Verano en San Juan: los chacareros ya saben que perderán hasta un tercio de la producción
Sergio López preside a los chacareros de San Juan y ya sabe lo que se viene: menos siembra, menos plata para proteger los cultivos y un verano que amenaza con piedra. Lo que estiman que perderán esta temporada...
Los productores chacareros de San Juan llegan al verano con las manos atadas: sin plata para poner telas antigranizo ni para ampliar la siembra, el sector calcula que esta temporada la producción caerá entre un 20% y un 30%. La combinación de costos altos, menos hectáreas plantadas y un clima que amenaza con piedra y lluvia tiene en vilo a las zonas agrícolas de Pocito y El Médano.
Así lo describió Sergio López, presidente de la Sociedad de Chacareros Temporarios de San Juan, quien advirtió que la mayoría de los productores no tiene margen para invertir en estructuras de protección. Las mallas antigranizo se ven cada vez más en viñedos y parrales, pero en las chacras su uso sigue siendo casi testimonial.
“Tenemos muy poco sembrado bajo ese tipo de malla por lo que estamos a la deriva. Esperamos que el impacto sea lo menos posible en cuanto a agua. No tenemos muchas posibilidades para cuidar los cultivos”, resumió el dirigente.
El fantasma de la piedra en Pocito y El Médano
El temor no es abstracto. La temporada pasada una fuerte manga de granizo golpeó parte importante de la producción en Pocito y El Médano, y ese recuerdo pesa en la previa de los meses más calurosos. Los chacareros miran el cielo con la misma preocupación con la que miran la billetera.
A eso se suma una decisión productiva que ya está en marcha: se siembra menos. Según López, la mala temporada que arrastra el sector empuja a los productores a achicar la apuesta y a elegir cultivos más baratos.
“Habrá mucha menos producción esta temporada, debido a la mala temporada que venimos pasando. Se siembra menos y la gente opta por producir cosas económicas”, detalló.
La estimación que manejan desde la entidad es que la caída de producción rondará entre el 20% y el 30% frente a campañas anteriores. Menos superficie sembrada es, en parte, una forma de limitar el riesgo económico en un contexto donde afrontar los costos de producción ya es cuesta arriba.
Créditos que no llegan y una inversión que no vuelve
Los chacareros tampoco suelen recurrir al financiamiento bancario. López explicó que pesan dos razones: el miedo a no recuperar lo invertido y el hecho de que muchos productores no cumplen con los requisitos para acceder a esas herramientas.
Sin crédito, se achica el margen para ampliar la superficie cultivada y también para comprar insumos o estructuras que amortigüen los golpes del clima.
La humedad, el otro frente de batalla
Aunque el granizo encabeza la lista de miedos, el agua también juega en contra. Con las condiciones que se esperan por El Niño, la humedad y las lluvias abundantes pueden favorecer hongos y complicar el desarrollo de los cultivos.
Para defenderse, los productores aplican fungicidas y productos preventivos. “Se trata de prevenir un poco con ese tipo de productos para evitar los hongos”, contó López. Pero advirtió que esas herramientas pueden quedar cortas cuando el clima persistente mantiene niveles altos de humedad o lluvias sostenidas.
Sostener esos tratamientos depende, otra vez, de la capacidad económica de cada productor. Con costos elevados y menos producción, cada peso destinado a insumos pesa más.
La expectativa de una temporada mejor
Pese al panorama, desde la entidad no bajan los brazos. López sostuvo que el productor encara cada temporada con la ilusión de que las condiciones mejoren y que el resultado final dependerá tanto del clima como del consumo.
“Cualquier mejora será buena. Ahora, con el tema de la minería, se nota el incremento en el consumo. Avizoramos que la actividad nos brinde una buena temporada”, afirmó.
Entre la cautela y la esperanza, los chacareros sanjuaninos esperan que la piedra y las lluvias no les jueguen otra mala pasada. La campaña que viene se definirá, una vez más, con el cielo y el bolsillo como jueces.