Tres gobernadores patagónicos negocian una misma fecha de elecciones, pero en Río Negro admiten que la iniciativa «todavía está verde» y que hay un obstáculo que nadie quiere enfrentar.
Los gobernadores de Chubut, Neuquén y Río Negro evalúan coordinar sus elecciones provinciales en una misma fecha, una movida que buscan mostrar como un bloque de poder frente a la Casa Rosada. La iniciativa la confirmó el chubutense Ignacio Torres, quien reveló que mantiene conversaciones con Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck.
El dato surgió después de un acto en Rawson, donde Torres habló con la prensa. La idea se conversó durante la inauguración del empalme entre el Gasoducto Cordillerano y el Gasoducto General San Martín, una obra clave para la región. En ese encuentro estuvieron presentes Torres y Weretilneck, mientras que Figueroa participó de manera remota.
Un antecedente que alimenta la idea
La posibilidad no es descabellada. En 2023, neuquinos y rionegrinos votaron el mismo día, el 16 de abril. Esa jornada consagró a los actuales mandatarios: Figueroa terminó con seis décadas de hegemonía del Movimiento Popular Neuquino (MPN), fuerza de la que él mismo proviene, y Weretilneck volvió al poder tras cuatro años de gestión de Arabela Carreras, con quien hoy mantiene diferencias.
Desde entonces, ambos gobernadores mostraron sintonía y comparten una agenda en energía e hidrocarburos, dos recursos que les dan fortaleza frente a Nación.
Río Negro apunta a abril, pero con reparos
En los distritos admiten que la propuesta de Torres «todavía está verde». En Río Negro ven con buenos ojos abril como mes para organizar los comicios. Sin embargo, hay contras: el inicio del año suele ser turbulento por las paritarias docentes. «Ningún gobernador quiere buscar la reelección con un paro encima», aseguran.
Para ese trimestre también se espera el inicio de las exportaciones del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) desde Punta Colorada, un hecho que Weretilneck planea capitalizar políticamente.
El domingo pasado, Bariloche renovó su Constitución en una elección que funcionó como prueba de lo que podría pasar en 2027. La alianza entre el gobernador y el intendente local, Walter Cortés, se impuso con comodidad: 34% de los votos, dejando al peronismo en segundo lugar (16,1%) y a la unión del PRO y La Libertad Avanza en tercero (12,2%).
Con ese respaldo, Weretilneck rechazó este jueves cualquier acuerdo con el mileísmo y defendió desenganchar la disputa local. «Todavía no está definido pero somos defensores del desdoblamiento», dijo a Radio Con Vos.
Neuquén, entre febrero y agosto
En Neuquén se barajan dos fechas: febrero o agosto. Figueroa pondrá en juego su liderazgo por primera vez. Al igual que su par rionegrino, encabeza una fuerza provincialista: La Neuquinidad, un espacio heterogéneo con peronistas, libertarios, radicales y exMPN. Una incógnita es si La Libertad Avanza jugará con candidatos propios o si priorizará su cercanía con Figueroa.
Quien gana terreno como potencial candidata violeta es la senadora nacional Nadia Márquez, cuyo perfil creció en los últimos tiempos impulsada por los hermanos Milei. El Presidente visitó la provincia el fin de semana pasado y participó de la inauguración de un templo evangélico del padre de la legisladora. Algunas voces la ven como posible compañera de fórmula presidencial; otros creen que se trata de una estrategia para erosionar el poder de Patricia Bullrich en el terreno legislativo.
En el PJ neuquino, en tanto, distintas facciones pugnan por el liderazgo sin acuerdo a la vista. Allí tallan el cristinista Oscar Parrilli, el exsecretario de Energía Darío Martínez y el intendente de Vista Alegre, José Assad, más cercano a la gestión de Figueroa.
Torres y la disyuntiva violeta
Ignacio Torres deberá definir si se alinea con los libertarios o si se arriesga a fracturar su electorado ante el avance del peronismo. Pertenece al PRO, pero cuenta con Despierta Chubut, un sello provincialista con el que ganó en 2023. El año pasado reeditó esa marca y cayó al tercer lugar, superado por libertarios y justicialistas, una señal de alerta.
El gobernador ya puso condiciones para un acercamiento con el espacio de Milei. «El rejunte no tiene ningún tipo de sentido si es solamente para ganar una elección», aseguró, y agregó: «Si no nos podemos de acuerdo para tener una agenda parlamentaria seria, que apunte a la Argentina del futuro y que no volvamos a discutir las cuestiones básicas cada cuatro años, no tiene ningún tipo de sentido un acuerdo coyuntural».
Más allá de las advertencias, quedaron atrás los tiempos en que el chubutense impulsaba una rebelión patagónica contra la Casa Rosada. En general, los mandatarios sureños acercaron posiciones con el Presidente, por afinidad ideológica o por necesidad, como el fueguino Gustavo Melella.
La moneda sigue en el aire. Sin la reforma electoral aprobada, son pocos los gobernadores que se animan a fijar fechas. Mientras tanto, el reloj avanza. En el oficialismo, además, se abrió una grieta: algunas voces internas no ven con malos ojos sostener las PASO, ya que una buena performance opositora en esa instancia le daría tiempo a Milei para construir un dique contra los fantasmas del pasado, sumar voto útil y convocar a los que no fueron a votar. Todo es, por ahora, especulación.