Vecinos del Hospital Kirchner denuncian que los desechos cloacales ya copan la esquina
Los desechos cloacales ya cubren la esquina de Balcarce y Mendoza, a metros del Hospital Kirchner. Los vecinos denuncian que la SAT no da respuestas. ¿Hasta cuándo seguirá así?
En pleno centro de la capital tucumana, a metros del Hospital Kirchner y de la sede central de la SAT, los vecinos viven una pesadilla sanitaria. Los líquidos cloacales y excrementos avanzan sin control sobre la vereda y la calle, convirtiendo el cruce en un verdadero obstáculo.
La pérdida comenzó hace semanas sobre la calle Balcarce, casi esquina Mendoza, justo a la vuelta de la oficina central de la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT). Con el correr de los días, el derrame se fue extendiendo hasta cubrir prácticamente toda la esquina.
Los frentistas aseguran que la situación ya es insostenible. Los peatones deben saltar entre los líquidos y los desechos para poder cruzar, y el olor nauseabundo invade toda la cuadra.
¿Qué dicen los vecinos?
“Cada día es peor. Ya no se puede caminar por la vereda ni cruzar la esquina sin terminar entre los excrementos”, relató indignado uno de los afectados. El testimonio refleja el hartazgo de quienes transitan a diario por esa zona de alto tránsito.
Vecinos y comerciantes señalaron que realizaron reclamos reiterados a la SAT, pero hasta el momento no recibieron ninguna respuesta ni se concretó una intervención para solucionar el problema.
Riesgo sanitario en pleno centro
Además de las molestias por el mal olor, el derrame cloacal representa un grave riesgo para la salud pública. Los vecinos advirtieron que la situación es especialmente peligrosa para adultos mayores, niños y personas con movilidad reducida, que deben atravesar la zona para realizar trámites o dirigirse a sus trabajos.
El foco de contaminación ya afecta a cientos de personas que circulan a diario por el lugar, incluyendo a pacientes y personal del Hospital Kirchner.
Frente a la falta de respuestas, los frentistas solicitaron una intervención urgente para reparar la pérdida y sanear la esquina, antes de que el problema se expanda aún más y las consecuencias sean imposibles de revertir.