Vidal ya no esconde su plan reeleccionario: el gesto que sembró dudas en su propio gabinete
El gobernador ya juega a la reelección y su gabinete se convierte en usina de candidatos, pero la jugada que prepara para Río Gallegos despertó resistencias internas y una pregunta que inquieta a propios y ajenos: quién pagará el costo de la interna.
El gobernador Claudio Vidal dejó de disimular su intención de ir por la reelección en 2027 y el oficialismo empezó a instalar la idea de continuidad, pero el armado despierta resistencias internas y una pregunta incómoda: ¿alcanza con el aparato del Estado para reemplazar la coalición que lo llevó al poder?
Lo que meses atrás era un operativo clamor de algunos funcionarios se transformó en las últimas semanas en una estrategia con volumen político. Vidal ya no oculta que buscará un nuevo mandato y su entorno salió a plantear en público la necesidad de darle continuidad al proyecto que arrancó en 2023.
La novedad no pasa solo por la decisión de mover las fichas, sino por el cómo. En 2023 Vidal necesitó una coalición transversal para llegar a la Gobernación; en 2027 deberá demostrar si puede retenerla con una estructura más pegada a su liderazgo, después del desgranamiento de Por Santa Cruz y del tercer puesto que el oficialismo cosechó en las legislativas de 2025.
La incógnita central es si el gobernador logrará reconstruir una mayoría amplia o si llegará a los comicios con un armado más disciplinado, pero también más angosto que el frente que le permitió terminar con 32 años de gobiernos kirchneristas.
Del frente transversal al vidalismo
Durante meses, Vidal repitió en privado que los dirigentes que lanzaban sus candidaturas demasiado pronto sufrían el desgaste de la exposición y terminaban diluyéndose antes de las elecciones. El razonamiento apuntaba a sus adversarios, como Pablo Grasso y Jairo Guzmán. Sin embargo, la dinámica política terminó acelerando los tiempos del propio oficialismo.
El gobernador multiplicó recorridas, anuncios, reuniones y gestos hacia los intendentes. Al mismo tiempo, algunos dirigentes de SER empezaron a hablar abiertamente de su continuidad y tomó forma la idea de desarrollar una estructura política más propia, con funcionarios del Ejecutivo como posibles candidatos y un relato directamente asociado al mandatario.
La expresión “el vidalismo” resume ese desplazamiento. Ya no se trata solo de recuperar a los sectores que integraron Por Santa Cruz, sino de construir una identidad cuyo centro ordenador sea Vidal. La conformación de Hacemos Santa Cruz podría cumplir esa función si finalmente se consolida como estructura política y electoral.
Falta definir su alcance real: qué relación tendrá con SER, quiénes integrarán la conducción, qué presencia territorial conseguirá y si será un verdadero instrumento electoral o una plataforma para canalizar las aspiraciones de los funcionarios del gabinete.
El problema de fondo es que la construcción de 2027 ya no cuenta con dos de los soportes centrales de 2023. Una parte de los aliados políticos tomó distancia y el Sindicato Petrolero, Gas Privado y Energías Renovables, plataforma original del crecimiento de Vidal, dejó de funcionar como una estructura alineada automáticamente con el gobernador.
Ante esa pérdida, el oficialismo parece intentar reemplazar el despliegue sindical y partidario por los recursos políticos de la gestión, lo que popularmente se conoce como “el aparato estatal”. Eso se traduce en ministros con exposición, programas provinciales, recorridas territoriales, acuerdos con intendentes y una fuerza vinculada directamente al Ejecutivo. No significa necesariamente que el aparato gubernamental pueda sustituir la capacidad de movilización del sindicato, pero sí revela dónde buscará Vidal la estructura para su reelección.
Luxen ensaya la disputa por la capital
Antes de avanzar con definiciones más amplias, Vidal habilitó a Pedro Luxen para empezar a moverse como posible candidato a intendente de Río Gallegos. Luxen todavía no confirmó públicamente esa postulación, pero su nombre comenzó a aparecer asociado a 2027 y, durante actividades partidarias, se exhibieron banderas con la consigna “Vidal-Luxen”.
La eventual candidatura cumple una función que excede la disputa municipal. Río Gallegos es el principal centro político de la provincia y constituye la base territorial desde la cual Pablo Grasso proyectó su liderazgo hacia la Gobernación. Grasso ya confirmó que no buscará otro mandato como intendente, por lo que la sucesión municipal quedó abierta.
Colocar allí a uno de sus funcionarios de mayor confianza le permitiría a Vidal disputar el principal bastión opositor y convertir la elección capitalina en un soporte de su candidatura provincial.
Luxen conserva el respaldo del gobernador, pero su fortaleza no parece estar tanto en la gestión cotidiana como en su capacidad para ordenar políticamente al oficialismo. Mantiene vínculos con unidades básicas, estructuras sindicales y formas de construcción territorial más cercanas a la tradición peronista. También cumple una función de articulación entre el gabinete, los intendentes y los sectores históricos de SER.
