Ushuaia se juega una carta clave para quedarse con la logística antártica
Ushuaia acaba de dar un paso que puede cambiarle la economía a toda la provincia: la ciudad volvió a ser sede de un encuentro antártico clave tras tres décadas. Pero hay un detalle que todavía la deja atrás de Punta Arenas y enciende las alarmas entre los empresarios locales.
La capital fueguina fue sede de la 37ª Reunión de Administradores de Programas Antárticos Latinoamericanos (RAPAL), un encuentro que reunió durante varios días a representantes de ocho países, instituciones científicas y empresas del rubro. Para la organización, el cónclave significó un paso firme en la intención de convertir a Ushuaia en centro de servicios para las campañas que se lanzan hacia el continente blanco.
El empresario Ramiro Requejado, referente de la fundación Finnova, dialogó con radio Provincia y no ocultó su entusiasmo: calificó la experiencia como “algo a nuestro entender histórico”. El dato que le da peso a esa definición es que la última edición de la RAPAL en la ciudad había sido tres décadas atrás. Recuperar la sede no fue casual: hubo gestiones conjuntas con Cancillería y con el sector privado.
“Entendemos desde FINOVA cuando empezamos a trabajar todo el mundo antártico que todo lo que se haga en relación a la Antártida tenemos que tratar que se haga en Tierra del Fuego”, sostuvo el empresario. En paralelo al encuentro oficial, la fundación organizó un congreso y espacios de vinculación para que proveedores locales e internacionales se acerquen a los programas antárticos.
La ventaja geográfica no alcanza
El objetivo de fondo es transformar la posición estratégica de Ushuaia en actividad económica concreta. Requejado fue claro al respecto: estar cerca de la Antártida no garantiza que las operaciones lleguen solas. “Tenemos una ventaja comparativa en términos geográficos, pero hay que trabajar para que los programas antárticos elijan Ushuaia como sede para su logística antártica”, planteó.
La competencia regional es dura. Punta Arenas, en Chile, aparece como el rival más directo y ya cuenta con herramientas específicas para captar ese movimiento. Según Requejado, la ciudad trasandina dispone de un espacio aduanero especial para programas antárticos, algo que en Ushuaia todavía no existe.
“No podemos fallar, tenemos que ser muy conscientes de todo lo que viene”, remarcó el referente de Finnova. Aun así, destacó que los proveedores fueguinos tienen capacidades para responder a distintas necesidades operativas.
Los frenos que todavía pesan
En la lista de obstáculos, el empresario mencionó la falta de normativas específicas y de procedimientos aduaneros ágiles que permitan ingresar, almacenar y disponer del equipamiento sin demoras. Sin esas condiciones, advirtió, será difícil competir de igual a igual.
Otro punto que consideró clave es la previsibilidad para las inversiones de largo plazo, sobre todo las vinculadas con embarcaciones y logística especializada. En ese marco, la articulación entre el sector público y el privado será determinante para consolidar el proyecto.
Requejado también valoró el trabajo hecho para instalar la agenda antártica en la provincia y eligió mirar el proceso en perspectiva: “Como en todo, es trabajo, sacrificio, inversión de parte del sector privado, acompañamiento del sector público”. Para él, lo ocurrido en Ushuaia es apenas el comienzo.