores escolares, hospitales, el Servicio Penitenciario y programas alimentarios.
Cobertura de ingresos: implementar una prueba piloto de dos campañas, financiada a través del Fondo Compensador Agrícola, para cubrir parte de las pérdidas cuando los ingresos del productor no alcancen a cubrir sus costos.
Alivio financiero: suspender durante 12 meses las ejecuciones fiscales por deudas del Impuesto Inmobiliario rural, ofrecer planes de pago sin intereses y habilitar créditos con tasas bonificadas para cosecha, curado, semillas y laboreo. También contempla garantías para quienes no cuenten con respaldo propio.
Canon de riego: invitar al Departamento General de Irrigación a prorrogar los vencimientos del canon de riego para los beneficiarios.
Defensa comercial: gestionar ante Nación la protección del acceso del ajo mendocino al mercado brasileño y la apertura de destinos alternativos de exportación.
El programa tendría una vigencia de tres campañas y se financiaría con partidas específicas del Presupuesto provincial, recursos del Fondo Compensador Agrícola, aportes nacionales y recuperos por incumplimientos.