Una mamá del JIN N°39 de Palma Sola contó lo que encontraron entre el cielo raso y las tejas del jardín. La solución que propuso infraestructura la dejó peor: por qué los chicos llevan dos semanas sin clases.
La comunidad educativa del Jardín Independiente JIN N°39, en el barrio Nueva Esperanza de Palma Sola, cumple dos semanas sin actividad presencial. El motivo: una invasión de murciélagos y alacranes en los techos del edificio que funciona en la sede de la Escuela N° 238 "Santa Bárbara".
Las familias decidieron no llevar a los chicos después de rechazar un traslado provisorio a las aulas de la primaria contigua. Denuncian abandono edilicio, falta de tanque de agua y ausencia de respuestas de la supervisión escolar y de la intendencia.
Las madres contaron la situación a Radio 2. "Encontraron murciélagos y alacranes en el edificio. Vinieron de infraestructura pero solo querían tapar un hueco con telgopor y dejar los animales adentro del techo", relató Silvana, mamá de una de las alumnas.
Para la mujer, esa salida no resuelve nada: "los murciélagos son vectores de rabia y ponen en peligro la salud de niños de la primera infancia de entre 3 y 5 años".
El traslado que los padres rechazaron
Frente al problema, la supervisora del área dispuso mover a los chicos de forma temporal a las aulas de la escuela primaria que está al lado. La propuesta no prosperó entre las familias.
El argumento principal es que la primaria no tiene la infraestructura adecuada para recibir a la primera infancia. Tampoco les cierra la continuidad pedagógica por vía virtual: las docentes siguen enviando actividades a las casas, pero los padres piden una solución de fondo que permita el regreso a su propio establecimiento antes de que termine el ciclo lectivo.
Sobre la intervención municipal, señalaron que personal de Zoonosis hizo una desinfección superficial. Ese procedimiento, advirtieron, no erradica a los murciélagos que están alojados entre el cielo raso y las tejas: esos animales deben retirarse manualmente y con un saneamiento previo del lugar.
Sin tanque de agua ni bomba: el otro problema del jardín
Antonela, otra de las mamás, sostuvo que los animales son apenas la punta del iceberg de un deterioro edilicio que el jardín arrastra desde hace tiempo.
"El jardín viene decayendo muchísimo. No tenemos un tanque de agua ni una bomba instalada, y las porteras tienen que acarrear agua en baldes desde la primaria para que los chicos se higienicen las manos después de ir al baño o para prepararles el té", denunció.
A eso se suman los cortes constantes de agua en el barrio y la llegada del calor. "La situación es insostenible", remarcaron.
Qué exigen las familias
Los pedidos formales ya fueron elevados a la supervisión escolar y al intendente local, pero según los padres no hubo respuestas. Por eso reclaman la conformación de un equipo de saneamiento integral que remueva los nidos, garantice agua potable mediante un tanque propio y acondicione las instalaciones antes de que termine el mes.
Si no hay solución, advirtieron que mantendrán la medida de fuerza para resguardar la integridad de los menores.