Volvieron al regimiento 23 años después: un FAL bajo la lupa y una pregunta sin respuesta
Susana Pintos esperó 23 años para volver al lugar donde murió su hijo. La Justicia regresó al regimiento de Apóstoles y reconstruyó el relevo de aquella noche. Lo que planteó la querella sobre el FAL cambió el eje de la causa.
La Justicia Federal volvió al Regimiento de Infantería de Monte 30 de Apóstoles y reconstruyó cómo se relevaban los soldados la noche en que murió el soldado voluntario Mauro José Francisco Ramírez. La inspección, realizada el jueves 23 de septiembre, puso el foco en un detalle que la querella considera clave: el disparo mortal podría no haber salido del fusil de Ramírez.
La causa lleva 23 años abierta. La hipótesis original hablaba de un suicidio, pero la familia del soldado cuestionó esa versión desde el primer momento y reclamó que se investigara la posibilidad de una muerte intencional. En diciembre de 2025, la Cámara Federal de Casación Penal ordenó profundizar la pesquisa y anuló una resolución que había cerrado el camino investigativo, bajo los parámetros de una posible situación de violencia institucional.
Quién encabezó la inspección
El nuevo juez federal de la causa es Alejandro Marcos Gallandat Luzuriaga, de Oberá, que asumió tras la inhibición de Miguel Ángel Guerrero, de Eldorado. Gallandat encabezó la diligencia junto a integrantes de la querella —entre ellos Susana Pintos, madre de la víctima—, representantes del Ejército y especialistas en manejo de armas de Gendarmería Nacional.
La comitiva recorrió el trayecto desde la Jefatura del Regimiento hasta el antiguo puesto de guardia 2, en la zona conocida como Barrio Militar. El objetivo: reconstruir cómo se hacía el relevo de los soldados y, puntualmente, cómo debía comprobarse el estado de los fusiles FAL que se usaban para la seguridad del regimiento.
¿Qué hallaron en la vivienda?
Durante la inspección se explicó el procedimiento que regía el 26 de junio de 2003. Al momento del relevo, el soldado debía entregar su fusil y el cargador, mientras quien recibía el arma debía comprobar que la recámara estuviera vacía. La maniobra incluía retirar el cargador, verificar la recámara y mostrarla al superior antes de seguir.
Según quedó asentado en el acta ordenada por Gallandat, los movimientos con el arma no debían realizarse por iniciativa individual, sino bajo las órdenes del suboficial a cargo, que debía supervisar todo el procedimiento.
Sobre esa mecánica la querella introdujo uno de los puntos más relevantes de la jornada. El abogado Gabriel Darío Jarque sostuvo que “no necesariamente era el FAL de Ramírez el que se disparó” y planteó como hipótesis que el disparo pudo haberse producido mientras el soldado Eduardo Jeremías Brevel realizaba la comprobación de su propia arma.
La reconstrucción de la querella contempla que, después de esa eventual maniobra, Brevel habría entregado el arma a otro soldado, Ovidio Francisco Almeida, y que luego se habría producido un intercambio de fusiles. El planteo quedó incorporado a la diligencia judicial, pero no implica que la hipótesis haya sido probada ni determina cuál de los fusiles fue el que produjo el disparo mortal.
El juez también observó fotografías tomadas por Gendarmería Nacional el día en que fue encontrado el cuerpo de Ramírez y ordenó realizar nuevas imágenes del lugar para sumarlas al expediente. El antiguo puesto de guardia ya no funciona como tal, pero la comitiva llegó igual hasta el sitio para reconstruir cómo se desarrollaban allí las guardias y los relevos.
La inspección dejó abierta una pregunta que sigue sin respuesta definitiva: ¿el disparo que terminó con la vida de Mauro Ramírez salió de su propio FAL o de otro fusil que estaba en el lugar?