Zhoue, la marca de los shoppings, se presentó en concurso: 702 cheques rechazados y una deuda que no para de crecer
Zhoue llegó a tener más de 20 franquicias y una planta con 180 trabajadores. Hoy le quedan dos locales, una deuda de casi $6.000 millones y 702 cheques rechazados. La Justicia todavía no definió si acepta el concurso.
La crisis textil sumó un nuevo capítulo. Zhoue, la marca de indumentaria femenina que supo tener locales en los principales shoppings del país, se presentó en concurso preventivo de acreedores con una deuda que ronda los $6.000 millones y 702 cheques rechazados por $1.393 millones. La empresa busca evitar la quiebra mientras la Justicia todavía no admitió formalmente el pedido.
Detrás de la marca está Zowner SA, una firma fundada en 1998 que llegó a manejar ocho locales propios, más de 24 franquicias y una planta de producción con más de 180 empleados. Hoy esa estructura quedó reducida a la mínima expresión.
De los shoppings a dos locales
Zhoue combinaba diseño, fabricación y venta de ropa femenina: jeans, abrigos, blazers y prendas de sastrería. Sus locales se instalaron en Abasto, Alto Avellaneda, Unicenter, Soleil, Distrito Arcos, Alto Rosario y Patio Olmos, además de Palermo y San Isidro. Las franquicias se repartían por varias provincias.
El achique comenzó hace meses: la empresa aceleró cierres, abandonó las franquicias y liquidó mercadería para juntar fondos. En la presentación judicial reconoció que solo conserva dos puntos de venta: uno en Diego Carman 401, San Isidro, y otro en Unicenter Shopping, con una oferta reducida de la colección de invierno 2026. También vende desde fábrica y por su web, aunque admite que las operaciones online son mínimas.
El ajuste tocó al personal. La empresa no precisó cuántos trabajadores siguen en actividad, pero identificó 34 acreedores laborales y deudas con empleados y exempleados por $71,9 millones.
Los números del deterioro
Zowner declaró un pasivo de $5.939,8 millones al 31 de julio de 2026, contra activos por $1.537,3 millones. El mayor peso son las obligaciones fiscales y sociales: $2.405,5 millones. Le siguen las deudas con proveedores de bienes y servicios por $2.005,1 millones, obligaciones financieras por $1.457,3 millones y los $71,9 millones laborales.
El efectivo disponible es mínimo: entre dinero en caja, valores a depositar y fondos bancarios sumaban apenas $46,8 millones al cierre de julio. La mayor parte de los activos declarados es mercadería y créditos por cobrar.
A los reclamos de proveedores se suman ocho ejecuciones fiscales de ARCA por unos $727,9 millones, con embargos sobre cuentas y bienes, y otras 18 boletas de deuda en gestión judicial identificadas a fines de agosto. También hay cinco pedidos de quiebra de acreedores comerciales, entre ellos Imagen Textil y Dacla Cueros, y demandas por alquileres de locales.
Uno de los conflictos es con Cencosud, que reclamó $25,9 millones por facturas impagas del local de Unicenter y otros conceptos del contrato. Zowner contestó la demanda y cuestionó varios puntos. También hay causas de IRSA y Arcos del Gourmet, entre otros.
Por qué terminó en concurso
En el escrito judicial, la empresa reconstruyó el camino a la crisis. Ubica el primer golpe fuerte en 2023, cuando decidió aumentar un 50% su producción de invierno tras conseguir asistencia bancaria y proyectar una recuperación de ventas. La apuesta falló: según explicó, "un invierno anómalamente cálido, con registros históricos de más de 28°C en agosto" arruinó la comercialización y solo pudo "vender el 20% de lo fabricado".
La firma refinanció los cheques rechazados de ese período y se recuperó parcialmente en el verano de 2024, pero la situación volvió a complicarse desde agosto de ese año, cuando se combinaron la caída del consumo, mayores costos operativos y la competencia de prendas importadas.
Durante 2025 el deterioro se aceleró. La compañía sostuvo que "la recesión del consumo interno no encontró piso de volumen" y atribuyó parte de sus problemas a las "políticas de apertura de importación y un tipo de cambio favorable a los importadores".
El financiamiento también se volvió un infierno. Mientras cobraba con cheques diferidos, los proveedores y talleres exigían pagos cada vez más rápidos. Para conseguir efectivo descontó esos valores y llegó a pagar tasas de hasta el 140% anual. En el escrito habló de "un pasivo financiero con tasas altas y plazos de repago imposibles de cumplir en base a los volúmenes de venta y precios vigentes". Desde septiembre de 2025 empezaron los rechazos de cheques.
El golpe final llegó a comienzos de 2026. ARCA embargó las cuentas bancarias en febrero y en marzo Credicoop, Macro, Provincia, Nación y Santander cerraron las cuentas de la compañía. Sin acceso al sistema bancario, Zhoue siguió comprando mercadería en efectivo y con plazos más cortos. La empresa ubicó hacia mediados de abril de 2026 su ingreso formal en cesación de pagos.
Zowner sostuvo en su presentación que los problemas "no resultan hechos aislados ni mucho menos imputables a la administración", sino que responden al deterioro de la cadena textil, de indumentaria, cuero y calzado desde 2024.
Un sector en caída
El contexto no ayuda. Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en junio el sector trabajó al 46,6% de su capacidad instalada y acumuló una contracción del 24,4% en el primer semestre.
El caso de Zhoue se suma al de otras empresas textiles que en los últimos meses recurrieron a la Justicia para reestructurar sus pasivos, entre ellas Textil Amesud, Textilana, Batuk, Trown y Lannot.
La decisión del concurso fue aprobada por el directorio en junio y ratificada por una asamblea, aunque la presentación judicial se concretó después. La apertura del proceso sigue pendiente de resolución: resta que la Justicia evalúe la documentación y defina si admite el procedimiento.