Vecinos de Río Gallegos respiran basura: la Provincia detectó residuos dispersos en 500 hectáreas
El relleno sanitario de Punta Loyola iba a reemplazar al viejo vaciadero. Hoy funcionan los dos, la basura vuela y la Provincia ya habla de sumario: los detalles que complican al Municipio y a la operadora.
La basura de Río Gallegos no se queda quieta. Según las inspecciones de la Secretaría de Estado de Ambiente de Santa Cruz, los residuos del relleno sanitario de Punta Loyola se dispersan por el viento y ya aparecieron esparcidos en al menos 500 hectáreas de campos ganaderos linderos al predio.
El titular del área, Diego Procopio, detalló el avance de las actuaciones administrativas sobre las dos instalaciones que hoy funcionan en paralelo: el vaciadero municipal de la calle José Ingenieros, junto a la ría, y el relleno sanitario levantado cerca de la Zona Franca, camino a Punta Loyola.
"El relleno sanitario se creó con la idea de cerrar el vaciadero municipal. Hoy en día están funcionando las dos cosas", señaló el funcionario, que viene reclamando el cumplimiento de la normativa ambiental vigente.
Auditoría vencida y documentación que no llega
La Secretaría de Ambiente exigió una auditoría ambiental de cumplimiento para comprobar si las instalaciones operan como lo establecía el estudio de impacto original. El problema de fondo es que la Declaratoria de Impacto Ambiental se venció el año pasado.
"Estamos exigiendo que se adecuen a la Ley de Impacto y a la Ley de Residuos, pidiéndoles una auditoría ambiental de cumplimiento para que tengan la Declaratoria de Impacto Ambiental. A ellos se les venció el año pasado y no están cumpliendo", afirmó Procopio.
Tanto el Municipio como la empresa operadora Nueva Santa Cruz fueron intimados a presentar el convenio y el contrato que regulan la operación del relleno. Esa documentación, al momento de la entrevista, seguía sin aparecer. "Ya se vencieron los plazos de la intimación que hemos hecho y estamos próximos al sumario", advirtió.
Sin compactación ni cobertura: el viento hace el resto
Un relleno sanitario bien operado exige compactar los residuos y cubrirlos con tierra apenas se depositan, justamente para que el viento no los levante. Según las inspecciones, eso no está ocurriendo.
"En este momento, en el relleno sanitario, por lo que hemos podido ir a ver, no tienen la maquinaria suficiente para poder operar y no están tomando estas medidas de compactación y de cubierta", detalló el secretario.
A eso se suman la falta de geomembranas en los taludes y otras irregularidades operativas que derivaron en las intimaciones. Para Procopio, el relleno debe ser una solución ambiental para la ciudad y no una nueva fuente de contaminación para el campo.
La Secretaría no tiene elementos para certificar las pérdidas productivas que denunciaron los establecimientos rurales afectados, aunque sí constató residuos fuera del área de disposición. Por eso las actuaciones contemplarán medidas de recomposición: "El Municipio debería poner a disposición alguna cuadrilla para poder limpiar el campo ganadero que está afectado y trabajar bien en el relleno sanitario para que no existan estas voladuras".
La planta de clasificación, en la mira
El otro foco de las inspecciones es la planta de clasificación ubicada en el ingreso al predio. Tampoco cuenta con la Declaratoria de Impacto Ambiental y arrastra deficiencias de funcionamiento.
"Trabajan en condiciones de insalubridad total, usando una cinta transportadora que no está diseñada para llevar residuos húmedos", denunció Procopio. Durante las recorridas se observaron además instalaciones sanitarias deficientes y falta de acceso al agua para los trabajadores.
"La operadora Nueva Santa Cruz no está operando bien en ninguna parte del proceso: ni en la clasificación, ni en el tratamiento, ni en la disposición final", sostuvo.
Consultado por las bolsas rojas de residuos patogénicos, el funcionario explicó que los desechos hospitalarios de Río Gallegos se esterilizan en autoclave a través de la empresa AESA, lo que los convierte en asimilables a los domiciliarios. Aun así, deben ir a sectores específicos, compactados y cubiertos. "No deberían haber quedado a la intemperie", puntualizó.
El vaciadero, atado a la Justicia
El cierre del vaciadero de la calle José Ingenieros no depende solo de la Provincia: está condicionado por un proceso judicial en trámite. Ambiente y la Fiscalía ya presentaron informes y pidieron un pronto despacho.
"Estamos esperando que el juez se expida. Esto está en un proceso judicial. En este momento no podemos multarlos y mucho menos clausurarlos", explicó Procopio, que igual ratificó el rumbo: "Nosotros lo que queremos es que haya un cierre al menos paulatino hasta llegar al cierre total con una remediación del lugar".
El secretario también reclamó una planta de transferencia para los residuos domiciliarios, donde se compacten antes de viajar al relleno. Según su visión, eso optimizaría el transporte, reduciría el desgaste de los camiones recolectores y aseguraría una disposición final adecuada.
En ese marco cuestionó qué residuos entran al relleno y cuáles siguen yendo al vaciadero. Según su interpretación, la operadora estaría priorizando desechos de actividades privadas y solo una parte de los domiciliarios llegaría al relleno. "No se entiende por qué, porque fue creado justamente para llevar todo el residuo domiciliario de la ciudad al relleno sanitario", remarcó.
Si las intimaciones no se cumplen, la Secretaría puede avanzar con sumarios administrativos y, de corresponder, dar intervención a la Fiscalía. "Uno tiene que asegurar por la Ley General del Ambiente un ambiente sano, tanto para los ciudadanos como para los ganaderos de alrededor", expresó.
"Consideramos que el relleno sanitario debe ser una medida exitosa y esta problemática no debería trasladar sus consecuencias ambientales a los productores de la zona rural. El objetivo debe ser disponer los residuos de una manera segura y no trasladar el problema a otro lugar", concluyó.