Vecinos de Martijena estallan: las calles son un peligro y nadie las arregla
¿Cansados de esperar? Los vecinos de Martijena cuentan lo que nadie les quiere resolver y que afecta su día a día.
En el barrio Martijena de Palpalá, la paciencia se agotó. Llevan décadas esperando que arreglen las calles y aseguran que ya no pueden más. El deterioro es tal que hasta los colectivos urbanos e interurbanos tienen que esquivar pozos para circular.
Armando Zingariello, vecino del sector, fue uno de los que alzó la voz. Contó que las calles Ledesma y Balderrama, dos arterias clave para el tránsito local, están literalmente destruidas. Por ahí pasan colectivos, autos y motos todos los días, lo que multiplica el riesgo de accidentes.
“Hace décadas que las calles están destruidas y nunca se da una solución”, disparó Zingariello, reflejando el enojo de muchos que se sienten abandonados por las autoridades.
¿Qué reclaman los vecinos?
Los residentes piden una intervención inmediata. No quieren más promesas ni parches. Necesitan que reparen las arterias más afectadas para que el transporte público y los peatones puedan transitar sin miedo a lastimarse o dañar sus vehículos.
El reclamo no es nuevo. A lo largo de los años, los pedidos se repitieron una y otra vez, pero hasta ahora no hubo respuestas concretas ni obras a la vista. La sensación de abandono es total.
La situación vuelve a poner en agenda la necesidad de mejorar la infraestructura vial en distintos sectores de Palpalá, donde los problemas históricos siguen sin resolverse.