Valentina Más: la sanjuanina que mezcló criminología y danza para hablar de lo que casi nadie habla en las clases
En las clases de danza el contacto físico es parte de la enseñanza, pero casi nadie habla de los límites. Una sanjuanina que es criminóloga y bailarina decidió romper ese silencio y abrió un debate que incomoda.
La sanjuanina Valentina Más es licenciada en Criminología y profesora de danza, y encontró en esa combinación una herramienta para abrir un debate que suele quedar silenciado en los espacios de formación artística: el consentimiento y los límites del contacto físico.
Todo empezó con un video que se viralizó entre quienes bailan. La ex bailarina del Teatro Colón y licenciada en psicología Aldana Vaulet compartió una escena donde una corrección de postura se hacía de una manera cuestionable. Ese material puso sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿en qué momento una práctica pedagógica deja de ser pedagógica?
Valentina Más tomó ese video como puntapié y se lanzó a hacer algo que, según ella misma cuenta, no había visto antes: cruzar sus dos formaciones para divulgar información y generar conciencia. En diálogo con DIARIO DE CUYO explicó que la idea le daba vueltas desde que arrancó la licenciatura, pero no encontraba la forma. El video de Vaulet fue el disparador.
Así nació su cuenta @criminologa.valentinamas, donde empezó a publicar contenido propio y a abrir un debate sobre situaciones que, sostiene, pueden quedar naturalizadas dentro de los ámbitos de formación.
Hablar de lo que casi nunca se habla
La licenciada Más no demoniza el contacto físico en la danza. Al contrario: reconoce que en muchas clases y prácticas es necesario. Justamente por eso insiste en la importancia de poner límites claros y de darles a los alumnos herramientas para que puedan reconocerlos.
“Se naturaliza un montón, pero a la vez es necesario el contacto que a veces uno no se da cuenta hasta dónde puede llegar”, explicó.
A partir de esa reflexión comenzó a plantear en sus redes la necesidad de hablar del consentimiento desde edades tempranas. Con los más chicos, aclara, no se trata de trasladarles conceptos de adultos, sino de brindarles herramientas para que puedan reconocer límites, expresar incomodidad y entender que hay formas adecuadas de relacionarse con el propio cuerpo y con el de los demás.
La repercusión del video también llevó el tema a otros espacios de formación y habilitó una charla presencial con bailarines y formadores. Para Más, ese es uno de los objetivos centrales de su cuenta: generar conversaciones sobre situaciones que pueden estar presentes en la formación artística y que no siempre se abordan.
Qué tienen que ver la danza y la criminología
La vinculación entre ambas disciplinas, dice, va mucho más allá del delito de abuso. “La danza y la criminología se puede vincular en un montón de aspectos, no solo en el delito de abuso, sino en la educación de lo que es el consentimiento, el contacto físico, la importancia de hablar y de abordar el tema. Ahora que hay tanta tecnología se puede abordar desde la educación digital con la danza misma”, destacó.
El consentimiento, los vínculos entre docentes y alumnos, los malos tratos que pueden naturalizarse: todos esos son temas que, según ella, pueden trabajarse desde esa combinación. Y su mirada no viene solo del lado profesional, sino también de su experiencia como alumna de danza.
Más asegura haberse criado y formado en un ambiente de danza saludable, donde sigue bailando y aprendiendo. Pero también reconoce que a lo largo de la formación pueden aparecer profesores con formas de trato que no siempre son amables. Por eso su intención no es presentar a la danza como un ámbito problemático, sino generar herramientas para que quienes forman parte de él puedan reconocer determinadas situaciones y hablar de ellas.
“Mi idea es seguir haciendo videos, generar contenidos que tengan temas que se vinculen con la danza y con el ser humano en sí. La idea de la cuenta es informar, ayudar y prevenir más que nada”, explicó.
Así, la sanjuanina busca usar las redes sociales como una herramienta de divulgación y prevención, llevando conceptos de la criminología a un terreno que conoce desde adentro. Una combinación que arrancó con una reflexión sobre el contacto físico en una clase de danza y que ahora apunta a abrir conversaciones más amplias sobre consentimiento, vínculos, educación y prevención.