Esa capacidad puede resultar útil en un Gobierno donde Ezequiel Verbes y Belén Elmiger ganaron protagonismo ejecutivo y exposición pública. Luxen y Elmiger, por ejemplo, encabezaron mesas de trabajo con sectores sindicales vinculados a la actividad minera, mientras Verbes y la ministra de Gobierno concentraron la defensa técnica y política del proyecto de financiamiento provincial en la Cámara de Diputados.
El límite es evidente: centralidad institucional no equivale automáticamente a competitividad electoral. Luxen deberá demostrar reconocimiento social y capacidad propia para disputar una ciudad gobernada por el peronismo.
El gabinete como semillero, y también como interna
Luxen no es el único funcionario con aspiraciones. En el entorno oficialista también aparecen los nombres del ministro de Economía Ezequiel Verbes, la ministra de Gobierno Belén Elmiger y el titular de la cartera de Desarrollo Social, Sebastián Georgion. Los tres comenzaron a ganar visibilidad en áreas centrales de la gestión. Verbes y Elmiger se convirtieron en defensores de las principales iniciativas económicas del Ejecutivo, mientras desde otras carteras se intensificaron las recorridas territoriales y el contacto con sectores sociales y productivos.
La estrategia le ofrece a Vidal dirigentes cuya trayectoria política depende directamente de su Gobierno y no de los partidos aliados de 2023. Pero también genera resistencias entre los sectores históricos que acompañan al gobernador desde su etapa sindical y entre algunos intendentes que reclaman mayor participación en las decisiones.
Dentro del oficialismo conviven dos lecturas. Una cuestiona que figuras incorporadas recientemente hayan ganado rápidamente poder dentro del gabinete. La otra sostiene que esos funcionarios aportaron organización y mayor prolijidad administrativa. En ese esquema, Luxen aparece como el articulador que intenta evitar que las diferencias entre ministros, intendentes y dirigentes históricos se transformen en nuevas rupturas.
El territorio que todavía conserva
El oficialismo no parte de cero. Vidal conserva intendentes y estructuras territoriales que pueden transformarse en la base de su campaña. Entre los jefes comunales todavía vinculados con el armado aparecen Pablo Carrizo, de Caleta Olivia; Matías Treppo, de Perito Moreno; Carina Bosso, de Gobernador Gregores; Analía Farías, de Comandante Luis Piedra Buena; Juan Manuel Bórquez, de Puerto Santa Cruz, y Pablo Anabalón, de Pico Truncado.
La situación de Daniel Gardonio, en Puerto San Julián, y “Pirri” Martínez, en Puerto Deseado, es más ambigua. Las diferencias internas del radicalismo y la salida de algunos referentes no implican necesariamente que el intendente haya roto con Vidal, pero muestran que ese acompañamiento no puede darse por garantizado. Los intendentes radicales adquirieron capacidad propia para definir el rumbo partidario y sus futuras alianzas.
Estos jefes comunales afrontan también el desafío de gestionar en sus comunidades en un contexto de profunda crisis económica y financiera para los municipios. Son ellos quienes absorben el primer impacto de la falta de trabajo y la caída estrepitosa del poder adquisitivo que aqueja a las familias santacruceñas. En estos contextos, es difícil hablar de candidaturas y reelecciones. En las localidades, el 2027 es aún más lejano.
De esta forma, la pregunta no es solamente cuántos intendentes continúan formalmente dentro del oficialismo. Lo decisivo será conocer cuántos están dispuestos a colocar sus estructuras locales al servicio de la reelección y aceptar las candidaturas definidas desde el Ejecutivo.
Los senadores que llegaron con Vidal y ahora lo cuestionan
La relación con la representación nacional surgida de Por Santa Cruz muestra otra dimensión del desgranamiento. José María Carambia y Natalia Gadano llegaron al Senado dentro de la coalición que llevó a Vidal al Gobierno. Hoy ambos se encuentran políticamente alejados del gobernador.
Gadano sostiene que acompañó el proyecto de 2023 porque confiaba en las transformaciones prometidas, pero cuestiona que Vidal no haya construido mecanismos de escucha ni respetado a quienes contribuyeron al triunfo. La senadora confirmó públicamente que ya no mantiene diálogo con el gobernador y sostuvo que la comunicación anterior tampoco era seria. También cuestionó la utilización permanente del kirchnerismo como explicación de los problemas provinciales y recordó que el propio Vidal se formó dentro de ese espacio.
En una entrevista con Liebre TV, sintetizó su diagnóstico con una frase lapidaria: “Tenemos un gobernador que busca la reelección y no puede gobernar hoy”. La afirmación debe entenderse como la valoración política de Gadano, pero adquiere relevancia por su procedencia. No es una crítica de una dirigente que siempre estuvo en la oposición, sino de una senadora que llegó al Congreso dentro del mismo frente y que participó de la construcción electoral de 2023.
Su alejamiento, junto con el de Carambia, significa que Vidal perdió coordinación política con los dos senadores nacionales que habían llegado por Por Santa Cruz.
Conservó, en cambio, al diputado que mejor articula con la Casa Rosada.
