Van a la capilla de La Calera con un objetivo que pocos imaginan
La capilla no iba a ser un trabajo de escritorio: los alumnos van a subirse a la cubierta, medir cada unión y volver con un informe que la comunidad de La Calera espera. Qué van a encontrar, nadie lo sabe todavía.
La cubierta de la Capilla Virgen de Luján, en La Calera, será sometida a un análisis técnico poco habitual: estudiantes del Centro Educativo Nº7 ‘Geólogo Román Guiñazú’ la relevarán y diagnosticarán su estado estructural. Lo harán en el marco de las Prácticas Profesionalizantes de la tecnicatura Maestro Mayor de Obras.
El trabajo no queda en el aula. Los alumnos trasladarán lo aprendido sobre estructuras metálicas y de madera a un espacio que la comunidad calerense considera propio, y devolverán un diagnóstico concreto sobre cómo está y qué necesita.
Qué van a revisar
El objetivo es evaluar el estado de conservación de la cubierta, detectar posibles patologías y armar un informe técnico con alternativas de mantenimiento o remediación. Para eso, los estudiantes medirán dimensiones, pendientes, secciones, uniones y apoyos.
También observarán deformaciones, corrosión y deterioro de la madera, tres de los problemas más frecuentes en este tipo de estructuras con el paso del tiempo.
Dos jornadas en el templo
El proceso arranca con una etapa de preparación y análisis de documentación técnica. Después llegan las dos jornadas de trabajo en la capilla, con inspecciones visuales, mediciones y registros fotográficos.
La seguridad tendrá un lugar central, sobre todo por las tareas que implican trabajo en altura. No es un detalle menor: se trata de alumnos que todavía están formándose y que van a operar sobre una estructura elevada.
Del relevamiento al plano digital
Con los datos en mano, los estudiantes los procesarán mediante herramientas de dibujo y modelado digital. Así elaborarán planos y un catálogo de las patologías detectadas.
El cierre será un informe técnico. Además, los alumnos tendrán la posibilidad de compartir sus conclusiones con referentes de la comunidad de La Calera, lo que convierte el trabajo escolar en un aporte directo al cuidado del templo.
Para los futuros Maestros Mayores de Obras, la experiencia significa poner en práctica sus conocimientos en un contexto real. Para el pueblo, un espacio de valor recibe una mirada técnica que hasta ahora no tenía.