Vendieron las 900 mil hectáreas de Benetton, pero el comprador tiene dueño en la Casa Blanca
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Vendieron las 900 mil hectáreas de Benetton, pero el comprador tiene dueño en la Casa Blanca

La venta se presentó como el regreso de jugadores locales al campo argentino. El problema: la firma que compra está controlada desde marzo de 2025 por el gigante cripto Tether, con casi el 75% del capital y nexos que llegan hasta la Casa Blanca.

La familia Benetton cierra su ciclo rural en la Argentina y traspasa unas 900 mil hectáreas repartidas entre Chubut, Santa Cruz, Río Negro y Buenos Aires. Los compradores son los socios y directores de Adecoagro, con su CEO, Mariano Bosch, como cara visible. Pero detrás de la operación aparece un dato que desarma el relato: la firma que administran está controlada por capital extranjero.

En 1991, el holding italiano había adquirido una compañía patagónica fundada en 1889 con capitales ingleses y que entonces pertenecía a tres familias locales: Paz, Menéndez y Ochoa. Aquella sociedad tenía 360 mil hectáreas en cuatro estancias. Treinta y cinco años después, la superficie que deja Benetton casi triplica a la original.

Quién compra y quién manda

Los medios del sistema presentaron la venta como parte de un supuesto proceso de "nacionalización" de la economía, con multinacionales que se van y jugadores locales que las reemplazan. El problema es que Adecoagro es una firma argentina con dueño extranjero: desde marzo de 2025, Tether, la emisora de la moneda digital USDT, adquirió casi el 75% de su capital. Y antes de esta compra, la compañía ya lideraba el ranking de terratenientes.

La operación abarca la Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA) y Ganadera Cóndor, las dos sociedades que Benetton conservaba en el país. Agustín Dranovsky, CEO de CTSA, seguirá al frente de la gestión, mientras que Bosch asumirá como presidente de ambas.

Según las cifras de la vendedora, en los campos habitan unos 250 mil ovinos que producen más de 880 mil kilos de lana por año, lo que convierte a CTSA en la mayor productora del país. En territorio bonaerense, en tanto, la empresa pesa en la agricultura con papa, maíz y trigo.

Los compradores aseguran que la operación se hizo a título personal, sin intervención de la firma que administran. Quedan abiertos los interrogantes: ¿con qué capital se financió una compra de esta escala? ¿Qué distancia real existe entre los empresarios que compran y el accionista que domina la firma donde trabajan? Como el precio de venta, las respuestas siguen en la nebulosa.

Del fertilizante al territorio

La compra completa una secuencia de expansión. Adecoagro produce alimentos y energía renovable en Argentina, Brasil y Uruguay, y administra unas 210 mil hectáreas agrícolas. Su última gran jugada local fue Profertil, la principal productora de fertilizantes nitrogenados del país.

Junto a la Asociación de Cooperativas Argentinas, la firma compró primero el 50% de la canadiense Nutrien por unos 600 millones de dólares. Luego, YPF acordó vender su mitad por otros 635 millones. Así, Adecoagro quedó con el 90% y ACA con el 10%. Profertil elabora cerca de 1,3 millones de toneladas de urea por año y abastece alrededor del 60% de la demanda local. En julio de 2026, además, acordó la compra de la usina brasileña Caarapó, de Raízen, por 148 millones de dólares.

Con Benetton, el grupo de socios pasa del insumo al territorio: el fertilizante, el suelo que lo recibe y el animal que lo pisa. Es una cadena que ningún competidor local exhibe con esa extensión.

Tether, del campo a las pantallas

La expansión de Adecoagro coincidió con el desembarco del gigante cripto. Tras una inyección de capital, en marzo de 2025 Tether adquirió el 74,3% de la compañía, con inversiones acumuladas por encima de los 600 millones de dólares. Juan Sartori, el empresario uruguayo que preside el directorio en forma ejecutiva, aparece como pieza de esa expansión hacia la economía real.

La trama con la Casa Blanca

El 2025 fue un año próspero para la empresa cripto. En julio, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promulgó la GENIUS Act, la primera ley estadounidense que regula las stablecoins, un negocio que Tether domina. En la ceremonia, el mandatario agradeció a los arquitectos de la norma y preguntó por Bo Hines, su asesor cripto de 29 años, que se puso de pie entre aplausos.

Lo que casi nadie sabía en esa sala, según una investigación del Wall Street Journal basada en mensajes, documentos internos y registros de pagos, es que mientras Hines impulsaba la ley desde la Casa Blanca, Tether canalizaba millones de dólares hacia Nxum, una consultora que él cofundó. El diario reconstruye que Hines integraba un chat de Signal con sus socios de Nxum, donde comentaba novedades legislativas y retransmitía argumentos sobre la ley, mientras esos socios mantenían contacto con el CEO de Tether. Aprobada la norma, la empresa lo contrató para dirigir su negocio en Estados Unidos.

El sitio Cointelegraph informó que el senador demócrata Richard Blumenthal reclamó a Paolo Ardoino, CEO de Tether, documentos sobre contratos, pagos y actividades de lobby con Nxum, que según el WSJ recibió 6,3 millones de dólares. Blumenthal sostiene que los mensajes mostrarían a Tether coordinando el lobby sobre la ley y a Ardoino exigiendo a Nxum que "aplastara" a los opositores. Cointelegraph no obtuvo respuesta de la empresa, cuyos nexos se expanden por varias oficinas de la Casa Blanca.

La ruta del dinero

El recorrido de los fondos conecta con el secretario de Comercio, Howard Lutnick. Cantor Fitzgerald, la firma que condujo, custodia los bonos del Tesoro que respaldan la moneda de Tether, según Fortune, y él defendió en público a la empresa en 2024. Una investigación de Bloomberg de julio de 2026 sostiene que Lutnick y Hines trabajaron detrás de escena para aflojar salvaguardas de la ley en beneficio de Tether.

Un testimonio escrito de Ben McKenzie ante el subcomité de Blumenthal resumió el caso: algunos demócratas pedían un plazo de adecuación de 18 meses, y Hines declaró que tres años era la línea roja de la Casa Blanca. Bloomberg informó también, en marzo, que mientras Lutnick vendía Cantor a sus hijos, Tether les otorgó un préstamo.

Tether también juega en la Argentina fintech

La presencia de la empresa en el país no se agota en el agro. En julio de 2026 puso 20 millones de dólares en Ualá, en una ronda de 197 millones liderada por Allianz X, aunque la integración directa de USDT en esa app quedó limitada por el marco regulatorio local. En octubre encabezó una serie A de 15 millones en Mural, una fintech que ofrece servicios con stablecoins a empresas y gobiernos. El año pasado destinó 14 millones a la billetera Belo.

El mapa tiene lógica: quien emite una moneda digital atada al dólar compra lugares por donde circula esa moneda y activos que pueden pagarse con ella.

La Ley de Tierras, en el centro del debate

La compra de las 900 mil hectáreas ocurre en el marco del fallido intento gubernamental de derogar la Ley de Tierras, que limita la extranjerización del territorio nacional. El gobierno fracasó en el intento por la movilización popular, que obligó a ratificar la norma en contradicción con la posición de la administración de Javier Milei, que pretendía abrir la puerta de par en par a la enajenación del suelo.

La operación, en las formas, respeta la norma. En los hechos, amplía los dominios de intereses extranjeros que apetecen los recursos de la patria.

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