Volvió al barrio tras la caída de su jefe y lo esperaban: más de 30 balazos en la villa 31
Una vecina llamó al 911 y la ambulancia llegó tarde para uno de los dos heridos. El hombre al que esperaban en la villa 31 tenía nueve causas por narcomenudeo y había vuelto al barrio después de que su jefe cayera preso. ¿Quién quedó a cargo del territorio?
El regreso de un soldado a un territorio que había quedado acéfalo terminó a los tiros. Un tiroteo de más de treinta balazos en plena madrugada sacudió el corazón de la Villa 31, en Retiro, y dejó como saldo un hombre muerto y un adolescente herido en un hombro. La balacera, según los primeros indicios, estaría vinculada a la disputa entre dos bandas de narcotraficantes por el control del barrio.
La llamada que activó la alerta
Una vecina que vive en Aimara al 700 fue quien dio el aviso al 911. Hasta la escena llegó una ambulancia del SAME, que trasladó a los heridos al Hospital Fernández. Allí se confirmó el fallecimiento de Guillermo Sandoval, de 27 años, un hombre con domicilio en Billinghurst, partido de San Martín, pero que operaba en el enclave porteño.
El otro herido es un joven de 17 años que acompañaba a Sandoval al momento del ataque. Fue alcanzado por un disparo en el hombro y continúa internado. Su identidad se mantiene en reserva, aunque se supo que acumula seis detenciones en apenas dos años y que tiene antecedentes por portación ilegal de arma de fuego y robo agravado. Pese a la gravedad de esos delitos, estaba en libertad.
La caída del jefe y la pelea por el territorio
La hipótesis que manejan los investigadores apunta a que la banda rival sabía que Sandoval había vuelto al barrio después de que su jefe cayera detenido. Ese arresto se produjo en septiembre, durante una serie de allanamientos que incluyó un domicilio en la propia Villa 31. Allí la policía apresó a Juan Ramón Ortigoza Acosta, un narco que operaba en Los Polvorines y Moreno y que ya había sido investigado en 2019 por armar una banda dedicada a la venta de cocaína y pasta base en varias localidades del oeste del conurbano, usando el asentamiento porteño como base de operaciones.
Con Ortigoza tras las rejas, el territorio quedó en disputa. El homicidio de Sandoval, ocurrido durante la madrugada del lunes, estaría relacionado con la pelea entre los cómplices de Ortigoza —que formarían parte de la llamada “banda del fondo”— y el grupo conocido como “Los turros de Güemes”.
Sin detenidos y con un testigo clave
Hasta el momento, la Justicia no ordenó la captura de ninguno de los integrantes de “Los turros de Güemes”. Los investigadores tenían la expectativa de que el menor que sobrevivió al ataque pudiera aportar algún dato sobre los agresores.
Sandoval no era un desconocido para la Justicia: registraba al menos nueve causas penales por narcomenudeo. En uno de los primeros expedientes en su contra en la Justicia federal aparecía como coimputado junto a Ortigoza Acosta, el mismo jefe narco cuya detención habría desatado la sangrienta disputa por el control de la Villa 31.