Vecinos de Añatuya lo vieron entrar a las casas: lo que le encontraron encima lo complicó
Un cuchillo tipo carnicero de 15 centímetros, marcas rojizas en la cara y una versión que nadie esperaba: lo que apareció cuando los vecinos de Añatuya lo hicieron correr.
Un joven de 22 años terminó demorado en Añatuya después de que los vecinos del barrio Tradición lo señalaran por intentar meterse en varias viviendas. Cuando los policías lo interceptaron, llevaba escondido entre la ropa un cuchillo tipo carnicero de unos 15 centímetros de hoja.
El operativo arrancó cerca de las 7.30, cuando la División Prevención D.S.C. N.º 13 patrullaba la zona y recibió el alerta desde la Sala de Monitoreo por el llamado de los propios vecinos.
Con la descripción que les pasaron —campera roja y negra y bermuda blanca—, los efectivos se movieron hacia la esquina de avenida Isaac Wofcy y calle Guillermo Cejas. Ahí divisaron a alguien que encajaba con esos datos.
La fuga y la detención
Al notar la presencia policial, el sospechoso salió corriendo y se metió en el sector de viviendas del barrio Tradición. Lo alcanzaron en una calle pública del barrio Belgrano.
Quedó identificado como Mauricio Ezequiel Roldán (22), domiciliado en el barrio Campo Rosso. De acuerdo al informe policial, se puso agresivo e insultó a los efectivos, por lo que tuvieron que reducirlo con la fuerza mínima e indispensable para resguardar su integridad y la del personal.
Durante la requisa, hecha delante de un testigo, apareció el cuchillo de mango plástico negro entre sus prendas.
Los policías también le notaron marcas rojizas en la cara. Consultado por esa situación, el joven contó que venía de pelear con otro hombre, al que identificó como Braian “Ciruja” Ruiz, un conocido malviviente de la zona.
Qué dijo la Justicia
El demorado fue llevado al hospital local, donde alrededor de las 8.10 lo revisó el médico de turno, Dr. William Acuña, que le constató contusiones.
Después lo trasladaron a la Comisaría Comunitaria N.º 41 de Añatuya. El fiscal de turno, Dr. Guillermo Farías, dispuso que permaneciera demorado y ordenó que, si no aparecía una denuncia en su contra, se labrara el acta de identificación y recuperara la libertad.