Venden dulces tras cada misa para cumplir un sueño: suben 58 sanjuaninos al micro del Papa
Sociedad · San Juan

Venden dulces tras cada misa para cumplir un sueño: suben 58 sanjuaninos al micro del Papa

Juntaron plata vendiendo cosas dulces a la salida de misa y lograron completar el micro, pero no todos pudieron subirse: la empresa ya no tenía otra unidad. La historia de los sanjuaninos que se organizan para ver al Papa.

La visita del Papa León XIV a la Argentina ya tiene fecha: del 8 al 11 de noviembre, con Córdoba como uno de los destinos centrales y feriado provincial el 10 por la llegada del pontífice. El anuncio, conocido en agosto, disparó de inmediato la organización de parroquias, movimientos y familias de todo el país. En San Juan, varios grupos ya tienen todo listo para viajar.

El camino no fue lineal. La operación a la que se sometió el Papa puso la visita en suspenso y hubo quienes llegaron a darla por cancelada. Cuando la confirmación volvió a llegar, la planificación se reactivó y la expectativa regresó con más fuerza.

La Laja, Albardón: un micro completo sin flyers ni promoción

En la parroquia Santa Bárbara, en La Laja, el entusiasmo alcanzó para llenar en pocos minutos los 58 lugares del colectivo que consiguieron contratar. "Nosotros no tuvimos que hacer ningún flyer, nada", contó el padre Jonatan Félix. La empresa ya no tenía otra unidad disponible, así que algunos quedaron afuera y se reubicaron en otras propuestas del departamento.

El dinero se juntó de forma comunitaria, sin eventos parroquiales: los viajeros se dividieron en grupos chicos y, los fines de semana, a la salida de misa, vendían cosas dulces para ir pagando de a poco. "Gracias a Dios ya lo hemos terminado de cancelar", dijo el sacerdote.

Durante la incertidumbre por la operación, la pregunta se repetía: "Padre, ¿viene o no viene?". La espera se convirtió en oración por la salud del Papa, no en un pedido para que viajara. "Nadie dijo 'yo me bajo porque tal vez no viene'", recordó Félix. La confirmación desató la alegría.

Para la comunidad será la primera vez tan cerca de un pontífice. Siguen las catequesis de los miércoles por medios virtuales, primero con Francisco y ahora con León. Al sacerdote le resulta significativo que el actual Papa, estadounidense, tenga arraigo latinoamericano por su paso por Perú: "Conoce esos rostros, conoce esas historias", afirmó, y confió en que podrá hablarle a la región "de corazón a corazón".

Félix remarcó que La Laja es una parroquia de la periferia, donde el esfuerzo económico es enorme. "La fe mueve montañas", resumió. También recordó el mensaje de los obispos: el Papa viene para toda la Argentina y su palabra es para todos, incluso para quienes no puedan estar presentes. A los que viajan les tocará multiplicar esa "bocanada de esperanza" al regreso.

Tres amigas del Movimiento de la Palabra de Dios

Valeria Barboza, de Rawson; Antonella Rodríguez, de Capital; y Erica Escudero, de Angaco, tienen entre 30 y 32 años y pertenecen al Movimiento de la Palabra de Dios, con presencia en las parroquias de San Francisco, Santa Rosa de Lima, Santa Lucía y la Catedral. "Somos hermanas de comunidad", dicen.

Arrancaron a organizarse a mediados de agosto, apenas se conoció la visita. Compararon pasajes y alquileres, armaron una lista de provisiones por día y fijaron un presupuesto. Como las tres trabajan, dividen los gastos en partes iguales, por ejemplo el alquiler. "Se ha sentido menos el impacto", contó Valeria.

Cuando el Papa fue operado y la visita se suspendió, el viaje quedó en vilo y casi lo cancelan. Con la nueva confirmación, "volvimos a activar todo". Saldrían desde Capital dos días antes y aún definen cómo llegar a la vigilia según lo que informe el Episcopado, con Uber entre las opciones.

Esperan vivir algo histórico, en un país que tuvo un Papa argentino durante 13 años sin que llegara a visitarlo. Imaginan una experiencia parecida a una Jornada Mundial de la Juventud, entre nervios y ansiedad, cuidándose entre las tres y atentas a las mochilas y a la multitud. Aunque estén a muchos metros, saben que recibirán su palabra y que serán las encargadas de traerla a San Juan. "Estamos a ocho horas de distancia", destacan.

Estela, de 9 de Julio: "Yo quiero ir"

Estela Pose tiene 64 años, es de 9 de Julio y forma parte de Acción Católica. Cuando escuchó que el Papa venía, no dudó: "Yo quiero ir". Esperaba un colectivo de su grupo, pero surgió una propuesta más cercana: una unidad de adultos mayores que sale desde el mismo departamento, sin necesidad de ir hasta la terminal. Viaja con otra señora de Acción Católica.

Hasta el día anterior a la entrevista eran 15 personas de la villa cabecera, aunque en el colectivo también viaja gente de otros lugares, quizás de Las Chacritas. Muchos concurren a la parroquia aunque no integren un grupo.

Ante la operación, lo primero que sintió fue preocupación por su salud, "como de cualquier persona que esté enferma". Como creyente confió en que todo saldría bien, aunque llegó a pensar que el viaje no se haría por lo ajustado de los tiempos. "Gracias a Dios se ha recuperado", dice, y las ganas volvieron.

Para ella es la oportunidad de no perder: se quedaron con las ganas de que viniera Francisco y ahora llega León. Lo describe como "un tiempo de gracia" en un mundo con "tanta desesperanza, tanta pobreza, tantas guerras". Viaja para llenarse del mensaje y después transmitirlo.

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