Venía a abrir el local embarazada de seis meses: medio siglo después, Elba sigue detrás del mostrador
Entregó su auto para quedarse con el negocio y llegó a abrirlo embarazada de seis meses. Medio siglo después, Elba no piensa soltar el mostrador: ya avisó cuántos años más le quedan.
El Palacio del Botón celebra 50 años en Paraná y su dueña, Elba Juana Pérez, cuenta cómo entregó el auto para comprar el negocio y por qué a los 77 años no piensa soltar el mostrador.
Elba Juana Pérez tenía 27 años cuando dejó La Paz junto a su marido, un empleado bancario, y se instaló en Paraná. La oportunidad de quedarse con el histórico comercio apareció un domingo de Día de la Madre, durante una visita a parientes. La decisión no fue sencilla: entregaron el auto como parte de pago y después hubo que pagar el resto como se pudiera.
“Venía todos los días a abrir, embarazada de seis meses, feliz de la vida. El dueño anterior me explicó algunas cosas y acá nos presentamos con mi marido, los dos, a remarla”, recordó en diálogo con Elonce al cumplirse medio siglo de aquel comienzo.
Un mostrador que vio crecer a tres generaciones
Lo que más la emociona no son las cifras del aniversario sino el vínculo con la gente. Asegura que muchos de sus primeros clientes llegaban de chicos, cuando apenas alcanzaban la altura del mostrador, y hoy vuelven acompañados por sus hijos y nietos.
“Vienen los hijos y los nietos de mis primeras clientas. Hay personas que venían cuando eran chicos, que no llegaban al mostrador, y siguen viniendo”, contó. Entre sus recuerdos guarda el caso de un cliente que empezó a comprar a los ocho años y cuya madre también era habitué del local.
“Lo más lindo es que me quieran. Con todo lo que recibí en este aniversario, me puedo ir tranquila, feliz de la vida, porque siento que la gente me quiere mucho”, expresó. Aunque aclaró que el retiro no está en sus planes: “Yo nací para estar detrás de un mostrador. Me gusta ser amable, atender a la gente. No puedo pedirle nada más a la vida”.
Mate a las 6.30 y una rutina que no afloja
A los 77 años, Elba mantiene un ritmo que muchos envidiarían. Se levanta temprano, ceba unos mates, se organiza y sale para el negocio. “Soy muy organizada. Mis hijos me cargan porque siempre salgo antes de tiempo”, contó entre risas.
Cuando vuelve a su casa, la jornada sigue: tareas domésticas y el traslado de sus nietos de un lado al otro. “Me encanta. No puedo estar quieta en mi casa”, señaló.
Es madre de tres hijos universitarios —dos vinculados a la biología y uno recibido en administración de empresas— y abuela de cuatro nietos. “Había que hacer estudiar a tres chicos y no fue fácil, pero me respondieron de maravilla. Son un orgullo para mí”, destacó.
Durante el festejo, uno de sus hijos le preguntó hasta cuándo pensaba seguir trabajando. “Me dijo: ‘Mamá, ¿por cuánto tiempo más?’. Y yo le contesté: ‘Veinte años más’”, recordó sonriente.
De clienta a compañera de trabajo
La celebración también dejó al descubierto otra historia de fidelidad con el local. Daniela Arrieta empezó a ir al Palacio del Botón cuando era chica, de la mano de su madre. Con los años pasó de compradora a empleada.
“Un día le dije que, si alguna vez me necesitaba para trabajar medio día, podía contar conmigo”, contó Daniela. La chance llegó cuando una empleada del negocio se jubiló. “Mi marido me dijo que teníamos que buscar una chica y yo le contesté que ya tenía a alguien: Daniela”, relató Elba.
Arrieta explicó que en enero cumplirá 15 años en el puesto. “Primero venía de chiquita con mi mamá, después fui clienta y terminé siendo empleada. En enero van a ser 15 años que estoy acá con Elba”, afirmó.
La receta para sobrevivir a las crisis
Sostener un comercio durante cinco décadas en Argentina implicó atravesar todo tipo de turbulencias económicas. Para Elba, la clave estuvo en la prudencia: “Hay que sostenerlo. Si no se puede gastar, no se gasta. Hay que mantenerse y decir: ‘Esto hoy no se puede’, y seguir adelante”.
También recordó que el local tiene una historia previa a su llegada. Según sus cálculos, el año que viene se cumplirán 75 años desde que abrió sus puertas bajo la conducción de un comerciante al que recuerda como don Libedinsky. Para ella, la continuidad del Palacio del Botón no es solo un logro personal: es la permanencia de un negocio tradicional en una zona de Paraná donde muchos locales ya bajaron la persiana.
El reclamo por los alquileres de la peatonal
La entrevista también sirvió para que Elba expresara su preocupación por el presente de los comerciantes de la peatonal San Martín. Apuntó contra los costos de los alquileres y pidió a los propietarios que revisen los valores.
“Los dueños tienen que bajar los precios de los alquileres de la peatonal para que la gente pueda alquilar”, sostuvo. Según sus datos, hay locales que deben afrontar entre dos y tres millones de pesos por mes, montos que a su entender vuelven inviable la actividad.
Mencionó el caso de un conocido que tuvo que cerrar: “Un amigo pagaba un millón y medio de alquiler y se tuvo que ir porque tenía seis millones de pesos de gastos. No podés sostenerte así”.
Elba aclaró que su planteo no responde a ninguna posición partidaria, sino a la experiencia acumulada en cinco décadas de mostrador. “Tenemos que ayudarnos entre todos. Si entre todos nos ayudamos, salimos adelante”, cerró.