Cortés ganó en Bariloche y a los dos días el acuerdo con Weretilneck quedó al borde de la ruptura
Política · Río Negro

Cortés ganó en Bariloche y a los dos días el acuerdo con Weretilneck quedó al borde de la ruptura

El intendente de Bariloche se sintió rodeado por el aparato provincial y dejó la alianza con Weretilneck al borde de la ruptura. La salida a la crisis incluyó teléfonos cerrados, un emisario y una advertencia que tocó la Convención: qué se negoció para que el acuerdo no estalle.

La victoria de Walter Cortés en la elección de convencionales constituyentes de Bariloche no fue un triunfo más: el intendente la leyó como un plebiscito a su gestión y, en cuestión de horas, puso en jaque la alianza que lo une al gobernador Alberto Weretilneck. El dirigente sindical se sintió rodeado por el aparato provincial y sospechó que el mandatario buscaba capitalizar el resultado para su propio beneficio.

La reacción no fue menor. Cortés salió a validar los votos de la alianza entre el PUL y JSRN como propios, reivindicó su autonomía y hasta se animó a anticipar que irá por la reelección en marzo, convencido de que la provincial se jugará en abril.

Un domingo de mensajes cruzados

Antes de que se conocieran los resultados, el intendente ya jugaba a varias bandas. A su par de El Bolsón, Bruno Pogliano, le propuso sumarse a una jugada anticipada con una frase que retrata su lógica: «Si vamos después, nos cagan». El dirigente del Paralelo 42, en cambio, prefirió no moverse del carril y ratificó que seguirá la estrategia de la Casa de Gobierno, con promesas de un lugar destacado en la lista de legisladores.

El domingo dejó paso a 48 horas de tensión real. Weretilneck abandonó la ciudad ofuscado y dejó una advertencia que sonó a ultimátum: si se rompía el acuerdo político, también se caía la Convención. El mensaje lo llevó el ministro de Desarrollo Social, Juan Pablo Muena, a quien Cortés describe como un «buen pibe» pero sin peso político. El intendente igual entendió que la amenaza venía del propio gobernador, y lo confirmó cuando buscó contactos y encontró todos los teléfonos cerrados.

El puente lo tendió el legislador Facundo López. Recién el miércoles llegó la señal de distensión: la alianza sigue, pero hay que barajar y dar de nuevo.

El costo de la sociedad

Más allá del ruido, Cortés logró algo que incomoda al oficialismo provincial: se mostró como ganador nítido en su ciudad y dejó en evidencia que la sociedad con JSRN es hoy más necesaria que nunca para Weretilneck. Los números lo respaldan. En 2023, PUL y Juntos sumaron por separado poco más de 23 mil votos. El domingo, juntos rozaron los 20 mil, y en octubre habían superado los 18 mil. La alianza tiene piso, pero también techo.

En el Centro Cívico dan por superado el conflicto y aseguran que habrá un nuevo acuerdo para la provincial. Antes, hicieron cuentas: en la lista conjunta, JSRN aportó dos convencionales, lo que le quita al PUL la mayoría para moverse a gusto en la próxima Carta Orgánica, sobre todo en el capítulo electoral, el que más le interesa a Cortés. Hubo un guiño libertario para recuperar esos dos votos, pero no prosperó. Los contactos entre el intendente y la cúpula de La Libertad Avanza rionegrina siguen intactos, y no son nuevos.

La oposición, golpeada

Si para el oficialismo la elección dejó sinsabores, para la oposición fue un mazazo. El conglomerado libertario esperaba mucho más. El senador Enzo Fullone, armador del espacio, le había anticipado a la Casa Rosada un segundo puesto. La alianza sufrió la dispersión de 13 listas y un error de cálculo sobre el significado de la elección: la campaña no logró motivar a su electorado como sí lo había hecho en octubre.

Hubo, de todos modos, reconocimiento del karinismo a Fullone por haber armado el sello del mileísmo y consolidar un piso. La parte de la mesa política que reclama «purismo» sabe que la pata santilista es más proclive al acuerdo con los gobernadores, y que los títulos en los medios nacionales no ayudaron. Pero insisten en que en Río Negro no hay chances de entendimiento con Weretilneck.

Fullone sintió el golpe y sabe que su adversario, Aníbal Tortoriello, puede mostrarse indemne. También sabe que desde Buenos Aires podrían endilgarle cobardía. El vicepresidente de LLA, Damián Torres, salió a promocionar trabajo territorial: advirtió que no alcanza con la figura de Milei en las elecciones locales y pidió sostener y ampliar el armado de Bariloche, en busca de todo el espectro del centro a la derecha.

