El juicio por la contaminación con plomo en Abra Pampa parecía encaminado, pero quedó frenado en una firma. Mientras la Corte provincial no resuelve, una damnificada cuenta lo que el metal ya les cobró a su familia.
Después de que un informe nacional volviera a poner el tema en agenda, las familias afectadas por la contaminación con plomo en Abra Pampa levantaron la voz. Denuncian que el juicio indemnizatorio está paralizado desde hace años y que las secuelas en la salud ya son irreversibles. La causa espera desde hace dos décadas un fallo de la Corte provincial.
Verónica Mendoza, vecina y damnificada de la Puna jujeña, contó en Radio 2 cómo es convivir con el saturnismo, la enfermedad que provoca la presencia de metales pesados en sangre. Según relató, las consecuencias no se detuvieron: alcanzan también a las nuevas generaciones.
"Nos estamos muriendo de a poco esperando justicia"
El origen del reclamo es la fundición Metalhuasi, que funcionó en la zona y dejó toneladas de residuos tóxicos sin el tratamiento correspondiente. Por esos daños se inició una causa judicial que, según Mendoza, quedó estancada en un punto clave.
"Este juicio tiene más de 20 años y ha quedado prácticamente en el olvido. Llegó a una instancia donde el juez Otaola tiene que firmar, pero quedó ahí parado. Mientras la justicia tarda, nosotros estamos cada vez más enfermos; muchos familiares ya han fallecido en el camino sin ver justicia y nuestros hijos siguen cargando con enfermedades crónicas. Queremos una respuesta definitiva para poder descansar en paz", expresó con desazón la vecina.
Obras levantadas sobre el plomo y una remediación que nunca terminó
En Abra Pampa se construyeron espacios públicos como la Ciudad Deportiva y el Anfiteatro. Mendoza reconoció que esas obras fueron consecuencia de las primeras movilizaciones de los afectados, pero advirtió que la descontaminación del terreno quedó a mitad de camino y sigue siendo un peligro latente.
"Esas obras se lograron gracias al movimiento de los afectados, pero se hicieron a medias y sobre el plomo. Cuando llueve o corre viento, de las orillas sigue saliendo plomo y se siente el olor en el ambiente. Abrapampa creció, pero las obras están construidas sobre la contaminación. Nos duele que se utilicen esos lugares sin que a los enfermos se nos haya dado la indemnización que nos corresponde", afirmó.
Las secuelas que el plomo deja en el cuerpo
La damnificada describió el abanico de daños que provoca el metal en el organismo: fragilidad capilar, dolores óseos intensos, problemas respiratorios, afecciones en la piel y malformaciones congénitas en recién nacidos.
"El plomo afecta todo el cuerpo. En mi caso, tengo un hijo con discapacidad a causa de la contaminación por plomo y tuve que andar golpeando puertas llorando para conseguir sus medicamentos. Jamás se acercó nadie del Ministerio de Ambiente de la provincia ni del Gobierno para decirnos cómo ayudarnos. Al principio nos daban leche cada dos o tres días, pero después desaparecieron todos. Llevamos nuestras enfermedades en silencio", denunció.
El reclamo final a la Justicia y al Gobierno
Mendoza cerró su testimonio con un pedido directo a las autoridades judiciales y provinciales: "El plomo mata. Nosotros no estamos pidiendo que nos regalen nada, estamos pidiendo justicia por el daño que le hicieron a nuestra salud y a nuestras familias. Quienes tenían que cuidarnos no hicieron nada".