Volvió con el alta médica y la cooperativa le dijo que no tenía puesto: la Justicia no le creyó
Se lesionó como embalador, volvió con el alta para tareas livianas y la cooperativa le respondió que no tenía un puesto para él. Lo que declararon sus excompañeros terminó de inclinar la balanza en la Justicia.
Una cooperativa frutícola de Neuquén deberá indemnizar a un ex empleado que se consideró despedido después de que la empresa no le asignara tareas acordes a las secuelas de un accidente laboral. El hombre se desempeñaba como embalador cuando se lesionó y, al recibir el alta médica, debía reincorporarse con tareas adaptadas a su capacidad.
El trabajador intimó a la empleadora para que le diera ocupación efectiva. La respuesta fue que no había un puesto disponible compatible con esas condiciones. Con ese panorama, el empleado puso fin al vínculo y reclamó las indemnizaciones por despido.
Qué tareas había dentro de la cooperativa
El juicio giró en torno a una pregunta central: ¿realmente la cooperativa no tenía dónde reubicar al trabajador sin poner en riesgo su salud? Varios excompañeros declararon que existían tareas de menor esfuerzo físico, como colocar etiquetas, fichar o colgar cajas. También señalaron que otros empleados con lesiones o dificultades para levantar peso habían sido trasladados a funciones más livianas.
Para el juez laboral Luis Trani, esos testimonios fueron clave: demostraron que había posibilidades de reubicación. A eso se sumó que la propia empresa había admitido que el alta médica exigía una adecuación de tareas. Con esos elementos, el magistrado concluyó que la negativa de la cooperativa no estaba justificada y que el empleado tenía motivos suficientes para considerarse despedido y reclamar las indemnizaciones correspondientes a un despido injustificado.
La sentencia condenó a la cooperativa, aunque rechazó que hubiera existido un despido discriminatorio y tampoco reconoció el daño moral reclamado.
La Cámara confirmó el fallo
La cooperativa apeló y volvió a sostener que el despido indirecto no estaba justificado. La Sala I de la Cámara de Apelaciones, integrada por Cecilia Pamphile y Jorge Pascuarelli, rechazó el recurso.
Los jueces remarcaron que, para discutir la causa del despido, la empresa se limitó a repetir los mismos argumentos de su contestación de demanda, sin cuestionar la valoración de los testimonios y las pruebas producidas en primera instancia. De esa manera, la condena quedó firme.