El problema es que ya hay dos espacios que se corren y miran a Juntos como aliado natural. Primero Río Negro jugó solo en Bariloche y, al menos en la Legislatura, está cada vez más cerca del bloque oficialista. El PRO evalúa volver al conglomerado: ve a Milei en caída libre, Macri reivindica la identidad amarilla y Bullrich quiere ser el cambio dentro del cambio. A eso se suma la intención de Juan Martín de ser candidato a intendente de Roca, con posible respaldo de JSRN. La pregunta que flota es si Tania Lastra será su compañera de fórmula.

Otro obstáculo para el regreso del PRO es Tortoriello. El cipoleño recorre la provincia en modo candidato y no se baja. Estuvo en Viedma con una agenda alejada de los medios y los actos clásicos, y logró adhesión. Si Karina Milei y Martín Menem lo ungen, Juan Martín tendrá más motivos para irse o para poner en valor el sello macrista.

La Casa Rosada sigue el desarrollo con atención: lo que quiere evitar a toda costa es un triunfo de Fuerza Patria en Río Negro. Si hay diáspora, prefiere que gane Weretilneck, un gobernador aliado.

El peronismo también perdió

El peronismo salió derrotado de Bariloche. Obtuvo un segundo lugar que nadie esperaba, pero la estrategia fue equivocada: menospreció la elección, la circunscribió a un hecho híperlocal y focalizado en la Carta Orgánica, cuando Cortés la planteó como un plebiscito a su gestión. María Emilia Soria delegó el diseño de la campaña en María Eugenia Martini y Leandro Costa Brutten, y fracasaron. En medio del debate electoral, el ex concejal renunció a su banca y a la vida política tras un episodio de violencia de género con su ex esposa. La ex intendenta, enredada en la causa Techo Digno, cerró el camino de los acuerdos a los demás espacios. No hubo unidad, como en octubre.

Como los libertarios, dejaron de lado el territorio y las identidades nacionales. Su electorado tampoco fue a votar. Para colmo, hubo al menos tres listas con carnet peronista: Fuerza Bariloche («la oficial»), el Movimiento Vecinal de Osvaldo Nemirovsci y la alianza promovida por Estanislao Cazaux entre SUR, el Frente Renovador y Unidad Popular, el partido de Rodolfo Aguiar.

Referentes de distintos sectores salieron a marcar el error: la concejal Julieta Wallace desde Tres Banderas y la senadora Ana Marks, entre otras voces internas. Todas las quejas apuntaron al «sectarismo», a la falta de unidad y a la poca proyección provincial si no se corrige el rumbo. Así contradijeron al presidente del partido, Sergio Hernández, y a su vice, José Luis Berros, que el domingo celebraron el segundo puesto y ponderaron la unidad. «¿De qué unidad hablan?», fue la reacción en Bariloche.

Roca, el frente financiero

El sorismo quedó lesionado. La intendenta pagó los salarios en forma desdoblada, un suceso histórico en Roca. La decisión encendió alertas en el peronismo: se caía el mito de la «ciudad mejor gestionada» y asomaba un problema. Soria recurrió a Weretilneck y el gobernador le habilitó un adelanto de coparticipación de unos 800 millones de pesos.

La jefa comunal ya había suspendido el Festival de la Sidra y espera que no haya más interrupciones ni pagos desdoblados, aunque advierte que no hay garantías. Alega que el efecto de El Niño complicó la ciudad y obligó a destinar recursos a refacciones y prevención. El contraste con las localidades vecinas la incomoda: ni Cervantes ni Allen reportaron esos problemas. La idea de que el Municipio atraviesa dificultades financieras se instaló con fuerza. Tampoco ayudó que el secretario de Hacienda, Pablo Rolo, histórico de las administraciones Soria, se tomara licencia tras el desdoblamiento, después de innumerables versiones sobre su renuncia.

Las ciudades aliadas a Weretilneck, como Villa Regina y Los Menucos, aprovecharon para mostrar que sus fiestas populares están en marcha. El gobernador asienta el contraste y mandó a la secretaria de la Función Pública, Tania Lastra, a instalar la duda sobre el manejo de fondos en Roca: «cabe perfectamente una malversación», dijo, y dejó abierta la puerta a una investigación judicial. La declaración no apunta solo a los salarios, sino al crédito de 6.000 millones de pesos que la ciudad pidió al Banco de la Provincia de Neuquén, con todas las autorizaciones necesarias pero todavía sin desembolsar. Si se efectiviza, la oposición lo monitoreará con celo.

