Vivían casi 14 personas en una habitación: el testimonio de una vecina destapó la casa allanada
Pensó que era un operativo antidrogas, pero lo que le contaron los vecinos la dejó helada: en una de las habitaciones de esa casa de Rivadavia vivían casi 14 personas. El kiosco y las chicas que iban y venían habían encendido las alarmas mucho antes.
La casa de dos habitaciones y una cocina-comedor del barrio Río Tunuyán, en Rivadavia, dejó de ser una vivienda más del barrio. El domingo por la noche, un operativo policial la puso en el centro de una investigación por trata de personas con fines de explotación sexual, y ocho mujeres hipoacúsicas fueron rescatadas del lugar.
Una vecina de la zona contó a Noticiero Andino cómo fueron los minutos previos al despliegue. Cuando vio el movimiento de patrulleros, pensó que se trataba de un operativo antidrogas. Después, por comentarios de otros habitantes del barrio, se enteró de que la causa apuntaba a explotación sexual y de que varias mujeres habrían estado encerradas en la casa.
“Me enteré y no lo podía creer, porque era cerca de mi casa”, relató.
Una habitación convertida en kiosco y una convivencia imposible
La mujer describió la vivienda tal como la conocía: “Es una casa de barrio típica, de dos habitaciones y una cocina-comedor. Una de las habitaciones la tienen para kiosco; o sea, que en una habitación vivían casi 14 personas”.
Ese dato es uno de los que la investigación busca esclarecer. Sobre el inmueble pesa la sospecha de que una gran cantidad de personas compartía un mismo espacio reducido, y el relato de la vecina aporta una dimensión sobre cómo se organizaba la vida puertas adentro.
El kiosco abierto hasta tarde y las chicas que iban y venían
Las sospechas de la vecina no nacieron con el allanamiento. El funcionamiento del kiosco hasta altas horas de la noche fue una de las primeras señales que le llamaron la atención. Con el tiempo, otras personas de la zona empezaron a advertir “cosas muy raras”, según contó.
También le resultó llamativo el paso de mujeres de distintas edades y características físicas por la vereda de su casa, muchas de las cuales después desaparecían. “Supe el nombre de dos o tres chicas que fueron y vinieron. Una chica quedó embarazada, tuvo el bebé y se fue; no volvió más”, agregó.
Entre esas personas había un niño, nieto de una de las mujeres sordas, que concurría a la misma escuela que el hijo de la entrevistada. La mujer recordó que la mamá del chico tenía una presencia intermitente en la vida escolar: “La mamá de este niño nunca estaba en el grupo de chat de mamás porque cambiaba el número de teléfono todas las semanas. Nunca podía comunicarse, no iba a las reuniones y demás cosas”.
La aprehensión que nadie esperaba
El caso sumó un elemento que conmocionó al barrio: la aprehensión de un empleado municipal. Para la vecina, fue uno de los puntos más difíciles de asimilar. “Todos se conocen con todos y a este hombre no lo podíamos creer”, explicó.
El niño que vivía en el inmueble quedó bajo la intervención de los Equipos Técnicos Interdisciplinarios (ETI). Sobre ese punto, la mujer expresó su malestar por la demora en las respuestas: “El ETI vino en varias ocasiones y nos hizo preguntas a todos los vecinos, pero no actuó rápido”.
La causa sigue en investigación y por ahora no hay condenas firmes. La Justicia busca determinar cómo funcionaba la presunta red y qué rol cumplía cada uno de los involucrados en la casa allanada.