La Municipalidad ya envió miles de avisos, pero la mitad de las familias no aparece a pagar. La deuda de dos años tiene un desenlace que pocos quieren imaginar: ¿qué pasa con los restos si nadie reclama?
En la ciudad de Salta, entre 40 y 50 nichos quedan libres cada mes porque las familias no pagan las tasas municipales. El procedimiento arranca con avisos y, si nadie responde, puede terminar con los restos en una fosa común.
El dato lo confirmó Luis López, director del cementerio San Antonio de Padua, en diálogo con Radio Salta. Según precisó, este año se enviaron cerca de 8.000 notificaciones en esa necrópolis, y en el Santa Cruz la cifra fue todavía más alta.
El problema es que buena parte de los notificados ni siquiera se acerca a regularizar la situación. "De las 8.000 notificaciones tenemos por lo menos el 50% que no viene a abonar", señaló el funcionario.
Cuánto cuesta mantener una sepultura
Las obligaciones que reclama el municipio son dos. Por un lado, una tasa anual de mantenimiento que ronda los $50.000. Por el otro, un permiso de uso cuyo valor llega a unos $18.000.
Cuando la deuda se acumula durante dos años, la administración queda habilitada para iniciar el trámite y recuperar el espacio.
El camino de los restos, paso a paso
El mecanismo tiene varias instancias de aviso antes de llegar al retiro. Primero, la administración notifica a los responsables de la sepultura para que cancelen lo que deben. Si no hay respuesta, se publica un aviso en el Boletín Oficial y se hace una última notificación.
Recién entonces, si los familiares siguen sin aparecer, los restos se retiran y se trasladan a un depósito dentro del cementerio. Allí quedan 30 días, un plazo en el que todavía pueden ser reclamados para llevarlos a otra necrópolis o para gestionar la cremación.
Pasado ese tiempo sin que nadie los pida, el municipio los baja a una fosa común. "Posterior al plazo de 30 días, si no hay intención de recuperar los restos, procedemos a la bajada a fosa", explicó López.
Sin parcelas y con más pedidos de cremación
La falta de espacio es otro de los frentes que enfrentan los cementerios municipales. Hoy ofrecen tres modalidades: parcelas de tierra, mausoleos y nichos. Según detalló López, ya no quedan parcelas disponibles.
Los mausoleos cuyos titulares perdieron la concesión pueden volver a manos del municipio y después ofrecerse en un proceso de venta. Los nichos, en tanto, concentran gran parte de la demanda, y su desocupación es lo que permite liberar lugares para nuevas inhumaciones y sostener cierta disponibilidad en ambas necrópolis.
Desde la administración también notan un aumento de las solicitudes para retirar restos y cremarlos. No manejan estadísticas precisas, pero López aseguró que cada vez más familias optan por esa alternativa, en algunos casos porque no tienen quién se haga cargo del mantenimiento ni de los pagos anuales.
El costo de la cremación depende de cada empresa privada. La Municipalidad, en cambio, cuenta con un servicio gratuito para personas sin recursos que cumplan con los requisitos que fija la Dirección General de Desarrollo.