Viedma ya cambió la luz de 330 casas y ahora va por dos barrios más
¿Qué barrios de Viedma van a dejar atrás las conexiones eléctricas precarias y cuántas familias entrarán en la próxima etapa? El plan ya tiene dos nombres confirmados y un número que lo explica todo.
La Municipalidad de Viedma dio por cerrada la primera etapa del Programa de Acceso Seguro a la Electricidad (PASE) en el barrio Esperanza, donde 330 familias dejaron atrás las conexiones informales. El plan sigue en El Progreso y tiene una tercera parada prevista en el barrio Unión, con una meta global de 605 hogares alcanzados.
El intendente Marcos Castro puso el acento en lo que hay detrás de cada obra: "Garantizar el acceso seguro a la electricidad es mucho más que realizar una obra: es cuidar a las familias, prevenir accidentes y mejorar la vida cotidiana de nuestros vecinos", afirmó.
Qué se hizo en Esperanza y qué sigue en El Progreso
En Esperanza los trabajos ya están terminados. La intervención incluyó la red eléctrica formal, el alumbrado público, los pilares domiciliarios y las conexiones seguras puertas adentro de cada vivienda.
En El Progreso, en cambio, la obra está en marcha con el tendido de la red. Cuando esa instancia concluya, llegará el turno de los pilares y de las instalaciones dentro de los hogares. Según las estimaciones, esta etapa beneficiará a otras 110 familias.
El barrio Unión completa el cronograma, con la regularización del servicio eléctrico para 165 familias más. Así, entre los tres sectores, el programa proyecta llegar a 605 hogares.
Desde el municipio informaron que las obras de infraestructura y las instalaciones no tienen costo para los vecinos: el financiamiento corre por cuenta de la distribuidora Edersa.
Por qué las conexiones precarias son un riesgo
El PASE se lleva adelante de forma articulada entre la Municipalidad de Viedma, el Gobierno de Río Negro y Edersa. La premisa es reemplazar las conexiones informales por instalaciones seguras y mejorar las condiciones de habitabilidad en los barrios populares.
El subsecretario de Promoción Social, Juan José Rosso, detalló los peligros que acechan detrás de una instalación precaria: cortocircuitos, daños en los electrodomésticos e incendios, con consecuencias directas para las personas y sus viviendas.
Por eso el programa no se agota en la obra física. También contempla acciones de concientización sobre el uso responsable y eficiente de la energía, con asesoramiento de equipos municipales y de la distribuidora para que las familias mejoren sus instalaciones y eviten consumos innecesarios.
A eso se suma un seguimiento personalizado durante 12 meses, pensado para monitorear el consumo de cada hogar y detectar aumentos inusuales en las facturas. Si aparecen, los equipos podrán orientar a los vecinos para identificar las causas y buscar alternativas que permitan reducir los gastos.
Una política que busca extenderse en la ciudad
Castro sostuvo que la continuidad de las intervenciones responde a demandas históricas vinculadas con los servicios esenciales y la infraestructura urbana. Para el jefe comunal, el acceso a conexiones seguras es una condición necesaria para mejorar la calidad de vida y acompañar el crecimiento de la ciudad.
Viedma es la segunda ciudad de Río Negro en aplicar el PASE, después de Cipolletti. Con las obras en marcha en El Progreso y la planificación en Unión, el municipio busca ampliar el alcance de una política orientada a prevenir accidentes y a garantizar un servicio eléctrico formal para más familias.