Viajar en colectivo, tren o subte ya no es lo que era: el dato que golpea al AMBA
Viajar en colectivo, tren o subte ya no es lo que era: la caída de pasajeros en el AMBA ronda el 20% y hay una línea que perdió más del 40%. Mientras las tarifas suben y las frecuencias no se cumplen, los usuarios buscan alternativas y el tránsito lo paga.
El transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires sigue lejos de los niveles que tenía antes de la pandemia: colectivos, trenes y subtes perdieron cerca del 20% de sus pasajeros. Tarifas más caras, frecuencias que no se cumplen y nuevas formas de movilidad explican un cambio de hábitos que ya parece definitivo.
El análisis fue realizado por Emmanuel Ferrario, especialista en movilidad urbana, a partir de datos de la tarjeta SUBE y registros oficiales difundidos por cámaras del sector.
Colectivos: menos pasajeros y menos unidades
Los colectivos del AMBA acumulan una caída del 19% en la cantidad de pasajeros respecto de los niveles previos a 2020. El dato se complementa con otro igual de elocuente: al comparar marzo con marzo, las empresas operaron con 2.000 unidades menos, según precisó Ferrario.
La menor frecuencia aparece como uno de los factores que modificaron las decisiones de los usuarios. “Cuando la frecuencia no es previsible, vos empezás a evaluar otros medios de transporte”, explicó el analista.
Trenes: el Mitre, el más golpeado
El impacto también se observa en los ferrocarriles. La línea Mitre perdió más del 40% de sus pasajeros, el Sarmiento cerca del 30% y el Roca alrededor del 20%, de acuerdo con los datos expuestos por Ferrario.
Los problemas de mantenimiento y las interrupciones de los servicios ferroviarios también aparecen entre los elementos que pueden llevar a los usuarios a buscar alternativas para sus viajes cotidianos.
Subte: una caída aún mayor
El retroceso es todavía más pronunciado en el subterráneo porteño. Entre 2015 y 2025, el sistema acumuló una caída cercana al 50%, mientras que la cantidad de pasajeros continúa alrededor de un 40% por debajo del nivel registrado al final de la pandemia.
Tarifas más caras y bolsillo ajustado
El precio del transporte es otro de los factores señalados. Según Ferrario, el gasto en transporte pasó de representar 2,5 puntos de la canasta básica total a fines de 2015 a casi ocho puntos en la actualidad.
En ese contexto, también cambiaron las formas de trasladarse. Autos particulares, motos, bicicletas, caminatas y aplicaciones de viajes ocupan una mayor proporción de los desplazamientos que antes se realizaban en colectivos, trenes o subtes.
El teletrabajo y la aparición de nuevos centros laborales fuera del centro porteño también modificaron los recorridos habituales y redujeron algunos viajes hacia la Ciudad.
El efecto en el tránsito
El cambio en los hábitos de movilidad también tiene consecuencias sobre el tránsito. Un colectivo puede transportar entre 50 y 70 personas, mientras que un auto que ingresa a la Ciudad lleva, en promedio, 1,2 pasajeros, según los datos citados por Ferrario.
El especialista señaló que existen referencias de un mayor ingreso de automóviles a la Ciudad, aunque no precisó una cifra.