Veinte años después, un libro revive el día que el granizo puso a Rosario de rodillas

A veinte años de la tormenta que oscureció Rosario en plena tarde, un libro reúne 56 relatos de gente común que la vivió desde adentro. Hay autos convertidos en pileta, una embarazada corriendo y un estudio médico interrumpido: el testimonio que más llama la atención es el de un librero que estaba en una situación insólita cuando empezó a caer el hielo.

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Veinte años después, un libro revive el día que el granizo puso a Rosario de rodillas
Veinte años después, un libro revive el día que el granizo puso a Rosario de rodillas

El 15 de noviembre de 2006, a media tarde, el cielo de Rosario se puso negro y las luces de la calle se encendieron como si fuera de noche. Diez minutos de granizo gigante y viento huracanado bastaron para dejar la ciudad devastada. Dos décadas más tarde, un libro colectivo vuelve sobre aquel episodio que nadie que lo haya vivido pudo olvidar.

Se llama “El día de la gran pedrada” y lo publica Editorial Omachi, un sello artesanal e independiente de la ciudad. La idea nació a comienzos de 2026, cuando la editorial abrió una convocatoria para juntar testimonios escritos y orales de aquella jornada. Llegaron más de 260 relatos y con ellos se armó un mapa virtual que geolocaliza las vivencias en distintos puntos de Rosario y también fuera de la ciudad.

De ese material, Ernesto Inouye, creador de Omachi y gestor del proyecto, seleccionó 56 historias para el libro. Los autores no son escritores profesionales, salvo excepciones: hay estudiantes, amas de casa, taxistas, docentes y profesionales de distintos rubros, de edades y barrios diversos, que cuentan cómo atravesaron la tormenta.

Historias que caben en una ciudad

“El lector va a encontrar una infinidad de imágenes e historias de vida que tienen en común el escenario apocalíptico de la pedrada: una cupé Fuego convertida en pileta, un corte de pelo inconcluso, una embarazada corriendo, un aniversario de casados, un auto que se protege por sí solo, un coleccionista de palomas heridas, una esquirla en un ojo, un suceso premonitorio, y muchas historias más”, anticipan desde la editorial.

El libro se presentará el 11 de octubre a las 16, en la Feria Internacional del Libro de Rosario. Inouye estará acompañado por Kevin Dolce, divulgador de la historia rosarina a través del proyecto Rosario por Conocer, y por algunos de los protagonistas de los testimonios. Por ahora puede conseguirse en el stand de la Editorial Municipal de Rosario, también en la Feria, y en la web de Omachi.

Voces diversas, una misma tormenta

“Siempre me había llamado la atención ese evento y me parecía que podía ser un buen disparador para historias diversas y narrativas sobre todo de no escritores. Creo que un poco el proyecto se sustenta justamente en la diversidad de voces y lo abarcativo que es del territorio”, contó Inouye a La Capital.

El editor, docente de música de profesión, buscó que la selección reflejara esa variedad: “Intenté que la selección sea lo más representativa posible en la cuestión etaria, desde niños a gente mayor, y también de distintos barrios de la ciudad, desde el centro a la periferia. Es una forma también de ilustrar, de mostrar la ciudad en este caso en una condición extraña. Es un modo de hablar del territorio”, explicó.

El resultado muestra una multiplicidad de reacciones. Hubo quienes arriesgaron todo por proteger sus autos y quienes terminaron asistiendo a parturientas y recién nacidos. Algunos, ante la noche en pleno día y el “tsunami urbano”, se encomendaron a sus muertos, sus ancestros, sus santos o sus dioses. Otros recibieron ayuda de desconocidos, esa solidaridad que aparece en la urgencia. También hubo situaciones insólitas, como la del librero Marco Buchín, que estaba en el Hospital Español haciéndose un estudio de colon cuando se desataron “los tiros”, como él mismo describe la caída del hielo.

“Para armar la secuencia de testimonios, intenté que estén hilvanados de algún modo, que se genere una curva narrativa. Algunas conexiones son más evidentes, otras no tanto, pero hay elementos que van como concatenando los relatos”, detalló Inouye. La edición logra continuidad entre textos que van del drama a la extrañeza cómica, y en esa crónica colectiva aparecen el miedo, la desesperación, la incredulidad, el alivio, el lamento y la risa.

El auto y el granizo, dos símbolos

La tapa y la contratapa del libro ilustran dos símbolos de la pedrada: los cuerpos y las frazadas cubriendo autos, y el tamaño del granizo, que en los textos recibe innumerables comparaciones. El auto se repite en las historias como centro de gravedad: lo que urge proteger, la víctima máxima de la catástrofe y el portador de las “cicatrices heroicas” de haber resguardado a sus dueños del impacto del hielo gigante.

“Algo que intuía, a partir de hablar con la gente antes de hacer el proyecto o de mis propios recuerdos, y que me sorprendió de este proceso es cómo esos momentos dejan imágenes muy contundentes y claras en la memoria. Entonces, resultan textos bastante atractivos justamente por la naturaleza del fenómeno, y por cómo cada persona tenía un recuerdo muy narrativo del evento”, destacó el editor.

Un objeto hecho a mano

Al valor de los relatos se suma el del soporte. Desde 2020, Inouye lleva adelante el sello de manera autogestiva, literalmente con los dedos en la tinta. La tapa de “La gran pedrada”, décimo título publicado por Omachi, es “un estampado hecho en grabado, a partir de una matriz hecha a mano”. Esta vez, anticipando el interés general que puede despertar el libro, derivó el cosido de los interiores, que en otros casos realiza él mismo.

El proyecto no está cerrado. La web de la editorial sigue recibiendo testimonios, tanto escritos como en audios de WhatsApp para quienes prefieran la oralidad. “La idea es que el proyecto siga abierto y seguir recopilando relatos, y cuando se haga una segunda edición a lo mejor revisar la selección actual y sumar otros testimonios”, cierra Inouye.

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