Volvieron a sus casas, pero ahora preocupa lo que baja desde Brasil: el río que miran de cerca en Misiones

Los evacuados ya volvieron a sus casas y la asistencia llegó, pero desde Protección Civil advierten que la calma puede durar poco: hay un río que no deja de mirar y una temporada que se viene complicada.

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Volvieron a sus casas, pero ahora preocupa lo que baja desde Brasil: el río que miran de cerca en Misiones
Volvieron a sus casas, pero ahora preocupa lo que baja desde Brasil: el río que miran de cerca en Misiones

El temporal que castigó a Misiones durante varios días ya pasó, pero la emergencia no terminó. Las familias evacuadas regresaron a sus hogares, aunque los equipos de Protección Civil siguen con la lupa puesta en los ríos y en lo que pueda venir en las próximas semanas.

Así lo confirmó el subsecretario de la cartera, Enrique “Kike” Parra, quien en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones hizo un repaso del operativo desplegado entre el jueves y el sábado, y dejó en claro que la preparación debe sostenerse en el tiempo.

Un viernes de granizo y 140 familias afectadas

El funcionario señaló que la madrugada del viernes fue el momento más crítico, cuando el granizo golpeó con fuerza en varias localidades. En total, once municipios sufrieron daños, y los más golpeados fueron Campo Grande, Dos de Mayo y Aristóbulo del Valle, donde se combinaron piedra, ráfagas intensas y lluvia.

El balance que compartió Parra indica que el temporal afectó a unas 140 familias en toda la provincia. Además, 140 personas debieron ser evacuadas por la crecida de arroyos: 35 en Jardín América y 105 en una comunidad mbya guaraní de San Vicente, que el viernes al mediodía fue trasladada a un salón comunitario.

Con el descenso del agua, los evacuados pudieron volver el domingo. En San Vicente regresaron cerca de las 13, después de tareas de limpieza y de la intervención de equipos municipales y provinciales; en Jardín América lo hicieron alrededor de las 18. Del operativo participaron en forma conjunta la Policía, Prefectura, Gendarmería, Salud Pública y los municipios.

Chapas, colchones y mercadería: la asistencia que llegó

La ayuda material había arrancado el viernes e incluyó chapas, colchones, mercadería y madera para cubrir las necesidades más urgentes de las casas dañadas. A esas tareas se sumaron los trabajos de Energía de Misiones y Vialidad para restablecer servicios y despejar las zonas complicadas.

Sobre el suministro eléctrico, Parra dijo que no tenía constancia de que quedaran sectores sin luz, aunque aclaró que todas las instituciones seguían atentas a la evolución de la situación.

La organización local, clave para responder

Más allá de la asistencia inmediata, el subsecretario hizo hincapié en la preparación previa de los municipios y en la necesidad de ampliar los equipos que intervienen ante eventos meteorológicos severos. Según explicó, la provincia tiene un plan de emergencia vigente desde 2016, que se activa en circunstancias especiales y que fue puesto en marcha el 27 de mayo, con el gobernador al frente del esquema de respuesta.

En ese marco, Protección Civil trabaja con las administraciones locales para que, ante una emergencia de mayor magnitud, no actúen solo los equipos municipales habituales, sino que se sumen otras instituciones con recursos humanos, infraestructura y asistencia. Entre ellas mencionó a los bomberos de la Policía y voluntarios, Prefectura, Gendarmería, Salud, Educación y las iglesias.

Para Parra, esa articulación se vuelve crucial cuando hay que evacuar a una familia. No alcanza con sacarla de una vivienda amenazada por el agua: también hay que disponer de un lugar seguro donde alojarla, organizar su recepción y garantizar las condiciones durante su estadía fuera del hogar.

Esos espacios pueden ser escuelas habilitadas con intervención de Educación, centros comunitarios administrados por los municipios o salones parroquiales facilitados por las iglesias. Por eso remarcó que la disponibilidad de alojamiento y la coordinación entre instituciones no son automáticas, sino que requieren planificación y trabajo conjunto antes de que ocurra la emergencia.

Según lo observado en los últimos episodios, Parra consideró que los equipos locales están respondiendo de manera adecuada, aunque reconoció diferencias entre municipios. También destacó la intervención articulada de organismos provinciales como la Policía, Educación, Salud, Energía de Misiones, el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA) y Vialidad, además de otras instituciones involucradas.

El río Uruguay bajó, pero la mirada está en el Paraná

Otro de los ejes del balance fue la evolución de los ríos y los posibles inconvenientes en caminos y puentes. Parra indicó que el domingo había preocupación por el río Uruguay, cuyo nivel llegó a subir entre 25 y 30 centímetros por hora. Sin embargo, la crecida se estabilizó entre las 14 y las 15 y después el nivel comenzó a descender.

A partir de esa evolución, el funcionario estimó que no se esperaban complicaciones inmediatas por el Uruguay en los días siguientes. De todos modos, aclaró que el monitoreo seguía, sobre todo porque las lluvias en las cuencas brasileñas podían modificar el escenario hidrológico de la región.

En ese sentido, la atención estaba puesta en el río Paraná, ante las precipitaciones intensas y los importantes acumulados registrados en Brasil, tanto en la cuenca del Paraná como en la del Iguazú. La situación requiere un seguimiento particular porque las crecidas de los grandes ríos no dependen solo de las lluvias en Misiones, sino también de lo que ocurre aguas arriba, en territorio brasileño.

En cambio, las precipitaciones locales inciden directamente sobre los arroyos misioneros, que pueden aumentar rápido su caudal y provocar desbordes, anegamientos y dificultades para circular en sectores bajos o caminos próximos a los cursos de agua.

El funcionario recordó que El Niño tiene alcance regional y que, por eso, las condiciones meteorológicas de Brasil resultan determinantes para anticipar posibles complicaciones en Misiones. Los milímetros acumulados durante varios días y la evolución de las lluvias en las cuencas son factores que los equipos deben seguir para ajustar las medidas preventivas.

Un verano inestable: días de sol y tormentas alternadas

Por último, Parra advirtió que las condiciones meteorológicas seguirán siendo cambiantes durante los próximos meses. Según las previsiones que manejaba al momento de la entrevista, se esperaban jornadas de buen tiempo entre el lunes y el miércoles, aunque no se descartaba la posibilidad de nuevas tormentas a partir del jueves, seguidas de otro período de inestabilidad.

El subsecretario señaló que, en esta época del año y posiblemente hasta marzo, será difícil contar con períodos prolongados de estabilidad. En cambio, anticipó una sucesión de varios días de buen tiempo interrumpidos por jornadas de tormentas, una dinámica que obliga a mantener activos los mecanismos de prevención y respuesta.

En ese contexto, insistió en la necesidad de que los municipios y los organismos provinciales permanezcan alertas, incluso cuando las condiciones mejoren temporalmente. La experiencia de las últimas emergencias, sostuvo, demuestra que la preparación anticipada y la coordinación entre instituciones son fundamentales para asistir a las familias, organizar evacuaciones y responder con rapidez ante nuevas crecidas o daños provocados por el clima.

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