Parecía que el cambio de entrenador era una apuesta riesgosa, pero los números dicen otra cosa: Colón pasó del 52% al 61,5% de efectividad y llega al Reducido con seis vallas invictas en siete partidos.
El Sabalero dejó atrás el ciclo de Ezequiel Medrán y apostó por Iván Delfino. La diferencia en la cosecha de puntos es notoria y llega en el momento justo: con siete partidos sin perder, Colón entra al Reducido con otra cara.
La dirigencia rojinegra tomó una determinación fuerte a mitad de temporada: cortar el proceso de Medrán y poner el equipo en manos de Delfino. Visto en retrospectiva, el movimiento le cambió el pulso a un plantel que hoy transita su mejor momento.
Los números que explican el salto
En las 36 fechas de la etapa regular, Medrán estuvo al frente en 23 compromisos. Allí Colón reunió nueve victorias, nueve igualdades y cinco derrotas: 36 puntos sobre 69 posibles, lo que arroja una efectividad del 52%.
Con Delfino, en cambio, el rendimiento escaló. Fueron 13 partidos, con siete triunfos, tres empates y tres derrotas. Esas 24 unidades sobre 39 en juego representan un 61,5% de eficacia. La comparación no deja dudas sobre la mejoría.
Una defensa que se volvió muralla
Más allá de la estadística, lo que más se destaca del Colón de Delfino es la solidez de atrás. En seis de los últimos siete encuentros el arco quedó en cero, una marca que le dio al equipo una confiabilidad que antes no tenía.
Esa regularidad le permitió cerrar la fase regular como un conjunto competitivo y sólido, con una racha de siete cotejos sin caídas que llega en el mejor momento.
El Reducido, con otra expectativa
Ese respaldo defensivo será clave en la próxima instancia. Colón arrancará el Reducido con la confianza de un equipo que encontró el rumbo y que, de la mano de Delfino, pasó de la irregularidad a la firmeza.
Imagen: Iván Delfino, el entrenador que cambió el rumbo del Sabalero.