Vivió años fuera de San Juan y volvió con un emprendimiento que ya la hace famosa en las ferias

Dejó San Juan por años, extrañó los fiambres de la provincia y armó un emprendimiento que empezó con picadas. Hoy las ferias la buscan por un producto puntual y hasta le pusieron un apodo.

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Vivió años fuera de San Juan y volvió con un emprendimiento que ya la hace famosa en las ferias
Vivió años fuera de San Juan y volvió con un emprendimiento que ya la hace famosa en las ferias

Verónica Legizamón transformó el gusto por las picadas de fiambre en La Tana, un proyecto que hoy es su principal fuente de ingresos y que la hizo conocida como "la chica de las focaccias".

La historia arranca lejos de una cocina profesional. Verónica pasó mucho tiempo viviendo fuera de San Juan y extrañaba dos cosas: compartir con amigos alrededor de una mesa y disfrutar de los fiambres de la provincia. Ese anhelo fue el punto de partida de un proyecto gastronómico que, con el correr de los meses, cambió de rumbo hasta encontrar su identidad.

Así nació La Tana, una propuesta que en sus comienzos giraba en torno a las picadas y que hoy tiene a las focaccias y los sándwiches de autor como grandes protagonistas.

De las ferias a las focaccias: el giro que marcó el camino

El cambio no fue planificado. En 2024 Verónica empezó a participar en ferias y esa experiencia la acercó al mundo de las sandwicherías y las panificaciones. Aparecieron entonces las focaccias y las ciabattas, dos productos que se convirtieron en la base de una propuesta en constante movimiento.

"Voy haciendo estos sándwiches y los cambio todo el tiempo, dándoles un ajuste de tuerca. Me gusta que no sea lo mismo siempre, que vaya variando", contó en diálogo con DIARIO DE CUYO.

La lógica de trabajo es simple: combinar ingredientes, probar sabores y correrse de las opciones tradicionales sin abandonar esos clásicos que nunca fallan. El sándwich de jamón y queso sigue en la carta porque es una elección segura. A partir de ahí, la variedad se despliega con jamón crudo, tomates confitados, pasta de queso azul y rúcula, además de versiones con roast beef y cebolla caramelizada o pollo y palta.

Las combinaciones que despiertan entusiasmo

En las focaccias Verónica encuentra su terreno de experimentación. Una de las más elegidas mezcla cebolla caramelizada y queso azul, una dupla que, según contó, genera entusiasmo entre quienes la prueban. También hay propuestas con salmón, jamón cocido, papas y tomillo, otra con zucchini, tomates cherry y cebolla morada, y versiones que suman panceta y champiñones.

La respuesta del público es el termómetro que la anima a seguir. Los clientes prueban, vuelven y buscan las novedades. Esa dinámica le permite identificar qué sabores funcionan mejor y cuáles vale la pena seguir explorando.

Una pasión que se convirtió en su principal trabajo

El vínculo de Verónica con la gastronomía es anterior a La Tana. Su formación y experiencia laboral están ligadas a la hotelería, un ámbito donde el contacto con la cocina y la atención al público son parte de la rutina diaria.

"Me gusta, soy intrusa", contó entre risas al recordar cómo se fue acercando a los fogones. La pasión también tiene un costado familiar: su hermano menor es chef, y ambos encontraron en la gastronomía y en el trato con la gente un espacio en común.

Lo que empezó como un hobby fue tomando otra dimensión. Hoy La Tana es su principal fuente de ingresos y le demanda dedicación completa. La producción, la planificación de los pedidos y la búsqueda de nuevas combinaciones forman parte de un trabajo que creció al ritmo de la aceptación de los consumidores.

De La Tana a "la chica de las focaccias"

El reconocimiento más espontáneo llegó de sus propios clientes. En las ferias, cada vez más personas se acercan a su puesto y la identifican por lo que ofrece. "Gracias a Dios tiene buena aceptación y cada vez me buscan más. De hecho, en las ferias muchos me ven y dicen: 'Ah, la chica de las focaccias'", relató entre risas.

El nombre del emprendimiento es La Tana, pero ese apodo fue ganando terreno entre quienes ya conocen su propuesta. Así, la creadora del proyecto terminó siendo reconocida por el producto que más la identifica.

Las ferias son hoy un punto de encuentro con sus clientes y una vidriera para dar a conocer sus productos. A eso se suma su cuenta de Instagram, @la_tana.sj, donde comparte las novedades y toma pedidos.

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