Vacaciones de invierno con hoteles vacíos: la cruda realidad que el Gobierno no quiere ver
¿Sabías que mientras el Gobierno celebra récords de turistas extranjeros, los argentinos no pueden viajar? Los números que muestran la otra cara del invierno.
Mientras el oficialismo festeja la llegada de turistas extranjeros, los destinos locales sufren una ocupación hotelera que no llega al 30%. Mar del Plata, Entre Ríos y Tandil son algunos de los más golpeados.
La economía argentina muestra dos caras: un sector extractivo que crece y un mercado interno que se hunde. En turismo pasa lo mismo. El Gobierno de Javier Milei destacó que durante el primer semestre de 2026 llegaron 1,4 millones de turistas no residentes, una cifra superior a la de 2019. Sin embargo, para los argentinos, viajar se volvió un lujo.
Los datos del Indec confirman la crisis: el turismo emisivo cayó un 12,1% interanual hasta mayo. La caída más fuerte se dio por vía terrestre, con un derrumbe del 27,5%. En contraste, el turismo aéreo solo bajó 0,3%, lo que refleja que solo los sectores de mayores ingresos pueden seguir viajando.
¿Qué pasa con los destinos tradicionales?
Mar del Plata arrancó las vacaciones de invierno con apenas un 25% de ocupación hotelera. En Entre Ríos, la Cámara Entrerriana de Turismo (CET) reportó un promedio del 30%, con un leve repunte durante el fin de semana del 9 de Julio y luego un nuevo estancamiento. “La crisis ya no es estacional ni de promoción, es un deterioro general del consumo”, afirmó Juan Manuel Acedo, presidente de la CET.
Tandil, que el año pasado llegó al 80% de ocupación en invierno, hoy apenas alcanza el 55% en la primera semana de receso escolar bonaerense. En la Comarca Serrana de Tornquist, el nivel ronda el 50%.
El contraste con el turismo receptivo
Según un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea, en mayo la diferencia entre turismo emisivo y receptivo fue de 282 mil personas. “Los viajes de menor costo por vía terrestre muestran una fuerte retracción, mientras que el turismo aéreo continúa expandiéndose, asociado a segmentos de mayor ingreso”, señala el documento.
El ex director nacional de Planificación y Desarrollo Turístico, Sergio Castro, fue contundente: “Mientras el mundo celebra récords históricos de viajeros, la industria turística argentina atraviesa una encrucijada estructural. Treinta meses de costos disparados, rentabilidad destruida y demanda deprimida conviven con una discusión oficial centrada en pasajeros transportados”.