Usó el celular que le acababa de robar y ese llamado lo terminó entregando
Pensó que el celular robado le servía para moverse sin dejar rastro y lo usó para pedir un auto. El detalle que los investigadores terminaron usando para llegar hasta él.
La investigación del violento asalto a la casa de Tomás Makintach, hermano de la destituida jueza Julieta Makintach, sumó un detenido. Se trata de un adolescente de 14 años, apresado en cercanías de la villa La Cava, en Beccar, partido de San Isidro. Según fuentes al tanto del expediente, el chico quedó complicado por un descuido: usó el teléfono de la víctima para pedir un auto a través de una aplicación de viajes.
El operativo lo concretó personal de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que también aprehendió a otros dos jóvenes que, en principio, no tendrían vínculo con el robo. El asalto había ocurrido el domingo de madrugada en el interior del barrio privado Ovejitas I.
Los investigadores todavía no dan por cerrada la hipótesis. “Ahora se tiene que determinar si el adolescente detenido participó del robo o recibió el teléfono por parte de los ladrones”, aclararon las fuentes consultadas.
La noche del asalto
La víctima es un abogado de 47 años. Dormía cuando tres delincuentes entraron a su vivienda y se llevaron 1000 dólares, una consola de juegos y un celular. Además, lo obligaron a transferir 800.000 pesos.
El despertar fue brutal. “¿Quién anda ahí?”, alcanzó a gritar Makintach al escuchar ruidos. Los intrusos fueron directo a su habitación y se le tiraron encima. “Date vuelta”, le ordenó uno mientras le apoyaba un arma en la cabeza. Después llegó la exigencia: “¡Dame la plata o te mato!”, según reconstruyeron fuentes de la investigación.
El abogado les dijo que tenía dinero en la mesa de luz, pero los ladrones no encontraron nada y se pusieron más agresivos. Entonces recordó que había dejado 1000 dólares en su camioneta Ford Kuga, estacionada en la puerta. Tomaron la llave del vehículo y fueron a buscarlos.
El pasaporte, el fiscal y una acusación falsa
Con los dólares ya en su poder, los asaltantes encontraron el pasaporte italiano de Makintach. “Al ver el apellido de la víctima y que se trataba de un pasaporte italiano, le dijeron: ‘Sabemos que tenés guita. Te vendió el Pato Ferrari. Sabemos que tenés 60 lucas en tu casa’”, relató un vocero de la investigación.
La mención aludía a Patricio Ferrari, uno de los fiscales generales adjuntos de San Isidro. Ferrari tuvo a su cargo la causa que llevó tras las rejas a los líderes y a otros integrantes de la banda del Millón. También, el año pasado, presentó las pruebas de que la por entonces jueza Julieta Makintach participaba en la producción de un documental sobre el juicio por la muerte de Maradona, lo que derivó en que el debate fuera declarado nulo.
“Los ladrones acusaron falsamente al fiscal Ferrari de ser quien entregó a la víctima. Se trata del fiscal que llevó a las rejas a la banda del Millón. Suponemos que lo hicieron para lograr impunidad”, sostuvo una fuente del caso.
La firma en la pared y la salida del barrio
Antes de irse, los delincuentes dejaron su marca. “La banda del Millón. Nano”, escribieron en una pared de la casa. La organización es conocida por atracos violentos en los que golpeaban y hasta torturaban a sus víctimas, y le adjudican dos homicidios en San Isidro.
Para concretar la transferencia de 800.000 pesos, le exigieron a Makintach la clave de su celular. Después le pidieron un fibrón. “Tengo que dejar escrito La Banda del Millón”, dijo uno de los ladrones antes de pintar la leyenda.
Luego le ordenaron levantarse y vestirse. “Vos no vas a llevar”, le advirtió uno, mientras un cómplice pasaba por el baño y metía perfumes en una mochila. La salida del complejo fue calculada: “Vos subite tranquilo, no le digas nada al guardia, que no sospeche nada y salí tranquilo”, le indicaron para evitar contratiempos.
A unos 200 metros, uno de la banda le avisó que podía bajarse. Makintach corrió hasta la entrada del barrio privado y les pidió a los vigiladores que llamaran a la policía. Los ladrones abandonaron la Ford Kuga: supuestamente no sabían manejarla. Se sospecha que serían menores de edad.
La causa y el cruce con la seguridad privada
La investigación del robo quedó a cargo de la fiscal Carolina Asprella, con la colaboración de detectives de la Policía bonaerense. Un jefe policial indicó que Makintach no permitió que peritos de la Policía Científica trabajaran en su casa. Sí se levantaron rastros de la camioneta, pero las huellas correspondían al propio abogado.
En paralelo, la Municipalidad de San Isidro reclamó al Ministerio de Seguridad bonaerense la sanción e inhabilitación de la empresa de seguridad privada que opera en Ovejitas I por “impedir el ingreso de personal policial” al barrio cerrado.
“La medida se adoptó luego del robo con privación de la libertad ocurrido en la madrugada del domingo 18 de octubre en jurisdicción de la Comisaría 11ª de San Isidro. Este martes, el municipio presentó formalmente la denuncia penal por resistencia o desobediencia a un funcionario público y por ayudar a eludir la acción de la autoridad”, informó el municipio en un comunicado.
Según ese relato, los hechos comenzaron alrededor de las 2.30, cuando una vecina de Ernesto de las Carreras al 2100 alertó sobre ruidos en los techos. El móvil 442 de la Patrulla Municipal y el Comando de Patrullas realizaron un operativo cerrojo en la manzana y revisaron viviendas linderas, donde hallaron un bolso con un crique. Ante la sospecha de que los autores pudieran haber ingresado al barrio cerrado, la policía pidió autorización para inspeccionarlo, pero la seguridad privada negó el acceso.
El robo en la casa de Makintach se produjo después. Se sospecha que pudo haber sido obra de los mismos ladrones que la vecina vio caminando por los techos.
El municipio también recordó la normativa que rige a las empresas del rubro: “Cabe destacar que, según la Ley provincial 12.297, los prestadores de servicios de seguridad privada están obligados a cooperar y asistir a las autoridades policiales u organismos de persecución penal en relación con las personas o bienes cuya vigilancia, custodia o protección se encuentren a su cargo”.