Weretilneck aprieta pero no ahorca. Mandó a un ejército de dirigentes cercanos a marcar en redes que «no deja a nadie afuera», mientras arma un esquema para ganarle Roca a los Soria. «Les hizo el abrazo del oso», dicen los dirigentes peronistas que cuestionaron el acercamiento de María Emilia y Carlitos al gobernador, como cuando avalaron el traspaso de las rutas o lo llevaron como figura del aniversario de la ciudad.

La sucesión y el plan B

¿Se debilita la candidatura a gobernadora de Soria? Esta semana circularon versiones sobre un posible desistimiento. Por ahora, nada oficial. Ante esa posibilidad, el sector de Martín Doñate presentó las bases de un plan para gobernar Río Negro: Provincia con Patria. Marks cuestionó que la campaña de Bariloche se hizo despojada de identidad peronista, y apuntó contra la contratación de consultoras foráneas y la inclusión de outsiders en la lista de Fuerza Bariloche. El documento propone un gobierno provincial enmarcado en un proyecto nacional y llama a formar equipos y construir un discurso.

«La propuesta ofrece una base de equipos y ideas para que la precandidata María Emilia Soria, o quien resulte candidato o candidata de Fuerza Patria», dice el texto que firmaron Marks y los legisladores Daniel Belloso y Leandro García.

La intendenta no solo debe atender las finanzas de fin de año, con aguinaldos incluidos, sino su propia sucesión. Roca definió que irá después de las provinciales, porque Soria no podrá atender dos frentes a la vez. Primero apuesta a la gobernación, una jugada riesgosa: si pierde, arriesga su bastión. Hay un plan B: que el candidato sea Martín Soria. El senador podría hacer campaña anticipada mientras su hermana recorre la provincia. Según los sondeos que llegan a la sede municipal, «Martín arranca de un piso alto», y los demás medidos no garantizan un triunfo. Para recurrir al hermano mayor habrá que limar asperezas y resignar la estrategia actual.

El senador promueve volver a la lógica que funcionó en octubre, cuando logró la única victoria peronista del país. Eso implica un acuerdo amplio en el peronismo, reproducir Fuerza Patria y, esta vez sí, sumar de verdad al Frente Renovador, que se reforzará con el arribo de Pedro Pesatti. El massismo fue a Bariloche de la mano de Cazaux y Aguiar y fracasó, pero puede mostrar votos necesarios en una elección de tercios. El vicegobernador estuvo en esa ciudad y se mostró otra vez con Silvina García Larraburu. Ambos tienen el aval de Sergio Massa para conducir el proceso y el guiño de las autoridades rionegrinas Alejo Ramos Mejía y Rubén Torres.

El FR será parte de la unidad, sobre todo porque la interna nacional se está acomodando: hubo acuerdo entre Máximo Kirchner y Axel Kicillof, y Massa tiene un entendimiento con Cristina Kirchner. Eso explica en parte el periplo de Pesatti en Buenos Aires.

Encuestas y fecha electoral

Atento a esos movimientos, Weretilneck monitorea el escenario para convocar a elecciones. Preferiría un panorama atomizado, con Tortoriello separado de La Libertad Avanza y dos o tres listas peronistas. Ese anhelo podría hacerse realidad, pero cuanto más pase el tiempo, más chances tendrá la oposición de ordenarse y reproducir el esquema de tercios. Hay quienes aseguran que la elección será en marzo; en el gobierno hablan de abril.

El gobernador mira encuestas. A Dereck Hampton le sumó la experiencia territorial de Ricardo «Quique» Vignoni, a quien desfrizó para que mixe su trabajo con el socio de Santiago Caputo. Por ahora los sondeos lo favorecen y tienen muy por debajo a Soria y Tortoriello, aunque le advierten que sin fecha ni candidaturas definidas las mediciones actuales se alterarán.

Vignoni detecta una fuerte caída de la figura de Javier Milei en Río Negro, lo que «metió en un pozo» a Tortoriello, atado a la suerte del Presidente y enredado en la interna libertaria por las candidaturas. También señala que la falta de unidad peronista achica las chances del espacio, y asegura un repunte de Weretilneck desde que «se hizo cargo de las rutas», aunque advierte que una falla en la obra pública se le «volverá en contra».

A meses de elegir gobierno, la política rionegrina se vuelve más convulsionada.

Walter Cortés

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