Garrido, el puente hacia Milei
El diputado nacional José Luis Garrido ocupa un lugar particular dentro del dispositivo oficialista. Mantiene cercanía con Vidal, participa del armado electoral y se convirtió en el principal puente con el Gobierno nacional. Garrido expresó abiertamente que acompañaría la reelección de Javier Milei y sostuvo que, en ese escenario, lo mejor para Santa Cruz sería también la continuidad de Vidal. El Ejecutivo provincial le atribuyó además gestiones conjuntas con el gobernador para incorporar partidas destinadas a YCRT y las represas dentro del proyecto de Presupuesto Nacional 2027.
Garrido también explora una construcción propia y planteó la posibilidad de participar en una primaria dejando abierta la discusión sobre cuál podría ser su vehículo partidario. Entre las alternativas mencionadas aparece el Partido Libertario, una fuerza diferente de La Libertad Avanza.
Su propuesta para el nuevo sistema electoral sería una PASO amplia entre el vidalismo, LLA, sectores del radicalismo y otras expresiones no kirchneristas. También impulsa que la fórmula provincial se complete con representantes de las listas más votadas: la ganadora ocuparía la candidatura a gobernador y la siguiente, la vicegobernación.
El esquema permitiría reunir sectores que hoy compiten sin obligarlos a cerrar previamente una candidatura única. Sin embargo, todavía no expresa una posición formal de Vidal, no está incorporado al sistema electoral y tampoco cuenta con el respaldo conocido de la conducción de LLA.
La incógnita libertaria
La relación con La Libertad Avanza es el componente más imprevisible de la estrategia oficialista. Por un lado, Vidal profundizó su diálogo institucional con Milei. El gobernador integró la comitiva de mandatarios que acompañaron al Presidente en París, una misión centrada en inversiones, energía, minería e infraestructura, pero que también funciona como señal política entre la Casa Rosada y los gobernadores dialoguistas.
Por otro lado, un eventual acuerdo debe enfrentar una realidad territorial: LLA ya tiene en Santa Cruz un referente con votos, representación institucional y estrategia propia. Jairo Guzmán quedó a menos de un punto del triunfo en las legislativas de 2025 y desde entonces profundizó sus cuestionamientos contra Vidal. Aseguró que la reelección del gobernador solo beneficiaría al kirchnerismo, sostuvo que la gestión provincial “no transformó nada” y comenzó a presentar la formación de equipos técnicos para construir una alternativa propia. También responsabilizó directamente al mandatario por la situación política y social durante el debate por el endeudamiento.
La disputa no consiste estrictamente en quién representa formalmente a La Libertad Avanza, porque esa posición corresponde hoy a Guzmán. El conflicto es más amplio: Vidal busca capitalizar su cercanía con Milei y disputar el voto nacional no kirchnerista, mientras Guzmán intenta impedir que esa relación institucional diluya su condición de representante territorial del proyecto libertario.
Para Guzmán, una alianza encabezada por Vidal implicaría aceptar un lugar subordinado dentro de un espacio al que viene cuestionando con dureza. Para el gobernador, competir contra LLA significaría dividir el mismo universo electoral que podría necesitar para derrotar al peronismo.
La propuesta de PASO impulsada por Garrido aparece como una salida posible, pero contiene una contradicción política. Mientras el Gobierno nacional promueve eliminar o suspender las primarias nacionales, el oficialismo santacruceño podría necesitarlas para ordenar una coalición provincial. La autonomía electoral de Santa Cruz permite esa diferencia, pero obliga a justificar por qué la herramienta que Milei cuestiona a nivel nacional sería útil para organizar a sus aliados en la provincia.
La decisión final no dependerá solamente de Vidal o Guzmán. La conducción nacional de LLA deberá definir si prefiere consolidar una candidatura propia en Santa Cruz o alcanzar un acuerdo con un gobernador que puede ofrecer intendentes, gestión, estructura territorial y respaldo parlamentario.
Una construcción propia que todavía necesita aliados
El vidalismo comenzó a mover sus piezas: instaló la reelección, proyecta a Luxen sobre Río Gallegos, busca convertir al gabinete en semillero de candidatos, conserva una base de intendentes y procura desarrollar una estructura menos dependiente de los aliados que se alejaron.
Pero el armado todavía presenta más interrogantes que certezas.
Si Vidal consigue transformar la gestión en candidaturas competitivas, comprometer a los intendentes con su campaña y cerrar una convergencia con sectores libertarios, podrá reconstruir una mayoría amplia. La existencia de una primaria podría incluso permitirle medir fuerzas con Guzmán sin fracturar definitivamente el voto no kirchnerista.
Si, por el contrario, LLA decide competir con candidatura propia, Gadano y Carambia consolidan su alejamiento, Leguizamón desarrolla otra alternativa y los intendentes conservan autonomía, el gobernador llegará a 2027 con un oficialismo más identificado con su liderazgo, pero electoralmente más estrecho que Por Santa Cruz.
En 2023, Vidal necesitó reunir diferencias para conquistar el poder. En 2027 deberá demostrar si puede reemplazar aquella transversalidad por una fuerza propia sin perder la amplitud que hizo posible su victoria. Y, sobre todo, si su cercanía con Milei se convertirá en una alianza electoral o desembocará en una competencia abierta por el mismo electorado.